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El gas, en el eje central de la transición

Recibir a los máximos responsables de las políticas energéticas de las economías más importantes del mundo, otro hito de gestión.

El 85% del PBI mundial, dos tercios de la población planetaria y alrededor del 80% tanto del consumo energético como de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Esto es lo que representa el Grupo de los 20 (G20), que este año tiene a la Argentina como presidente. Y, en dicho marco, el 13 y 14 de junio, en San Carlos de Bariloche, tuvo lugar la segunda reunión del grupo de trabajo Transiciones Energéticas y el 15, la de ministros del área. "El trabajo que se está haciendo es identificar políticas de gobierno que G20 puede impulsar y nos lleve hacia transiciones energéticas más limpias (en términos de emisiones), más transparentes y con sistemas más flexibles", había dicho a este medio Daniel Redondo, entonces secretario de Planeamiento Energético de la Nación y chair del grupo en cuestión, días antes de la reunión, que puede mencionarse entre los hitos de la gestión Cambiemos, al convocar, en el país, a los máximos responsables de las políticas ligadas a este sector de las economías más importantes del mundo.

En la ciudad patagónica, la cita que marcó no solo la primera visita oficial al país del secretario de Energía estadounidense, Rick Perry –quien manifestó sus intenciones de volver, para visitar Vaca Muerta–, sino la última de la que participó Juan José Aranguren como ministro de Energía y Minería nacional.

El ambiente en que se desarrollaron as negociaciones fue tenso, especialmente entre los Estados Unidos y la Unión Europea. ¿Los puntos en conflicto? El cambio climático y el comercio, en línea con lo que viene sucediendo en las negociaciones internacionales y se anticipa para la Cumbre de Líderes del G20 que tendrá sede en Buenos Aires, a fines de noviembre. El comunicado final, publicado al culminar el encuentro, fue un reflejo de las divisiones: una enumeración de puntos sin compromisos ambiciosos. En este sentido, las metas de descarbonizar la economía delineadas en la Declaración de Pittsburgh de Líderes de 2009 y el Acuerdo de París no forman parte del texto.

El gas fue la fuente que mayor centralidad tuvo durante los debates. Tanto así que, en el comunicado final, se la "abraza" como una energía de transición.

"Reconocemos el rol clave que el gas natural actualmente cumple para muchos países del G20 y su potencial para expandirse en las próximos décadas, apoyando las transiciones hacia sistemas de energía de menores emisiones. Nos esforzaremos por mejorar el funcionamiento, la transparencia y la competitividad de los mercados del gas, con una mirada estratégica de la cadena de valor incluyendo al Gas Natural Licuado (LNG) y las instalaciones de almacenamiento a nivel global", es lo que dice el texto.