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"Lo primordial es que no haya que cambiar nada"

Carla Carrara, Company Man en áreas no convencionales de Neuquén de YPF, describe cómo es la vida en un pozo y ejerciendo un oficio que, al menos en el imaginario colectivo, suele estar asociado a los hombres. Ser mujer en una explotación petrolera.

Creo

que lo primordial es que no haya que cambiar nada. Porque, si no, el hecho de que la mujer tenga que tener algo especial para trabajar ahí, la hace débil frente al resto", es la respuesta. ¿La pregunta? Qué condiciones tendrían que darse para que una mujer pueda trabajar en el campo, justo allí dónde los pozos de la industria petrolera toman forman. Y quien habla del tema lo hace con conocimiento de causa. Su nombre es Carla Carrara y tiene solo 28 años, pero hace un tiempo ya que se desempeña como Company Man en áreas no convencionales Neuquén de YPF.

De todos modos, aclara que no es la única en su especie. "Hay mujeres trabajando allá, hay cada vez más ingenieras", dice. Y añade, al ser consultada por experiencias poco gratas que puede haber vivido in situ por su condición de mujer: "La verdad es que no. Al contrario, creo que, siendo mujer, te tienen mucha más consideración. Es más, yo tengo un carácter bastante fuerte y, a veces, me enojo mucho ante la bronca de que no hagan lo que saben que tienen que hacer. Si uno de mis compañeros varones reaccionase así, yo creo que un hombre no lo dejaría pasar como quizá me lo deja pasar a mí".

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En relación a este tema, incluso, considera que la vida en el pozo es más desafiante que el hecho de ser mujer en dicho contexto laboral. Su rutina la encuentra trabajando semana de por medio. En aquellas en que está de guardia, su actividad comienza los miércoles por la mañana, Viaja de la Ciudad de Buenos Aires a la de Neuquén y llega al lugar específico en que deberá desempeñarse hasta el martes siguiente por la noche (con retorno a Buenos Aires al día siguiente). Son siete días de vida en tráileres, en que deberán soportarse los fuertes vientos patagónicos, si estos se hacen presentes, o las altas temperaturas del verano. Si la semana de guardia incluye cumpleaños, navidades u otras festividades, habrá que pasarlas con el yacimiento como única compañía.

"Si tenés mucho trabajo, se pasa. Hay semanas en que estás esperando que se entregue locación o, por falta de disponibilidad, estás a la espera de los equipos que se necesitan para continuar con la actividad, y el tiempo no se te pasa más", cuenta. En contrapartida, en las semanas que la encuentran en la capital argentina la libertad es la regla: "No tengo que ir a ninguna oficina, nada".

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¿Cuáles son sus tareas mientras está en el campo? "Lo que te dicen cuando entrás es que sos el gerente del pozo, el responsable de la operadora en ese área", explica, en relación a qué implica ser Company Man. "No tengo que hacer ningún trabajo manual ahí. No puedo hacer absolutamente nada porque no es mi rol e, inclusive, si me pasa algo haciendo algo así, probablemente me gane un problema con la compañía. Mi función es supervisar, coordinar y ser el nexo: si hay un problema, llamar a las oficinas y determinar qué es lo que se va a hacer o no".

>La primera decisiónEn el comienzo no fue el petróleo por el petróleo en sí mismo, pero sí la ingeniería y el deseo de poder desarrollar una carrera sin fronteras geográficas.

"No lo pensé como Ingeniería en Petróleo, sino como ingeniería y las características que tenía la específica en petróleo de, quizá, ser más versátil que el resto en cuanto a las condiciones de trabajo: el ser tan internacional o tener un campo de trabajo que te permite viaje todo el tiempo, incluso el diagrama de trabajo, que es más libre –porque, así como trabajo en el campo, también tengo días libres acá en los que no hago nada–", desarrolla Carrara. Sumado a estas características, otro factor atrayente fue el nivel de suelos y su competitividad en relación a otras industrias. Fue así como la hoy ingeniera en Petróleo decidió este camino a seguir. Cursó sus estudios en el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), mismo ámbito que fue sede de su conversación con El Cronista, y lo demás es parte de la historia que continúa escribiendo.

De todos modos, la joven aclara que no es necesario ser Ingeniero en Petróleo para poder introducirse en la industria en cuestión. "Muchos son ingenieros mecánicos, eléctricos, industriales, químicos. No es algo difícil de aprender. Yo siento que, si hoy entrase a la industria automotriz, me costaría mucho más aprender de la ingeniería que hay detrás de la construcción de un auto, que, hoy en día, de lo que hay detrás de un pozo petrolero", afirma.

"Porque la industria petrolera también tiene algo que no se si va tanto a la innovación constante como otras industrias. Es la matriz energética mundial: por inercia va a seguir llevándose todos los méritos. Obviamente, ahora están entrando energías renovables y, en algún punto, va a tener que empezar a optimizar a partir de desarrollos y avances. Pero a la renovable le va a llevar mucho tiempo, porque es cambiar la matriz por completo", añade.

De cara al futuro, Carrara aún no tiene claro hacia dónde desea proyectarse, pero analiza posibilidades. Una opción que le resulta muy atractiva es cursar un máster o posgrado en otro país, para vivir otra experiencia en el exterior como años atrás tuvo posibilidad de hacerlo en Alemania. En cuanto al campo de estudio, dice: "Energía renovable me interesa bastante, me parece una industria súper interesante, positiva y desafiante, porque tener que ganarle a una matriz energética tan consolidada no es fácil".