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MIÉRCOLES 19/12/2018
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Diez claves de una cumbre que potenció a la Argentina en el mapa mundial

El encuentro de líderes que se llevó a cabo durante el fin de semana generó elogios al Gobierno de las principales naciones. Cuáles fueron las promesas de inversiones que se plantearon y qué acuerdos internacionales fueron los más trascendentes del foro.

Diez claves de una cumbre que potenció a la Argentina en el mapa mundial

Será imposible olvidar la decimotercera edición del G20. Principalmente, porque se realizó en Argentina, y porque, desde el primer día en que se conoció que Buenos Aires sería la sede, a mediados de 2016, para el gobierno de Mauricio Macri organizar la cumbre resultó un desafío central en su lista de prioridades. En el plano nacional, sirvió para demostrar que Argentina puede ser anfitrión de un evento de semejante trascendencia y merecer el aplauso de países de la primera liga mundial; a nivel internacional, resultó clave por oficiar como punto de encuentro entre las dos principales potencias del planeta, China y Estados Unidos, que alcanzaron acuerdos trascendentes y firmaron una tregua en su disputa comercial.

En el centro de la escena

La mayoría de los líderes mundiales resaltaron el caso argentino como modelo para imitar en las próximas cumbres internacionales que se realicen. Buenos Aires 2018 fue un éxito y, para Macri en especial, una prueba superada, en el cierre de un año muy complejo en lo económico y en la antesala a un 2019 en el que buscará confirmar su mandato en las urnas para seguir siendo presidente por otros cuatro años.

El presidente Macri mantuvo 17 reuniones bilaterales con mandatarios de otros países. Casi todos los jefes de Estado quisieron mostrarse con él, y de su lado, el foco estuvo bien claro: la necesidad de lograr inversiones. Si bien se conocen todavía datos preliminares de proyectos que tendrán inversión extranjera y que surgieron tras este G20, se estima que el gobierno argentino lo cerró con promesas de inversiones por u$s 8000 millones. A repasar los puntos más relevantes, para el país y el mundo, de la cumbre.

Amigo de Xi y Trump

Macri logró consolidarse como la figura latinoamericana que puede ser un bastón regional en la relación bilateral con China y Estados Unidos. En la visita de Estado que realizó Xi Jinping, actor protagónico de este G20, se acordaron desembolsos del gigante asiático por u$s 5000 millones a través de 23 acuerdos y la ampliación de un swap financiero por alrededor de u$s 9000 millones. Con Donald Trump, a quien definió como mi amigo, el Presidente dialogó en privado por 50 minutos y habló centralmente de la posibilidad de que surjan inversiones para el yacimiento petrolero neuquino Vaca Muerta. Se firmaron acuerdos de cooperación, en ese sentido, para promover inversiones estadounidenses por u$s 20.000 millones anuales.

Macron y el foco en la UE

El primero de los encuentros del Presidente fue con su par francés Emmanuel Macron. En la reunión, el jueves en Casa Rosada, Macri insistió con la importancia de cerrar un acuerdo con la Unión Europea y el Mercosur, uno de los desafíos centrales de su gobierno desde que asumió a finales de 2015. Macron, una vez más, volvió a mostrar reparos, principalmente por el interrogante que representa la asunción de Jair Bolsonaro como presidente de Brasil, la principal potencia latinoamericana y las dudas que existen sobre el rol que tendrá el Mercosur durante su gestión. En el mano a mano con el francés, se acordó crear un foro bilateral que permita fomentar más relaciones entre las pymes de ambos países.

Malvinas, fuera de la agenda

Sí, estaba en el temario. Todos dijimos que esta reunión era más allá de ese tema. Estamos en eso. Pero valoramos mucho haber establecido un diálogo constructivo, como el tema de la conectividad para la isla y que pudimos reconocer los cuerpos de los caídos. Es la importancia de haber retomado el diálogo, afirmó Macri sobre la cumbre con Theresa May, la primera ministra británica, y por qué no se habló específicamente sobre la soberanía argentina en las Islas Malvinas. El Presidente destacó que el G20 copó el temario de la charla y también se refirió a las negociaciones bilaterales con el Reino Unido. Necesitamos empezar a caminar en otros campos, estamos trabajando mucho con ellos todos los temas para combatir la corrupción, hemos trabajado en foros muy importantes, concretado varios financiamientos de agua potable, residuos, infraestructura vial y logística, por u$s 3000 millones, sostuvo.

Diálogo y convenios con Rusia

Con Vladimir Putin, el presidente ruso, Macri se reunió por la noche del sábado en la Rosada, y ambos coincidieron en avanzar con los acuerdos en pesca, transporte, minería y energía, a la vez que Putin confirmó un ofrecimiento para que se cree una estación de energía atómica. Desde el Gobierno argentino relataron que el objetivo, no obstante, es que se potencien las ya existentes. Macri no dialogó con Putin sobre el conflicto actual entre Rusia y Ucrania, que motivó la cancelación del encuentro del ruso con Trump, pero sí hizo fuerte hincapié en los acuerdos de apicultura y pesca, que permitirán exportar langostinos y merluzas al país europeo en los próximos años.

