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Capacidad tecnológica for export

Con contratos con Holanda, Bolivia e incluso para la provisión de seguridad en la Cumbre del G20, la firma estatal rionegrina no ha parado de cosechar éxitos en la primera mitad del año. Esto, sin embargo, no la libró de pasar por momentos de incertidumbre respecto de su futuro.

Capacidad tecnológica for export

Durante la primera mitad del año, la empresa estatal rionegrina Invap no se ha cansado de ser noticia. En enero, ganó un contrato de 40 millones de euros para construir un reactor productor de radioisótopos para uso medicinal en Holanda. Al mes siguiente, se dio a conocer el acuerdo con Bolivia que concretó la venta de tres centros de medicina nuclear y radioterapia. En el ámbito local, jugarán un papel estratégico en la seguridad de la Cumbre del G20, a partir de la modernización de dos radares y la provisión de uno nuevo que permitirán custodiar el espacio aéreo.

Esta larga enumeración de hitos no la libró, sin embargo, de pasar por momentos de gran incertidumbre respecto de su futuro, tras algunas amenazas de ajuste semanas atrás.

Un poco de historia

Invap fue creada hace 42 años por físicos e ingenieros del Centro Atómico de Bariloche y no depende del presupuesto público para su mantenimiento, sino de sus ventas. Para Vicente Campenni, su gerente General, esto es un punto fundamental. "Si bien es una Sociedad del Estado no recibe presupuesto ni subsidios, lo que nos obliga a ir mejorando constantemente su eficiencia para optimizar su competitividad. Para ello, debemos gestionar en forma permanente la mejor utilización de nuestros recursos humanos de forma tal de asegurar trabajo para la mayor parte de su personal, dentro de un marco de viabilidad de la empresa", afirma.

Invap tiene una facturación anual aproximada de u$s 200 millones y cuenta, en la actualidad, con una planta de 1.400 empleados. Además, cabe destacar que es la única empresa argentina calificada por la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio, más conocida como NASA (Estados Unidos), para la realización de proyectos espaciales.

Unidades de negocio

Según Juan Pablo Ordoñez, subgerente General de Invap, estos logros no serían posibles sin los desarrollos que llevan adelante a través de sus diferentes unidades de negocio. En el área nuclear, la firma tecnológica se dedica a la construcción de una planta de producción de radioisótopos para uso medicinal en India. En el resto de los países se trabaja principalmente con reactores. "Algunas son renovaciones y mejoramientos, como en el caso de Argelia. En Arabia Saudita, se trata de un reactor de enseñanza nuevo. En Brasil y en Holanda, son las ingenierías de reactores que se construirán en un futuro", precisa.

"En la Argentina, estamos trabajando principalmente para la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), en el proyecto del reactor RA-10 que reemplazará al RA-3, con una antigüedad de más de 50 años y, además, en el prototipo de reactor nuclear de baja potencia Carem25 –primera central íntegramente diseñada y construida en el país, ideal para el abastecimiento eléctrico de zonas alejadas de los centros urbanos o polos fabriles con alto consumo de energía–", repasa Ordóñez, al tiempo que menciona su colaboración, junto a Nucleoeléctrica, en el proyecto de extensión de vida de la Central Nuclear Embalse.

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En la unidad de Defensa, la tecnológica rionegrina se avoca a la tarea de producir radares de diverso tipo: control de tráfico aéreo, de defensa y meteorológicos. "Ya hemos cubierto la mayoría de los aeropuertos del país con 22 radares operativos y hemos instalado seis radares meteorológicos de la serie de 10 que nos han sido encargados", repasa el subgerente general.

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Desde el área de Infraestructura, la compañía instaló todo el servicio de Televisión Digital Argentina (TDA) y, hoy, está dedicada al desarrollo de medicina nuclear, con la ejecución de varios centros en Río Gallegos, Bariloche, Comodoro Rivadavia, Pergamino y Buenos Aires.

