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El peso de los subsidios a la energía en la economía nacional

Si bien desde su asunción al Ejecutivo nacional, Cambiemos lidera una política de reducción de los montos que el Tesoro destina a subsidiar la energía, las empresas vinculadas a los combustibles fósiles aún reciben cifras importantes. Un estudio de Fundación Ambiente y Recursos Naturales, presentado en paralelo a las reuniones del G20, revela la magnitud de dichos números.

Canadá y la Argentina firman acuerdos bilaterales en materia energética.

Canadá y la Argentina firman acuerdos bilaterales en materia energética.

Los subsidios a los combustibles fósiles desempeñaron un rol importante en las conversaciones que tuvieron lugar en San Carlos de Bariloche, en el marco de las reuniones energéticas del G20. Esto, a pesar de que el documento final presentado por los Ministros de Energía al finalizar los encuentros dejó sensación a poco progreso, dado que se limita a decir: "En 2009, la Declaración de Líderes de Pittsburgh llamó a una racionalización a mediano plazo y la progresiva eliminación de los subsidios a los combustibles fósiles ineficiencias que alientan el consumo derrochador, mientras se provee un apoyo dirigido a los más pobres. Reafirmamos este compromiso conjunto. Damos la bienvenida a los esfuerzos hechos por aquellos miembros del G20 que ya han participado en revisiones voluntarias entre colegas y alentamos a aquellos que aún no lo hayan hecho a iniciar sus revisiones entre pares tan pronto como sea factible".

A diferencia de lo que sucede en el G7, cuyos miembros han establecido 2025 como la fecha límite para la eliminación de estos subsidios, en el grupo de los 20 esto parece continuar siendo una mera prerrogativa discursiva. Ahora bien, más allá de ello, la Argentina sí dio un paso relevante en la materia. En el marco de las reuniones de Ministros de Energía, el país anunció junto a Canadá el inicio de un proceso de revisión entre pares de sus subsidios. De esta manera, ambas naciones se comprometieron a evaluar a través del estudio cruzado a cargo de expertos de cada nación su situación actual y dar los pasos necesarios en pos de su gradual eliminación.

"Eliminar los subsidios fósiles es un paso importante hacia una economía baja en carbono. Al igual que la Argentina, Canadá sabe que los combustibles fósiles continuarán siendo una parte importante de la matriz energética global por algún tiempo, pero necesitan volverse más limpios y competitivos", señaló James Gordon Carr, ministro de Recursos Naturales canadiense, al comunicar el acuerdo. Los términos de referencia a los que los países se someterán durante esta revisión, que durará un año, comenzarán a discutirse este mes.

Entre los países que ya se han sometido a este tipo de procesos se encuentran los Estados Unidos, China, Alemania, México, Indonesia e Italia.

En la economía local

Ahora bien, al hablar de subsidios en la Argentina, parece ineludible pensar en los aumentos de precios que vienen experimentando las tarifas del gas y la luz desde la asunción de Cambiemos al Ejecutivo nacional. Pero no solo a los consumidores es que se destina el financiamiento del Tesoro en esta materia.

De acuerdo a Los subsidios a los combustibles fósiles en la Argentina 2017-2018, un informe presentado por Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) en San Carlos de Bariloche, en el marco de las reuniones energéticas de G20, entre 2016 y 2017, en la Argentina se destinaron u$s 4.100 millones al financiamiento de empresas vinculadas a los combustibles fósiles.

"Si se analizan las partidas presupuestarias del sector energético en el marco del presupuesto nacional para 2017, el 90% de las partidas identificadas al sector corresponden a subsidios para la generación de energía a través de carbón, petróleo, gas, grandes hidroeléctricas y nucleares. El 77% de las partidas contrarias se corresponden a subsidios para la generación y el consumo de energía producida a través de petróleo y gas", se detalla en el documento. Y también: "Para 2017, los subsidios implicaron un 5,6% del presupuesto nacional y un 3,1% para 2018, con montos de u$s 9487 millones a u$s 6901 millones respectivamente. Estas cifras representaron el 1,74% del PBI en 2017 y el 1,26% para 2018, con un descenso interanual del 27%".

