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La hora de la descentralización

Las microrredes aparecen como una alternativa para comunidades independientes a la traza tradicional y, hoy, los costos a la baja las sitúan a futuro como una opción rentable para todos los usuarios.

La hora de la descentralización

De manera incipiente, el uso de energías alternativas crece en la Argentina. Gracias a las normativas que fomentan el desarrollo de las fuentes renovables y el abaratamiento de la tecnología, soluciones como las microrredes aparecen como una oportunidad para llevar energía a regiones aisladas de la red principal. Incluso, a mediano plazo, se podría pensar en microrredes inteligentes que se comuniquen con la red para abastecer de la energía producida como excedente.

Según la Ley 27.191, reglamentada en marzo de 2016, el 20% de la matriz eléctrica argentina debe estar compuesto por renovables hacia 2025. Para alcanzar ese objetivo, hacia fin de este año se debería lograr un 8% y para 2020, 12%, ya sea con generación eólica, solar, geotérmica, mareomotriz, biomasa, biogás o hidroeléctrica menor a 50 MW. La meta parece lejana.

Para llegar a ella, un primer paso es fomentar la aparición de pequeñas redes de energía interconectada que funcionen de manera independiente a la red, habitualmente con fuentes renovables. "Las microrredes permiten una mayor penetración de la energía renovable con más eficiencia, ofreciendo ahorros y una reducción de la huella de carbono", cita un estudio elaborado por Schneider Electric.

La compañía, que ofrece soluciones tecnológicas y herramientas energéticas, admite que las microrredes aún están inmaduras en muchos países, pero que las primeras pruebas piloto abren el camino. Además, la nueva tecnología está en pleno crecimiento. Para lograrlo, la inversión debe provenir no solo de las empresas que proveen estas innovaciones, sino también de las compañías distribuidoras, para lograr convertirse en redes inteligentes que puedan conectarse entre sí para intercambiar energía renovable.

Existen cuatro tipos de microrredes, cada una con sus particularidades. Las individuales ajenas a la red son, hasta el momento, las más comunes. Estas tienen un único dueño y se hallan en áreas remotas donde no llega la red tradicional, como bases militares, minas, sitios industriales lejanos o departamentos aislados. Las microrredes comunitarias ajenas a la red alcanzan a múltiples usuarios y pueden servir para islas y comunidades remotas. Estas provienen de iniciativas para garantizar el acceso a energía a distintos habitantes de zonas alejadas.

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Luego, se encuentran las redes que se conectan a la traza tradicional. Las individuales conectadas también poseen un solo dueño, pero, al comunicarse con la red, se utiliza para zonas donde el acceso es pobre o cuando la distribuidora ofrece beneficios económicos en el caso de que se pueda devolver energía no utilizada. Por último, las comunitarias conectadas atienden a múltiples consumidores y productores, y se usan para optimizar el intercambio con la distribuidora conectada a la red principal.

No obstante, en la Argentina, la posibilidad de generar una microrred inteligente que permita vender el excedente producido a la red principal aún no existe.

"Las microrredes pueden tener una escala muy variable", dice Agustín Russo, Energy Marketing manager del Energy Business en Schneider Electric. En el mundo, las redes de distribución eléctrica están migrando de un formato pasivo a ser inteligentes a través de un mayor control. Además, estas inversiones sirven para, a mediano y largo plazo, abaratar costos, ya que la transmisión unidireccional genera pérdidas económicas para llegar a largas distancias.

El ejecutivo de Schneider Electric afirma que las compañías de distribución están invirtiendo cada vez más en sumar elementos inteligentes para integrar la red y descentralizar la transmisión, aunque aún faltan regulaciones.

Augusto Tolcachier, gerente de Desarrollo de Negocios de Energía Renovable de ABB, y Cristian Carlsson, gerente de Protecciones y Control, explican que el abaratamiento de los generadores y de los paneles de energía permite el desarrollo de las microrredes de generación híbrida, que combinan energía solar con diésel y baterías provistas por la compañía.

"Los paneles solares en los últimos 10 años bajaron un 95% su precio, mientras que las baterías en los últimos siete años lo redujeron un 70%", detalla Tolcachier, para quien, en los próximos años, continuará esta tendencia en las baterías, lo que permitirá que tengan un costo compatible con el uso generalizado en lugar de estar destinadas exclusivamente a los parajes aislados que no tienen acceso a la red tradicional.

La firma puso en funcionamiento la primera microrred híbrida de la Argentina y una de las primeras en América latina, instalada en el Paraje Malvinas, Corrientes. La zona rural se ubica en la Cuarta Sección del Departamento de Esquina, con unos 2000 habitantes que se dedican a tareas agroganaderas. Esta comunidad se encuentra alejada del sistema interconectado nacional, por lo que llevar la red hubiera implicado al menos cinco veces el costo final de la microrred que se ha adjudicado.

Las baterías almacenan la energía excedente generada durante el día por los paneles solares fotovoltaicos para su utilización durante la noche y el inversor convierte la energía de corriente continua en corriente alterna apta para uso domiciliario. El generador diésel cumple el rol de reserva fría y reemplaza a la generación solar cuando no es suficiente por un pico de consumo, o bien si durante la noche se agotara lo almacenado en las baterías, con un sistema de arranque y regulación automático. La obra fue concedida a la unión transitoria entre las compañías Bramaq y Quantum Power Group por u$s 2,3 millones.

Maximiliano Morrone, director Nacional de Promoción de Energías Renovables, cree que el futuro del precio real de instalación hace que la fotovoltaica sea la tecnología que va a primar. "Hay casi un 30% de eficiencia en los paneles y eso se traduce en costos. En el caso de eólica, hubo eficiencia pero los cambios no son tan abruptos como lo es en la fotovoltaica, que viene creciendo a tasas del 30-40% interanuales", agrega.

Florencia Lippo