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MIÉRCOLES 20/03/2019

Pueblos solares, ¿y también ciudades?

En muchas provincias del país, las fuentes limpias comienzan a ser una realidad presente, que dan respuesta a las necesidades de diversas poblaciones y mejoran la calidad de vida de muchas personas que viven alejadas de las grandes urbes, allí donde la electricidad no llega.

Pueblos solares, ¿y también ciudades?

Conversando con los responsables de los varios proyectos en marcha, hay una primera diferenciación que debe tenerse en mente para comprender cómo se está trabajando: mientras que con los paneles solares se logra usar energía para mantener encendidos algunos artefactos eléctricos y producir luz, con la energía térmica o termosolar se da respuesta a las necesidad de calefacción, alimentación e higiene, gracias al aprovechamiento de la energía del sol para producir calor. Dos caras de un camino en común que ya está en marcha en varias provincias.

El proyecto de Energías Renovables en Mercados Rurales (Permer) es uno de los más grandes a nivel nacional y está abasteciendo con energía solar a comunidades que viven en zonas aisladas y a escuelas rurales. Arturo Buzzo, secretario de Energía provincial en Corrientes, explica que la dispersión geográfica de las comunidades rurales en el noroeste del país es muy grande. Estas personas no tienen acceso a la red de electricidad convencional y necesitan una respuesta para cubrir necesidades básicas. La idea inicial de aplicar energías alternativas en estos casos surgió dentro del proyecto de renovable con fondos del Banco Mundial. Lo que se implementa en cada hogar rural y en cada escuela es una batería de almacenamiento de energía solar que permite hacer uso de algún electrodoméstico pequeño, explica Buzzo, y detalla: El sistema tiene un dispositivo que monitorea el nivel de carga de la batería y está previsto para tener autonomía en caso de clima desfavorable durante tres o cuatro días.

En Corrientes, Permer arribó en 2009 y, desde entonces, llegaron a abastecer a 2200 familias. En una primera instancia, los beneficiarios fueron familias y escuelas rurales. El proyecto equipó a 85 escuelas rurales que ahora tienen iluminación, equipo audiovisual, ventiladores y agua, todo esto con cuatro días de autonomía, dice Buzzo. Luego, llegó el programa para usuarios residenciales, que son las familias distribuidas en estos parajes, y el próximo paso prevé que se renueve la tecnología de los equipos que están instalados en las escuelas y se incorporen algunas más, agrega.

Luis Vera, director de Desarrollo en Energía Renovable de Corrientes, trabaja dentro del Permer en Corrientes y Chaco, y explica que otros de sus puntos centrales es lograr un correcto abastecimiento del agua. En una primera instancia, trabajamos con una orientación social, aplicamos el bombeo móvil para familias rurales. Ahora, estamos en la segunda parte del proyecto, que incluye un sistema de riego con foco en el aumento de la productividad y que justamente compense la falta de red eléctrica en esas zonas, detalla. El excelente nivel de radiación solar y de agua presentes en la zona hacen que, gracias a esta iniciativa, ya no sea necesario extender hasta allí la red eléctrica.

Y si de sol se trata, la Puna debería ser la meca de la energía. Silvia Rojo, directora Ejecutiva de Ecoandina, una organización que lleva 30 años trabajando en el desarrollo, planeamiento e implementación de comunidades solares, cuenta: Desde el inicio, la idea fue llevar una alternativa energética a la gente que solo tenía leña. La energía básica de la vida es la térmica. Necesitás calor para cocinar, para calefaccionar y para calentar agua para la higiene. Eso es lo que nosotros proveemos. En este sentido, nuestros pueblos solares complementan al programa Permer. Esos pueblos que estaban aislados lograron ser solares gracias al programa y a nuestra intervención. Ecoandina sustenta su trabajo gracias a los concursos a los que se presentó para conseguir fondos. Hasta el momento, ejecutaron 100 proyectos, que representan más de 1000 cocinas parabólicas familiares en funcionamiento. Estas cocinas llegan a la temperatura de una cocina a gas, depende de cuánto calor necesites, la orientás o desorientás un poco. Hasta 2000, este tipo de artefactos se importaba, pero actualmente se desarrolla localmente. Con la ayuda de Christoph Muller, un ingeniero alemán doctorado en energía solar, lograron hacer posible estos desarrollos de producción nacional. Hicimos, además, distintos tamaños de termotanques, atendiendo a cada tipo de uso. Los dispositivos logran levantar entre 12 a 15° la temperatura del ambiente, dice Silvia.

En las grandes ciudades

El uso de energías renovables se extiende y las grandes ciudades empiezan a observar con interés. Sin embargo, explica Rojo, se debería comenzar por concientizar cuánto se usa y cuándo se derrocha. Cuando tenés energía de red ya tenés solucionado el problema y no te ponés a pensar en cuánta agua dejás correr ni cuánta energía se necesitó para calentar esa agua, subraya. Debemos empezar por la eficiencia en el consumo, repensar cuánto se gasta en casa y ver cómo ahorrar primero. Lo mismo pasa en el sector industrial. Luego sí, estaremos en condiciones de cambiar, añade.

En 2016, presentamos el proyecto de energía térmica al Gobernador de Jujuy y se logró sacar la Ley Jujuy Provincia Solar, que tomó el termotanque que nosotros desarrollamos y se instaló en 3500 hogares. Con esto, las personas ahorran un 70% de electricidad. Y no solo ahorra la persona, sino el Estado, porque es el que tiene que proveer esa energía, continúa Rojo, quien detalla, además, que seguirán acompañando esta ley para que llegue a ser nacional. Queremos que salga la Ley Solar Térmica para que más gente tenga acceso y que haya fabricación local. Sería una fuente de trabajo nacional importante, remarca.

Nuevos parques en el norte

Desde el mes de octubre, el norte del país cuenta con dos parques solares activos: el Parque Solar Nonogasta, en La Rioja, con capacidad de generación de 35 MW, lo que significa una generación anual estimada de 90.000 MW/h que pueden abastecer a 20.000 hogares; y el Parque Solar Saujil, en Catamarca, equipado para producir 22,5 MW, con lo cual podrá abastecer a unas 15.900 casas en un año, sustituyendo el uso de combustibles equivalentes a 115.000 barriles de petróleo en el mismo período. Ambos son proyectos de la empresa 360 Energy, que planea avanzar con otros dos parques en Catamarca, Tinogasta I y II. Nonogasta se nutre de 131.500 paneles policristalinos, hechos de silicio en un proceso rápido de transformación del mineral, que hace que su fabricación sea más económica. Saujil, por su parte, cuenta con 77.760 paneles monocristalinos, también de silicio; su fabricación implica un alto costo energético, pero su eficiencia es mayor.