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Jueves 4.1.2018
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Cassin: "El subsidio no es una mala palabra"

De acuerdo al gerente General de la Empresa Provincial de la Energía de Santa Fe, una de las maneras de salir del esquema de tarifas congeladas es a través de la innovación de procesos internos.

Cassin:

Si bien es el gerente General de la Empresa Provincial de la Energía de Santa Fe (EPE) desde finales de 2015, el recorrido de Marcelo Cassin es extenso dentro de la compañía estatal. Graduado en la Universidad de Rosario (UNR), comenzó su andadura en 1997 como analista de Sistemas de Potencia; luego asumió como jefe del Centro de Control de Operación, cargo que retuvo hasta 2007, cuando pasó a jefe de Área Operaciones hasta 2015. Trayectoria académica, además, no le falta: se graduó como especialista en Sistemas Eléctricos de Potencia en la Universidad de San Juan en 2004; y como especialista del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) en Administración de Mercado Eléctrico y Gas Natural en 2006. Se desempeña, desde 2004 y hasta el día de hoy, como profesor Adjunto de la cátedra Generación de Energía Eléctrica y Sistemas Eléctricos de Potencia de la UNR; y ha sido partícipe de distintos congresos internacionales de la temática que lo apasiona.

Durante una charla con El Cronista se refirió a las particularidades del sistema eléctrico santafesino, los ineludibles aumentos de tarifas tras años de valores congelados y los planes de inversión que tiene la compañía que lidera día tras día.

- ¿Cuáles son las particularidades, respecto a otras empresas y provincias, de la EPE?

La Empresa Provincial de la Energía de Santa Fe tiene como responsabilidad el servicio de distribución de energía eléctrica en la totalidad del territorio provincial y su tarea es particular respecto a la de empresas similares. Santa Fe tiene 800 kilómetros de longitud y 300 de ancho (en su parte más extensa), y el 99% de la cobertura la hace la EPE. Además, es la provincia con el mayor grado de cobertura; tiene 22.000 kilómetros de líneas en una jurisdicción de 133.000 kilómetros cuadrados, lo que da una densidad de 11 clientes por kilómetro cuadrado. Edesur y Edenor, por ejemplo, tienen 600 clientes en un kilómetro cuadrado, y por eso los costos para dar cobertura son distintos. Cuando le quiten todo el subsidio a Edenor y Edesur, la energía en el AMBA va a ser carísima. Ellos no tienen clientes rurales. Acá tenemos una localidad como Tostado, en el noroeste, donde para hacer llegar 6 MW necesito u$s 250.000 de inversión. La situación de la EPE ni siquiera es comparable con Córdoba: mientras allá hay 260 cooperativas, acá tenemos 65 nada más. Y tampoco es comparable con Buenos Aires, porque ahí hay varias distribuidoras, de acuerdo a las distintas zonas: EDEA, EDEN, EDES, Edelap, Edenor y Edesur, etcétera.

Por esto somos un caso único en la Argentina y estamos posicionados como líderes en relación a indicadores de calidad de servicio. Es un desafío. Tenemos la frecuencia media de interrupción por KVA instalado y los tiempos totales de interrupción por KVA instalado, entre los mejores del país. Esto tiene correlato con que nuestro plan de inversiones para la red de alta, media y baja tensión en 2016 fue de $ 1.000 millones; en 2017, fue de $ 1.200 millones. Sin embargo, la provincia de Santa Fe no es la más cara del país, sino que tiene una escala tarifaria acorde a la densidad de usuarios y un nivel de inversión como ninguna otra distribuidora en la Argentina.

- Respecto a la tarifa, ¿cómo están ubicados a escala nacional?

