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El gas, mucho más que combustible de transición en la Argentina

Al igual que el resto de las economías del grupo de los 20, el país tiene como objetivo la transición hacia energías más limpias. La bajada local de esta premisa y el rol de los hidrocarburos en ella.

Nuestro compromiso forma parte de los esfuerzos en pos del desarrollo sostenible: tenemos que generar las condiciones para producir energía asequible y menos contaminante de la que estamos haciendo hoy". Fue con este enunciado que Juan José Aranguren abrió el diálogo que mantuvo con un grupo reducido de periodistas en lo que fue su última entrevista como ministro de Energía y Minería nacional. El marco del intercambio fue el Foro Latinoamericano de Energía que organizó el World Energy Council (WEC) en San Carlos de Bariloche, el mismo día en que iniciaban reuniones energéticas del G20. En relación a las conversaciones que se darían en dicho escenario, acotó: "Todos los países están transitando un camino de energías menos limpias a energías más limpias".

En el caso de la Argentina, cuya matriz energética tiene un alto componente de combustibles fósiles (léase, petróleo y gas), esa transición en palabras del expresidente de Shell Argentina implicaría el progresivo abandono del consumo de hidrocarburos líquidos y de carbón, algo que podría concretarse en pocos años. Ello, gracias al impulso de las energías renovables y una mayor producción del propio gas, que fue calificado por Aranguren como "el fósil que tiene menor generación de dióxido de carbono" (uno de los gases de efecto invernadero, GEI, que causan el cambio climático).

Nuclear y distribuida

 

La cuarta y quinta centrales nucleares, de momento, no siguen en carpeta. "Los proyectos respondían a un memorándum de entendimiento que se había firmado en 2014 con China. En la actualidad, la actual situación fiscal que tiene la Argentina nos obliga a ser prudentes. Por lo tanto, le hemos propuesto al Gobierno chino suspender, postergar, estos desarrollos. No estamos, en este momento, en condiciones de hacer una inversión de un orden de entre u$s 14.500 y 15.000", dijo Aranguren, quien también hizo referencia a la reglamentación de la Ley de Generación Distribuida: "Ya la tenemos . Estamos haciendo algunas consultas con las provincias, para luego poder tener una adhesión rápida. Es una cuestión de semanas, no más".

Ahora bien, consultado por El Cronista acerca de si esta fuente es considerada como la energía de transición (hacia un futuro más limpio, tal el lema de trabajo del grupo de Transiciones Energéticas del G20), el entonces funcionario respondió: "Debido al tamaño que tiene el gas en la Argentina, llamarlo simplemente puente o transición es menospreciar una realidad. Hoy, de la matriz energética primaria, el 54% es gas. En el caso de la producción eléctrica, 60-65% es térmico, de la cual el gas es mayoritario, salvo en los momentos de invierno donde tenemos que recurrir a los líquidos. Por lo tanto, en la Argentina, es más que un hidrocarburo de transición".

En la actualidad, y sin considerar el polémico yacimiento Río Turbio, la Argentina produce una cantidad ínfima de carbón, la fuente energética más problemática en términos de emisiones de GEI. Según datos citados por Aranguren, hoy, son 3.500 toneladas las que se queman en el territorio nacional, en una central que se encuentra en San Nicolás, provincia de Buenos Aires. Ante la pregunta de si el Gobierno vislumbra la descarbonización de la economía, estas fueron sus palabras: "Sí, obviamente, en la medida que tengamos más abundancia de gas. Si tuviéramos más combustibles de otras características, estaríamos en condiciones de hacerlo. Tener más producción de gas natural nos va a permitir eliminar el consumo de carbón en nuestra matriz energética". Es decir, permitirá impulsar el desarrollo de recursos renovables por encima o como prioridad ante los no renovables.

Recuperar posiciones

 

"En 2022, la producción de gas en la Argentina va a ser superior a la necesidad de importación. Vamos a estar exportando más de lo que estamos importando", prometió Juan José Aranguren. De todos modos, antes de lograr la balanza comercial positiva del gas, en la voz del entonces líder de la cartera energética nacional, se llegaría a la del petróleo. "Está aumentando la producción, específicamente en Vaca Muerta, y seguramente en 2020 vamos a estar en condiciones de recuperar una posición ", anticipó.

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