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Sociedad y Estado contra la violencia de género

En los últimos años se registraron avances en cuanto a las políticas contra los machismos y los femicidios. Sin embargo, todavía hay deudas pendientes y un alto índice de muertes que las deja en evidencia. Las iniciativas civiles y el rol del Estado.

Sociedad y Estado contra la violencia de género

Cada 30 horas una mujer muere en el país víctima de violencia de género. Esta estadística se desprende del Informe de Investigación de Femicidios en la Argentina, coordinado por La Casa del Encuentro. La ONG fue creada hace casi 15 años con el fin de diseñar un proyecto feminista por los Derechos Humanos de todas las mujeres, niñas, niños y adolescentes. "Para nosotras, la mujer es una persona, no un expediente", dice a El Cronista una de sus fundadoras, Ada Beatriz Rico, que también es directora del Observatorio de Femicidios en Argentina. La entidad forma parte de un nuevo ecosistema se servicios de investigación, atención y asistencia legal, que desde el Estado y la sociedad buscan erradicar el flagelo.

La Casa del Encuentro cuenta con un Centro de Asistencia, Orientación y Prevención Integral en Violencia Sexista y Trata de personas (C.A.O.P.I.), que funciona desde 2010 y está integrado por 60 profesionales voluntarias que atienden de lunes a viernes de tres y media a siete y media de la tarde. Está conformado por equipos interdisciplinarios -con una abogada, una psicóloga y una trabajadora social. Allí, a la mujer o familia que llega, según cuenta Rico, al ser atendida se le hace una medición de riesgo, es decir, se verifica si se trata de un caso urgente o si puede tener su proceso con menor apuro. En el primer caso, se hace la derivación a la Oficina de Violencia Doméstica (OVD) de la Corte Suprema -si se trata de un caso en Capital Federal-, y en el segundo, se realizan las entrevistas que se consideren necesarias.

A partir de allí, cuando se advierte que la mujer está fortalecida, se la deriva a otro lugar. "Siempre elegimos lugares que no tengan arancel. Así se tenga dinero o no para pagarlo, nosotros no recomendamos lugares con aranceles", manifiesta Rico. A su vez, explica que en su asociación civil no se encargan del tratamiento porque sino no tendrían lugar "para atender a nadie más". Además, la Casa del Encuentro tiene un grupo de ayuda que funciona todos los viernes. "Es una manera también de que la mujer siga fortaleciéndose y que las profesionales que la atendieron, si bien no están en ese grupo, ante cualquier emergencia vean si hay alguna alerta para poder realmente comunicarse con ella", explica la presidenta de la ONG.

El abordaje desde el Estado

El 11 de marzo de 2009 fue una jornada crucial para la lucha feminista. Ese día se sancionó la Ley 26.485, más bien conocida como Ley de Protección Integral a las Mujeres. En su artículo 9 se contempla la creación del Consejo Nacional de la Mujer, "organismo rector encargado del diseño de las políticas públicas para efectivizar las disposiciones" de esta norma. En ese marco, se creó el Instituto Nacional de las Mujeres (INAM).

 

Allí funciona la línea 144, "el único recurso nacional, gratuito y confidencial que atiende las 24 horas", según alega Fabiana Túñez, directora ejecutiva del INAM. Explica que, en un principio, el instituto tenía el espíritu de funcionar como un centro de derivación pero que, durante los últimos años, se implementó el seguimiento de casos.

"Quienes atienden el teléfono son profesionales especializados en derecho, psicología y trabajo social", dice Túñez, al tiempo que agrega que están capacitados con perspectiva de género. En cuanto al procedimiento, cuando una mujer se contacta para contar su situación, se hace una "escucha activa" y, al identificarse las necesidades, se la deriva a un refugio local -si es necesario-, o se le ofrecen los recursos necesarios, siempre consultándole si quiere que la línea la vuelva a contactar. De ser así, se hace el seguimiento de su caso.

Asimismo, Túñez menciona la guía de recursos de atención para las mujeres en situación de violencia, que recoge a más de siete mil alternativas en todo el país. Se trata de recursos a nivel local y nacional y son tanto instituciones de gobierno como organizaciones de la sociedad civil.