No es fácil decirlo. Tenemos 1,3 millón de clientes, de los cuales 1,1 millón son residenciales. Dentro de esos, 350.000 están alcanzados por tarifa social provincial, nacional, y una para jubilados la primera provincia argentina que la tuvo. En los 200.000 restantes, hay clientes comerciales e industriales de pequeña demanda. Solo 3.000 entran en la categoría de grandes clientes y constituyen 50% de la facturación de la empresa. Es muy difícil, entonces, decir cómo estamos posicionados. Todas las distribuidoras tienen un posicionamiento distinto en cada uno de los segmentos porque un Gobierno provincial puede decir "vamos a hacer la tarifa industrial más competitiva". Entonces, se mejoran los ratios para los clientes industriales en detrimento, tal vez, de algún otro sector.

De cualquier manera, en términos comparativos siempre vamos a encontrar a alguien más caro que la EPE.

- ¿Cómo ve la política de quita de subsidios que se viene desarrollando desde que asumió el Gobierno actual?

Hemos tenido relación desde el primer momento. Me cuesta separar al funcionario del pensamiento personal. Creo que era imposible sostener una política de subsidios como la que la Argentina estaba atravesando desde 2007 o 2008 hasta 2015. Y no hace falta ser un adivino: cuando uno ve la balanza comercial energética, y ve que se pasó de ser exportadores a ser importadores netos de gas, de gasoil, de fueloil, algo está pasando. ¿Es sustentable? No. ¿Había que apelar a una quita de subsidios gradualmente? Sí. Podemos discutir el nivel de gradualidad; yo creo que lo que se rompe en dos años se recupera en cuatro. Y acá se está haciendo al revés: lo que se rompió en ocho, lo quieren arreglar en la mitad del tiempo. Si la política nacional, desde el punto de vista económico, mostrara un crecimiento, esto no sería un problema. Si todas las actividades productivas estuvieran florenciendo, el tema de la quita de subsidios en el sector energético, más o menos, sería llevadero. El problema es que los indicadores económicos productivos no acompañaron. Así se le hace difícil a la gente. Si bien era razonable abandonar el esquema de subsidios, desde Santa Fe se ha cuestionado y presentado los reclamos al Ministerio.

No hay que entender el subsidio como una mala palabra. Es una herramienta económico-financiera para fomentar una determinada industria, para aumentar el acceso a la energía desde determinados sectores. Pero hay que ser coherentes: la energía atraviesa todas las actividades humanas, desde la que hago en mi casa hasta la que se produce a nivel comercial o productivo.

- ¿Cuáles son los planes que están llevando a cabo, más allá de las inversiones?

Tenemos tres ejes estratégicos. En primer lugar, la calidad del servicio. Toda nuestra ingeniería está dedicada a apuntar a procesos de planificación, operación y mantenimiento que optimizan esa calidad. En segundo lugar, tarifas competitivas. En el marco de las particularidades que tiene Santa Fe, las tenemos. Y en tercer lugar, para sostener en el tiempo los índices de calidad y una tarifa competitiva, hay una sola forma de hacerlo: innovar en procesos internos de manera permanente. Por eso estamos llevando una agresiva política de reducción de gastos internos. Esa es la mejor forma en la que nosotros podemos defender a los santafesinos, no trasladando a las tarifas ineficiencias en los costos.
Sebastián De Toma

Construir en base a las fortalezas

El gerente de la EPE realizó una breve enumeración de los desafíos que deberá enfrentar el Ministerio de Energía y Minería de la Nación durante, por lo menos, los próximos dos años.

"Tenés que construir en base a tus fortalezas, nuestros recursos naturales. Un ejemplo puede ser Francia. ¿Por qué tiene un precio de la energía entre un 30 y un 60% más barato que el resto de Europa? Es muy simple: porque aprovecharon el potencial de la energía nuclear, y el 80% de la demanda de energía en Francia se cubre con este tipo de generación", desarrolla Marcelo Cassin. "Tenemos capital eólico y fotovoltaico como ningún otro país de América latina, así como la capacidad de producir biodiésel. Hay que armar políticas para dejar atrás nuestra actual matriz energética con su dependencia infernal del combustible fósil. Hay que avanzar hacia una matriz sustentable con la generación hidroeléctrica en Río Uruguay, el Paraná, el San Javier, con turbinas hidrocinéticas pequeñas", completa.

Sebastián De Toma

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