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Una transición sin vuelta atrás

Para el chairman del Global Wind Energy Council, la evolución del consumo masivo de fósiles a renovables es una realidad. Su mirada sobre la Argentina y el rol de América latina.

Una transición sin vuelta atrás

La edad de piedra se acabó y no por falta de piedras, y la edad del petróleo se acabará pronto y no por falta de petróleo". Ramón Fiestas, chairman del comité latinoamericano del Global Wind Energy Council (GWEC), cita la frase del Jeque Yamani (ministro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, OPEP, durante 25 años) para describir el panorama energético próximo. Es que, para él, no caben dudas: lo que se viene es una nueva transición que ya está tomando forma.

"La transición energética es una realidad. El mundo está evolucionando de un consumo masivo de fósiles a uno mucho mayor de renovables. Eso implica una transformación tecnológica y unas pautas diferentes en los hábitos de consumo, que afectan especialmente al petróleo y el carbón", enfatiza Fiestas, de visita en Buenos Aires, desde su España natal, con motivo del seminario New Market Rules in Argentina (Nuevas Leyes de Mercado en la Argentina) que la GWEC organizó junto al Ministerio de Energía y Minería de la Nación. "Es un fenómeno imparable. Por muy competitivos que puedan volverse los precios del petróleo, no hay una vuelta atrás", refuerza. Y, volviendo a la frase inicial, concluye: "La edad de piedra no se terminó porque se acabara la piedra, como la era del petróleo no se va a terminar porque se acabe el petróleo, son las pautas económicas y las de consumo las que acaban con las eras".

Como consecuencia de esta transición, a su vez, "los sistemas se van a renovar", al tiempo que "se va a electrificar más la economía, y cada vez más consumidores van a acceder a los suministros y servicios energéticos". En la actualidad, alrededor de 1.500 millones de personas no cuentan con acceso a la electricidad, por lo que la remediación paulatina de esta situación "va a ser un vector de crecimiento del consumo energético", acota Fiestas.

Asimismo, explica que un dinamizador importante en esta conversión son los acuerdos sobre cambio climático que se adoptaron en las conferencias de las partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y, en específico, el de París, que data de diciembre de 2015. "Uno de los factores fundamentales en la contención del calentamiento global es el cambio de las pautas de consumo energético. Entonces, no solamente hay una medida -la promoción de las renovables- asociada a esa meta, sino muchas: eficiencia, ahorro energético e innovación tecnológica, entre otras", puntualiza.

En este camino, el rol de América latina no es menor. Si bien, señala Fiestas, la región "está atrás" en comparación con otras, es protagonista de uno de los mayores incrementos en inversiones año a año del planeta. Al día de hoy, América latina cuenta con más de 20.000 MW instalados (a modo de comparación: solo España posee unos 23.000 MW), pero avanza. Ahora bien, el 70% de esta capacidad está localizada en Brasil, país que, en 2008, fue el "precursor del mecanismo de subastas de capacidad de energías renovables" en la región. El siguiente en aplicarlo fue Uruguay y, al tiempo, México.

La Argentina lo incorporó más tarde, en 2009, de la mano del Programa Genren, pero, dice el chairman de la GWEC, entonces el contexto no fue propicio para que los proyectos renovables pudiesen prosperar.

¿Cómo ve la situación actual?

Ahora, ese ambiente de inversión ha cambiado sustancialmente. Eso es lo que ha hecho que se estén financiando y desarrollando la mayor parte de los proyectos adjudicados en el RenovAr, y que miremos hacia el presente y el futuro más inmediato con optimismo, porque se han asentado los pilares necesarios para que realmente se produzca un despliegue de inversiones en este sector.

El bloque de regulación energético de las renovables argentino es de una ortodoxia impecable; responde a los estándares que, desde la industria, se estaban pidiendo para que el RenovAr se pudiese convertir en una realidad. Y esto es algo extraordinariamente importante, porque no sucede así en la mayor parte de las jurisdicciones. Es decir, la Argentina cuenta con un marco de regulación que está dando respuesta a las necesidades que los mercados tienen en cada momento. Esta es la clave de que el país haya sabido capturar la atención de los inversores en el área de energías renovables en estos momentos.