El impacto de los medios

Desde el INAM destacan la importancia -y responsabilidad- de los medios de comunicación a la hora de difundir los movimientos como el 8M, los femicidios y los casos de violencia de género. En ese sentido, explican que un informe publicado el 14 de febrero pone de manifiesto que entre 2016 y 2017 aumentaron en un 80% las llamadas de jóvenes entre 15 y 24 años.

 

"Esto lo estudiamos y van de la mano de la difusión de casos emblemáticos ya sea de violencia o de femicidios de niñas y mujeres jóvenes", argumenta Túñez. "Por eso es tan esencial el diálogo con los medios de comunicación. Porque tienen ese efecto multiplicador de difusión que también es de prevención", agrega.

En relación a esto, desde el INAM admiten que también se incrementan los llamados a la línea 144 después de movimientos tan masivos como el 8M o las marchas por Ni una menos. Esas creencias presentes en la sociedad, toman forma de estadísticas y números concretos.

Un camino hacia el progreso

Si bien referentes como Rico consideran que en la Argentina "se ha avanzado mucho" en materia legislativa relacionada a políticas de género, también parece insuficiente por el alto índice de femicidios registrados.

 

En el Informe de Investigación de Femicidios en Argentina, realizado por La Casa del Encuentro durante el año 2016, se establecieron una serie de solicitadas para el abordaje de la violencia de género.

Sin embargo, el INAM publica estadísticas mensuales en relación a las consultas de la línea 144. Por ejemplo, durante enero de este año se registraron 4927 llamadas efectuadas por primera vez desde las distintas provincias del país. En nueve de cada diez se manifestó violencia psicológica y en siete de cada diez violencia física. A su vez, ocho de cada diez se refirieron a la modalidad de violencia doméstica.

Desde el instituto reconocen los desafíos que enfrentan hoy en día y las mejoras que deben realizar. Entre ellas, mencionan el trabajo territorial. "El INAM no tiene representación presencial en todas las provincias", explican a pesar de que cuentan que tienen "una excelente relación" con las referentes provinciales que integran el Consejo Nacional de las Mujeres.

Según Rico, uno de los puntos a mejorar es la capacitación. Admite que "ha mejorado la calidad en cuanto a la línea 144" pero advierte acerca de la formación en otras instancias como en las comisarías de la mujer y el Poder Judicial. "No es lo mismo denunciar violencia de género que denunciar otro delito", alega.

"La capacitación en esta temática es fundamental", aduce y pide la incorporación de la temática violencia de género en todas las currículas educativas. Asimismo, menciona la paciencia como algo a tener en cuenta.

En conclusión, la empatía resulta un factor clave y la fundadora de La Casa del Encuentro la resume así: "Una mujer en situación de violencia puede regresar con el agresor por distintas circunstancias y hay que pensar siempre que ella está dando los primeros pasos para salir. A veces la mujer se encuentra aislada, inmersa en una telaraña que construye el agresor para dejarla sola. El factor económico también incide, el tema de los hijos y de cómo salir de esa situación. Por eso tiene que tener un abordaje integral".

Un reclamo apolítico

"A una mujer no le preguntan de qué partido es para agredirla", dice Ada Beatriz Rico. En ese sentido, sostiene que se trata de la cuestión de género trasciende el color político partidario. "El enemigo es el patriarcado", aduce. Sin embargo, expresa: "Pedís una ley y tardan años en que salga. Después no es como la pediste y hay que exigir la modificación".

Números que hablan

Según el Informe de Investigación de Femicidios en Argentina, del 1 de enero al 31 de diciembre de 2016 se registraron 290 femicidios vinculados de mujeres y niñas. Entre ellos, predominó el vínculo esposos, parejas y novios. A su vez, los principales rangos de edades de las víctimas fueron de los 19 a 30 años y los 31 a los 50. En relación a las edades de los femicidas, la gran mayoría se registró entre los 31 y los 50 años.

 

En cuanto a las modalidades de femicidio, las más presentes fueron las mujeres apuñaladas y las baleadas. Le siguen quienes murieron golpeadas, entranguladas, incineradas, ahorcadas, asfixiadas y degolladas. Por último, los lugares del hecho predominantes correspondieron a la vivienda de la víctima y la vivienda compartida.

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