El año pasado, el 75% de estos desembolsos tuvo como beneficiario a empresas privadas, en tanto el 10% fue a empresas estatales y el 14%, a consumidores. Para 2018, la proyección es similar: 72% para las privadas, 10% para las estatales y 17% para los consumidores.

"Nuestro reporte indica que, por ejemplo, durante 2017 se entregaron más de u$s 1.200 millones a las empresas de hidrocarburos, en un contexto de reducción de gastos públicos. Dichos montos serían suficientes para construir 300 escuelas, nueve hospitales o pagar los salarios de 100.000 docentes por un año. Los distintos análisis realizados confirman que los subsidios energéticos son uno de los principales motivos para el desequilibrio fiscal en la Argentina", explicó, durante la presentación, María Marta di Paola, directora de Investigación de FARN, autora del estudio junto a Enrique Maurtua Konstantinidis, consultor Senior de Política Climática de la misma organización.

Despacito

Los montos reportados en la citada investigación se condicen con aquellos enunciados, días atrás, por Juan José Aranguren, entonces ministro de Energía y Minería nacional. "Cuando llegamos al Gobierno, teníamos el 3,3% del PBI dedicado a subsidios energéticos. A valores de hoy, estamos hablando de unos u$s 15-16.000 millones. Hoy, están aproximadamente en la mitad, y eso es un camino que hemos emprendido todos los argentinos, en el medio, tratando de afectar lo menos posible a los que están en situación más vulnerable", dijo, en un intercambio con la prensa durante las reuniones barilochenses.

Consultado sobre la posibilidad de disminuir los montos destinados a la producción de hidrocarburos, contestó: "En este momento, el único subsidio a la producción prefiero llamarlo incentivo está vinculado con explotación de gas no convencional, fundamentalmente en aquellas empresas que estaban en una etapa piloto, analizando cuál es la mejor oportunidad, para generar condiciones que les permitan pasar más rápido a desarrollo. Son cuatro años con un precio del gas que garantiza el Gobierno". Este valor es escalonado y es, hoy, de u$s 7,5 el millón de BTU. En 2019 irá a u$s 7, en tanto que en 2020 bajará a u$s 6,5 y a u$s 6 en 2021. "Después desaparece", prometió.

¿De transición o no de transición?

El debate sobre el rol del gas en la transición energética que deben emprender los países y que fue el eje central de las conversaciones en esta materia que se dieron en el G20 es de los que cuenta con mayores disensos. ¿Se trata de un combustible de transición o el destino de dicho proceso? Si bien varias naciones la Argentina y los Estados Unidos, entre ellas tienden más al segundo postulado, son diversas las voces que salen al cruce. Este es el caso de las organizaciones Oil Change International y Greenpeace, que presentaron también en San Carlos de Bariloche, un día antes de que las reuniones energéticas de G20 comenzaran oficialmente informes que apuntan a la incompatibilidad del gas como combustible de transición, dado los compromisos asumidos en el Acuerdo de París. En este sentido, un dato a destacar: según el estudio, si se explotaran al máximos todas las reservas de gas de esquisto de la Argentina, entre ellas Vaca Muerta, se consumiría hasta un 15% del presupuesto de carbono global para lograr la meta de un calentamiento planetaria de 1,5°C.

"Abrir más reservas de petróleo, gas y carbón es condenar al mundo a impactos climáticos letales", enfatizó Ingo Boltz, coordinador de la campaña de Clima y Energía de Greenpeace Argentina durante la presentación barilochense, en tanto Stephen Kretzmann, director Ejecutivo de Oil Change International, acotó: "El gas fósil de hoy en día es solo una fuente más de energía sucia, superada por tecnologías más nuevas, más limpias y más baratas. Es hora de que el G20 cumpla con su compromiso de ponerle fin a los subsidios a los combustibles fósiles y comience a discutir cómo limitar su producción en línea con los objetivos del Acuerdo de París".

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