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Transición energética: costos y barreras que debe superar el Gobierno

Cómo llevar las economías a modelos energéticos más limpios es uno de los ejes actuales de debate en el G20. Las altas inversiones públicas y los subsidios en combustibles fósiles están entre las barreras del avance. Los números.

Transición energética: costos y barreras que debe superar el Gobierno

Transiciones energéticas parece ser uno de los leitmotiv de la Presidencia Argentina del G20. Transiciones y no transición, porque explica Daniel Redondo, secretario de Coordinación de Planeamiento Energético del Ministerio de Energía y Minería de la Nación (Minem) "no hay una transición, sino varias: todos los países parten de un punto inicial diferente, tienen distinto acceso al financiamiento y fuentes diversas de generación".

Estas diferencias, entre otras, hacen que el camino a seguir por cada uno de "los 20" sea quizás único e irrepetible en los esfuerzos tendientes a descarbonizar sus economías para mitad de siglo; tal es la meta a alcanzar si se alinea el trabajo del G20 con los compromisos climáticos asumidos en el Acuerdo de París, en diciembre de 2015. En relación a este último punto, el funcionario es categórico: "Los objetivos nacionales tienen que estar íntimamente relacionados con el cambio climático".

Ahora bien, ¿cuál es el punto de partida? O, más específicamente, ¿en qué punto de la transición se encuentran estas 20 economías en la actualidad? ¿Y cuáles son sus estrategias de acción climática? En respuesta a estos interrogantes, Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) y la Secretaria Internacional de Transparencia Climática desarrollaron Avance sobre las acciones climáticas bajo la Presidencia Argentina del G20, que fue presentado el pasado viernes por uno de sus autores, Enrique Maurtua Konstantinidis.

Y, si uno ha de guiarse por los números que este informe expone, habría que decir que la transición recién está empezando. Los montos de inversiones en combustibles fósiles realizadas por las instituciones financieras públicas de estos países entre 2013 y 2015 son particularmente elocuentes al respecto. En este período, "los 20" invirtieron un total de u$s 72.000 millones anuales de sus arcas públicas en proyectos de esta índole (que incluyen carbón, petróleo, gas y generación/transmisión de energía de origen fósil). En contrapartida, se detalla en el informe, "solo u$s 19 millones fueron destinados a proyectos de energía limpia, tales como energía eólica, solar, geotermal y pequeñas hidroeléctricas".

El país que mayor caudal de dinero invirtió en fósiles durante esos años fue Japón, que sumó un promedio anual de u$s 16.47 miles de millones. También de Asia, China aportó u$s 13.53 miles de millones y Corea del Sur, u$s 8.91 miles de millones. El top 5 se completa con los Estados Unidos (u$s 6.01 miles de millones) y Alemania (u$s 3.46 miles de millones). La Argentina, por su parte, se ubica octava, con u$s 1.42 miles de millones.

Otro de los datos que ilustran la larga senda que todavía se debe recorrer es que, solo en 2014, los países del G20 destinaron u$s 230.000 millones a subsidios al carbón, al petróleo y al gas. Esto, a pesar que, desde 2009 dice el informe, "el G20 se ha comprometido cada año a eliminar gradualmente los subsidios a combustibles fósiles a mediano plazo".

Redondo, quien estuvo presente en la presentación del documento, dice en relación a ello: "En el G20, no hay acuerdos sobre subsidios a los combustibles fósiles. Pero, en distintas Presidencias, se vienen haciendo propuestas de metas voluntarias y self-assessments". En este sentido, añade, la Argentina se ha adherido al grupo que está en contra de los subsidios fósiles y, en junio, anunciará un self-assessment junto a Canadá, país que hoy preside el G7.

En junio también tendrá sede, en Bariloche, la segunda reunión del grupo de trabajo de Transiciones Energéticas (13 y 14) y su reunión ministerial (15). "La idea es salir con un documento conjunto que puedan firmar los 20", apunta Redondo, y desliza que los ministros del área de los Estados Unidos, China, Canadá y Alemania, entre otros, ya confirmaron su presencia en el encuentro, cuyo lema parece ser al igual que el de la Presidencia nacional del G20 construir consensos. "Sería un muy mal ejemplo para el mundo si la Argentina no pudiese llegar a un consenso", remata el funcionario del Minem. "Compromiso implica encontrar posiciones comunes, no metas inalcanzables. Lo que vale la pena es acordar objetivos que permitan ir a un futuro mucho más limpio".

