Cómo interpretar la litigiosidad en seguros

Con frecuencia se hace referencia a la alta litigiosidad que afecta en general al mercado de seguros. De acuerdo con información de la Superintendecia de Seguros de la Nación, las entidades en su conjunto acumulaban 301.522 juicios activos a septiembre de 2011. De acuerdo con los registros de la UART, hasta el 31 de diciembre del año 2011 se habían iniciado 232.000 juicios, solamente en el ramo de accidentes de trabajo.
Si bien es cierto que la litigiosidad en materia de riesgos del trabajo tiene características propias, no pocas de ellas derivadas de la demora en ajustar la ley a las decisiones de los tribunales, no por ello deja de poner en evidencia la existencia de razones estructurales que provocan una cantidad tan grande de demandas en todo el sistema. Del análisis de sus características podemos extraer algunas enseñanzas.

Inexistencia de mecanismos
Antes de entrar en el tema conviene tener muy presente que el acceso a la justicia es la herramienta principal que tenemos los ciudadanos para resguardar nuestros derechos. Así, podemos afirmar que la medida de nuestro derecho está dada no sólo por lo que las leyes determinan sino, especialmente, por lo que los magistrados conceden, haciendo aplicación de aquellas. Resulta inevitable concluir, en primer lugar, que la razón que impulsa a los ciudadanos a los tribunales debe buscarse en la inexistencia de mecanismos idóneos que reemplacen la vía judicial. En este sentido, para ser idónea la solución extra-judicial debe conceder al particular una respuesta aproximadamente equivalente a la que obtendría en juicio.
Y aquí encontramos ya el primer problema: no es posible establecer con razonable acierto cuál es la solución que se dará al caso concreto en juicio. Por una misma lesión, por ejemplo, rotura de un menisco, que según el baremo del decreto 658/96 significaría un daño corporal de entre el 3 y el 5%, en un juzgado se le dio un 1% y en otro el 80%, como recientemente lo admitió el Superintendente de Riesgos del Trabajo en declaraciones periodísticas. Hay en el país más de 600 tribunales con competencia en accidentes de trabajo.
Se ha extendido la opinión general de que uno de las mayores causas que impulsan la alta litigiosidad en materia de riesgos del trabajo reside en la llamada doble vía, esto es, la posibilidad de obtener por un lado las prestaciones sistémicas del régimen de riesgos del trabajo y, después, reclamar una indemnización integral alegando la inconstitucionalidad de ese mismo sistema. Resultan innegables los efectos de esta posibilidad sobre el aumento total de litigios y sobre la previsibilidad a la que aspiran todos los actores del sistema.
No obstante, una mirada más detenida sobre el fenómeno litigioso nos muestra que en el ranking de provincias con mayor cantidad de juicios iniciados hay una posición histórica preponderante de Mendoza y Córdoba. Sin embargo, la jurisprudencia mayoritaria en estas jurisdicciones no ha admitido en general la posibilidad de la llamada doble vía. Más aún, últimamente la tendencia alcista en estas provincias ha mostrado una fuerte reversión ¿A qué cabe atribuir estos cambios tan localizados y contrarios a la tendencia general? Hay una sola explicación posible: a las acciones destinadas a combatir el fraude judicial que coordinaron en esas mismas provincias la Superintendencia de Riesgos del Trabajo y las autoridades judiciales. Para decirlo claro: fue necesaria la acción conjunta del organismo de control y de los magistrados para la prevención de los fraudes, que se filtraban en los engranajes del mecanismo judicial. En resumen, hay un problema importante en el sistema de administración de justicia. No se trata del acierto o desacierto de las sentencias sino de problemas de organización judicial, que influyen sobre aquellas.

Inexistencia de mecanismos
Ortega ha dicho que En los motines que la escasez provoca, suelen las masas populares buscar pan y el medio que emplean, suele ser destruir las panaderías. La industria aseguradora es una herramienta fundamental para el desarrollo. El sistema de riesgos del trabajo da prestaciones a unos 600 accidentes al año a la vez que asegura la atención médica de calidad a todos los trabajadores. Asimismo, logró una reducción de 30 % en los accidentes mortales y de 20 % en la cantidad total de accidentes en los últimos tres años. El desafío es hacer más pan, pero para eso hay que cuidar las panaderías.
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