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En el área espacial, a su vez, se finalizó recientemente la construcción el satélite Saocom 1A, que ya está camino a California, donde será lanzado en septiembre próximo por el cohete Falcon 9, de la empresa SpaceX. La fabricación del Saocom 1B, por su parte, ya se encuentra avanzada y se lanzaría el año que viene. El objetivo central de esta constelación es la medición de la humedad del suelo, que permitirá detectar fenómenos tales como derrames de petróleo o conocer el riesgo de inundaciones y su monitoreo una vez ocurridas.

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Una vez finalizados los Saocom, entrará en fabricación el Sabia-Mar, proyecto en cooperación con Brasil que fue aprobado a fines de abril y tendrá por misión el estudio de la superficie oceánica a nivel regional.

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También están los satélites de comunicación. "Son distintos. Mientras que los satélites de observación funcionan en órbitas de cientos de kilómetros, los de comunicación funcionan en una órbita que se llama geoestacionaria, a 36.000 kilómetros sobre el Ecuador", explica Ordóñez. Luego de la provisión del Arsat 1 y 2, la construcción del tercer satélite geoestacionario está en suspenso.

Inversión pública

Hace dos semanas, la tecnológica argentina volvió a los titulares por los dichos del presidente Mauricio Macri, en su breve paso por Bariloche. El mandatario nacional había planteado la posibilidad de cancelar proyectos por u$s 1.000 millones que habían sido firmados "durante la época de la magia" y despertó fuertes críticas. Finalmente, el Gobierno dio marcha atrás al recorte y se comprometió a regularizar la deuda que mantiene con la tecnológica.

Tal como anunció el jefe de Gabinete, Marcos Peña, el pasado 26 de julio, Campenni confirmó la continuidad de 15 contratos con distintos organismos del Estado nacional y, además, señaló que existen tres que, desde hace más de un año, se encuentran en revisión: el proyecto Sistema Aéreo Robótico Argentino (SARA) para la creación de aviones no tripulados de mediana y gran envergadura con el Ministerio de Defensa; otro con la Comisión de Actividades Espaciales (Conea), relacionado a satélites de arquitectura segmentada; y el tercero con Arsat, por el tercer satélite de telecomunicaciones. Respecto de este último, Ordoñez precisó que la firma está aportando distintas soluciones tecnológicas para definir el modelo. "Todavía no se ha tomado la decisión que, fundamentalmente, va a ser comercial. Al mismo tiempo, estamos explorando oportunidades de construcción de satélites de comunicaciones para otros países", explica.

El gerente General de la firma rionegrina niega que vaya a haber futuros despidos: "El tipo de proyectos que realizamos hace que la capacitación que las personas adquieren en el proceso sea un capital muy importante para la empresa".

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Consultado por el perfil exportador que el Gobierno quiere darle a la compañía, contesta: "Estamos reforzando los grupos de comercialización en todas las áreas tecnológicas y, como siempre, contamos con el apoyo de Cancillería para tener un mejor acercamiento a los potenciales clientes internacionales". Además, afirma que se están estudiando potenciales asociaciones con empresas internacionales para mejorar las posibilidades exportadoras.

"Los lineamientos básicos del modelo de negocio de Invap implican cubrir una necesidad tecnológica a nivel país en forma competitiva, para luego, con las capacidades adquiridas, hacer de las mismas un potencial exportador para la Argentina", agrega Campenni, quien subraya: "Cuando firmamos un contrato en el exterior, el que exporta es el país".

Yasmín González Blanco

Integración regional

El anuncio fue realizado en abril último. Y tendrá implicancias regionales. Sucede que la estatal Invap, con sede en Río Negro, construirá un satélite de observación en el marco de un proyecto de integración con Brasil. Su nombre habla por sí mismo: Satélites Argentino Brasileños para Información del Mar o Sabia-Mar 1.

De acuerdo con información publicada por la agencia Télam y aportada por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae), la misión conjunta constará de dos satélites (uno con sello nacional, fabricado en la rionegrina San Carlos de Bariloche, por Invap y el otro producto de la industria brasileña), a través de los cuales se podrán estudiar el mar y las costas latinoamericanas. El local efectuará dicha observación mediante parámetros de color del mar, como la concentración de clorofila, turbidez y coeficiente de dispersión, entre otros datos, y aportará información con una resolución espacial de 200 metros a nivel regional. En su medida global, a su vez, lo hará con una resolución espacial 800 metros.

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