En forma coincidente, Carlos Gentile, secretario de Cambio Climático y Desarrollo Sustentable del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable nacional, expresa: "Durante la COP23 (Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que se realizó en noviembre de 2017 en Bonn, Alemania), nos reunimos con todos los negociadores, incluyendo los de los Estados Unidos, para consensuar el abordaje del grupo de trabajo de Sustentabilidad Climática (el primero abocado exclusivamente al clima dentro del G20)".

Dada la negativa de los Estados Unidos a firmar el G20 Hamburg Climate and Energy Action Plan for Growth durante la última Cumbre de Líderes, que tuvo lugar en julio de 2017 en Alemania, "tener un grupo sobre cambio climático donde estén los 20 ya es algo favorable". De acuerdo a Gentile, Japón que tomará la Presidencia del G20 en diciembre próximo de las manos de la Argentina "está viendo cómo le va al grupo durante este año", ya que la proyección es que continúe en los venideros.

Cuál es el precio

Más allá del consenso, lo cierto es que los subsidios a los combustibles fósiles, en la actualidad, ejercen un peso importante en la economía del G20 y se erigen como un freno para las transiciones deseadas.

El principal aportante de los u$s 230.000 millones antes mencionados es Arabia Saudita, con u$s 71.000 millones a 2014. Lo secundan China, con u$s 35.000 millones, e Indonesia, con u$s 32.000 millones. Brasil y la Argentina ocupan el cuarto y quinto puesto, respectivamente. Y en el otro extremo del tándem se ubican Canadá y Turquía, con un aporte de al menos u$s 114 millones y u$s 912 millones cada cual.

"Estos subsidios también actúan como precios negativos de carbono", se puntualiza en el trabajo de FARN y Transparencia Climática, en donde se explica: "Varios países del G20 han implementado planes de precio al carbono, como, por ejemplo, los Sistemas de Comercialización de Emisiones (ETS, por sus siglas en inglés), impuestos al carbono e impuestos a los combustibles fósiles. Sin embargo, solo el 13% de las emisiones globales está sujeto al precio al carbono y los niveles de los precios son a menudo bajos. Esta estructura de incentivos altos subsidios a los combustibles fósiles y bajos precios al carbono favorece las inversiones altas en carbono".

En este sentido, Shelagh Whitley, Head of the Climate and Energy Programme del Overseas Development Institute (ODI), detalla que la mayoría de los países del G20 no tiene precios explícitos al carbón. La Argentina es uno de ellos.

No obstante, subraya Redondo, el progreso que ha hecho el país desde 2014 (año al que remiten las cifras citadas) hasta hoy ha sido significativo. "Hemos reducido los subsidios a los combustibles fósiles a 30% de lo que estaban en diciembre de 2015", afirma, y hace mención del carbon tax que se aprobó recientemente, el cual "ya está funcionando".

Estrategias a largo plazo

Casi como complemento de la labor que se está haciendo en Transiciones Energéticas, uno de los ejes del grupo de Sustentabilidad Climática son las estrategias de desarrollo bajo en emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) a largo plazo, que cada país debe presentar ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC, órgano en el que se gestó y adoptó el Acuerdo de París y se hace el seguimiento de estos tópicos). Estas se describe en el informe preparado por Maurtua Konstantinidis, Jazmín Rocco Predassi y Hannah Schindler "trazan objetivos y estrategias de reducción de emisiones a nivel nacional hasta 2050", y "son cruciales para limitar el calentamiento global bien por debajo de los 2°C/1,5°C".

Son pocos los países del G20 que, al día de hoy, la suscribieron. Canadá, Alemania y México están entre ellos, no así la Argentina. No obstante, Gentile promete: "Este año, vamos a empezar a trabajar para tener una estrategia a largo plazo lo más pronto posible".

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