Más que el pase de mando

Macri encontró en Shinzo Abe, el presidente de Japón, un interlocutor constante durante toda la cumbre. La condición de organizador de la próxima cumbre llevó al líder nipón a mostrarse todo el tiempo cerca del mandatario argentino, que dijo no creer que Shinzo necesite consejos míos y bromeó con que ahora les toca a ustedes organizar la cumbre. Pero no solo del pase de mando se habló con el japonés, sino también de elevar a la condición de socios estratégicos una relación bilateral de más de 120 años. Japón es uno de los principales países en el mundo con inversión extranjera directa, de la cual la Argentina recibe apenas u$s 500 millones por año.

Merkel, amiga de la casa

Para el presidente argentino, que la canciller alemana Ángela Merkel no haya cancelado su viaje a Buenos Aires por los problemas que tuvo con su vuelo fue un gesto que la enaltece. Como a Abe, por ser el país que le entregó el legado a la Argentina, Alemania estuvo en primera plana durante toda la cumbre y Merkel se mostró como ladera de Macri, con quien ya se reunió en varias oportunidades, en ambos países. Como con Macron, la promoción de las pymes y la necesidad de acelerar el acuerdo Mercosur-UE fueron los ejes principales por donde giró el diálogo entre los mandatarios.

Una postura ambigua

El sábado, Macri se reunió mano a mano con el príncipe de Arabia Saudita, Mohammed Bin Salman, acusado de instigar el asesinato del periodista Jamal Khashoggi, y por quien se pidió su captura en Buenos Aires. Macri evitó mencionar las acusaciones al líder asiático, solo planteó que se debe llegar a la verdad y que charló de ello en la bilateral que mantuvo con el presidente de Turquía Recep Erdogan, pero no con Bin Salman. Sobre el árabe, remarcó: Lo hemos invitado a invertir al país, para generar trabajo para los argentinos, que es lo más me preocupa a mí.

Dos fructíferos encuentros

El indio Narendra Modi fue uno de los más satisfechos, al menos por sus dichos, con la organización de la cumbre. Felicitó a Macri por ello en la reunión que mantuvieron el sábado en Olivos y charló con el Presidente sobre la posibilidad de mejorar el intercambio comercial en áreas como la agricultura y la industria de la alimentación, la tecnología espacial, la defensa, las industrias del gas, el petróleo y la energía nuclear civil. Macri le anticipó su apoyo para que India sea sede del G20 en 2022.

El canadiense Justin Trudeau es un espejo para Macri del líder que a él le gustaría ser, y sus encuentros ya se hicieron una constante. Trudeau volvió a mostrarle su apoyo y lo felicitó públicamente por su gestión y la organización del G20.

Qué dejó la cumbre

El sábado por la tarde, en la conferencia de prensa de cierre que brindó, Macri hizo un repaso de todos los puntos que se delinearon y quedaron expresados en el comunicado final que acordaron los países integrantes del G20.

Se habló de temas de comercio, de la gran demanda que tiene la OMC en ese sentido, del desafío de modernizarse para eliminar trabas y burocracia. Tener un mecanismo más simple de resolución de conflictos, dijo el Presidente.

En el tema de clima también hubo acuerdo en que tenemos que acelerar, que la cumbre que viene en Polonia es una buena oportunidad porque estamos en un punto límite. Se habló de los compromisos en las energías renovables, en la eficiencia energética, resaltó.

También, reflexionó sobre el impacto de la tecnología en las sociedades: Se reemplazan viejos trabajos por nuevos, vamos todos a una época en la que vamos a tener que capacitarnos más de una vez en nuestra vida. No tenemos todas las certezas, porque la tecnología llega a todos ustedes, cada vez más, a través de aplicaciones. Hay que educar a niñas y niños para que se adapten a trabajos que todavía no existen.

Resaltó, además, que se puso sobre la mesa el empoderamiento de las mujeres, que se las incluya financieramente para potenciar el desarrollo y crecimiento de nuestras sociedades. Y apuntó que se habló de mejorar la infraestructura, de desterrar la corrupción y de lograr esos propósitos con finanzas sustentables.

El superclásico del G20

En medio de las charlas que se dieron sobre los objetivos de la cumbre, hubo un mano a mano que se llevó todas las miradas, y fue el que el sábado por la tarde-noche tuvo como protagonistas a Donald Trump, por Estados Unidos, y Xi Jinping, por China. En la misma se logró una tregua fundamental en la disputa comercial de los dos gigantes, ya que Trump se comprometió a mantener en 10% las tarifas a productos chinos y no elevarlas a 25%, como se preveía a partir de enero. En tanto, la potencia asiática se comprometió a comprar a Estados Unidos una cantidad "sustancial", pero "todavía no definida", de productos industriales, agrícolas y energéticos para "reducir el desequilibrio comercial" entre ambas naciones.

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