U$D

DÓLAR
/
MERVAL

Reinventarse después del desastre

Inaugurado en 1997, J-Village es un centro de entrenamiento ubicado a 20 kilómetros de la central Fukushima Daiichi y ofició de base de operaciones tras el accidente nuclear que allí ocurrió. Hoy, después de ser renovado, el predio busca recuperar posiciones en el ámbito deportivo.

En e

l lugar todavía recuerdan cómo, en la previa del Copa Mundial Corea del Sur/Japón de 2002 , la selección argentina de fútbol comió, en un asado, una vaca entera. Si bien el paso del equipo por ese torneo internacional fue corto, para quienes manejan J-Village fue memorable. Tanto así que, al ingresar al edificio principal del predio, una placa recuerda aquel plantel integrado Javier Zanetti, Gabriel Batistuta y Ariel "el Burrito" Ortega, entre otros jugadores de renombre.

El sitio en cuestión es el primer centro de entrenamiento de fútbol de Japón y abrió sus puertas, originalmente, en el año 1997. Hasta 2011, 6.88 millones de personas habían utilizado el sitio para diversas actividades deportivas: no solo fútbol, sino también rugby, lacrosse, vóley y badminton, entre otras. Desde equipos de relevancia internacional, como la selección nacional de Japón y la Argentina, hasta corporaciones han hecho uso de las instalaciones de J-Village.

De todos modos, el terremoto que tuvo lugar el 11 de marzo de 2011 cambió el curso de su historia. Lejos quedó el entrenamiento de alto nivel. Las canchas de césped perdieron su verdor, al cambiar la funcionalidad del sitio y convertirse este en la base operacional de Tokyo Electric Power Company (Tepco) para lidiar con el accidente nuclear que ocurrió en la planta Fukushima Daiichi. En su momento de mayor actividad, 7.000 personas pasaban por aquí y 2.000 vehículos hacían del predio su estacionamiento.

>RenovaciónHoy, de todos modos, el lugar está recuperando su resplendor inicial y se prepara para recibir nuevamente a equipos de alto y no tan alto nivel; entre ellos podrían incluirse la selección argentina de rugby, mejor conocida como Los Pumas, que viajarán el año próximo a Japón para disputar la Copa Mundial de Rugby de 2019. Para ello, el proceso de renovación comenzó en marzo de 2017, momento en que Tepco dejó de utilizarlo.

Y la apuesta es por más, según hicieron constar quienes lo manejan, durante la visita que hizo El Cronista al sitio. El nuevo J-Village cuenta con un total de 11,5 campos de juego. Ocho de ellos, con césped natural y una superficie de 68x105 metros, y otros tanto con césped artificial. A ello se suman pistas de carrera de 400 metros y un estadio con capacidad para 5.000 personas, equipado con vestuarios, sedes de gestión y salas de reuniones.

Debajo de un domo blanco (de 22 metros de altura en el área central y 8 metros a los costados), también descansa un campo para entrenar sin importar el clima. Y, dentro del edificio principal, se pueden encontrar un fitness center, una pileta semiolímpica, un estadio de básquet y canchas de vóley, entre otros amenities.

Al momento del recorrido de El Cronista, el lugar permanecía impoluto, listo para la inaguración que se llevaría a cabo solo días después. A partir de este mes, sus 200 habitaciones (con capacidad para 500 personas) ya podrían comenzar a ser utilizadas y la actividad debería estar recomenzando, luego de los años de parate que el accidente nuclear de Fukushima, ubicada a 20 kilómetros de allí, impuso sobre el predio, al igual que lo debe haber hecho sobre otros puntos que se encuentran dentro de su zona de influencia.

>SeguridadSi bien pertenece al gobierno de la Prefectura de Fukushima, el predio

J-Village es manejado

>

por una corporación privada, que es la que estuvo a cargo de su renovación y ya recibe reservas. Según afirmaron a El Cronista los voceros presentes en el recorrido, la dosis de radiación, en la zona, "científicamente, no implica problemas" para las actividades que allí

>

se desarrollarán.