Preocupación

Covid-19: ¿está el sector argentino de la salud preparado para las olas que vienen?

El 2020 fue un año desafiante para toda la sociedad y, en especial, para los sistemas de salud de todo el mundo. De la noche a la mañana todo el esquema de atención médica tuvo que reacomodarse y prepararse para una situación que, hasta ese momento, era completamente desconocida. ¿El 2021 muestra un escenario distinto?

No hay dudas de que la pandemia por Covid-19 ha impactado al mundo entero, dejando lecciones en muchos aspectos. Según Fernando Giannoni, director de Asuntos Externos de Cámara Argentina de Especialidades Medicinales (CAEME), por un lado, puso de manifiesto en la agenda pública de los países el rol central que desempeñan la innovación y la investigación en la salud de las personas, dándonos la oportunidad de dimensionar el valor que el descubrimiento de nuevos fármacos, tratamientos y vacunas tienen para la salud y para la vida, desde una concepción holística. "Esto es, considerar el aporte de la innovación desde el punto de vista clínico -aumento de la expectativa y calidad de vida de los pacientes, reducción de la mortalidad en diversas patologías, entre otros- y también su efecto sobre la optimización de los recursos y la contribución de la industria farmacéutica al conjunto de la economía y de la sociedad".

"Dar una respuesta a esta pandemia ha sido posible gracias a que la industria ha adquirido conocimiento científico significativo, generado infraestructuras y capacidades sustanciales que surgen a partir de décadas de investigación y experiencia con otros virus", asegura. "Todo esto permitió conseguir la hazaña de contar con varias vacunas aprobadas contra el Covid-19 en menos de un año. Y sin lugar a dudas, una de las grandes certezas que nos deja la experiencia reciente es que es sobre la base de un trabajo colaborativo y articulado entre la industria, la academia y el sector público, y con más investigación, desarrollo e innovación es que podremos estar a la altura de los desafíos del futuro".

"La pandemia nos demostró la importancia de la colaboración", enfatiza Mariano Schlottmann, gerente general de Sanofi para Cono Sur. "La colaboración a nivel internacional entre sector público, privado, autoridades sanitarias y regulatorias demostró que cuando se trabaja con un propósito común lo que parecía imposible se puede lograr. En nuestro caso, Sanofi abrió las puertas de varias de sus plantas de producción en todo el mundo y ofrecimos colaboración para aumentar la escala de producción de varias de las vacunas que ya están aprobadas, mientras avanzamos con el desarrollo de 2 vacunas candidatas, una de las cuales esperamos tener lista para final de año".

"Vimos cómo mientras los países cerraron sus fronteras, la ciencia abrió sus puertas y éste fue un aprendizaje que tenemos que conservar en la era post-Covid", complementa Cristian von Schulz-Hausmann, Managing Director de Merck.

Nicolás Vaquer, Country Manager de Pfizer Región Argentina, también destaca la articulación entre los actores públicos, privados y científicos, "que ha permitido desarrollar opciones que ayuden a tratar o prevenir la propagación del virus SARS-CoV-2 a una velocidad nunca antes vista. A diferencia del año pasado, hoy ya sabemos con qué estamos lidiando y cuáles son las herramientas que tenemos y/o necesitamos para poder enfrentarlo".

Según un relevamiento de la Cámara llevado adelante por Luis Costa & Asociados, la confianza en la industria farmacéutica de investigación aumentó 24% en un año. "Se puso en evidencia también la importancia de la colaboración público-privada y las alianzas intersectoriales. En Bristol Myers Squibb hemos cerrado 43 alianzas de colaboración durante 2020 y 2021 con asociaciones médicas, de pacientes e instituciones de salud", dice Juan I. Diddi, gerente general para Bristol Myers Squibb Argentina. "La pandemia ha puesto en evidencia el valor de la investigación clínica: cómo el desarrollo de nuevas alternativas terapéuticas es fundamental para la sociedad y nos ha ayudado a reflejar el compromiso de la industria farmacéutica de innovación".

Según Juan Pablo Solé, director comercial y acceso en Roche Argentina, "la pandemia abrió la puerta para acelerar procesos de registro y digitalización de datos, la implementación de telemedicina, los procesos simplificados para aprobación de nuevos tests de COVID, por ejemplo, la investigación de nuevas opciones de tratamientos y también aceleró nuestra creatividad con iniciativas concretas que ayudaron a acortar distancias y a asegurar que pacientes de todo el país pudieran recibir su medicación en tiempo y forma".

Por su parte, Daniel Nasuti, director general de Siemens Healthineers Argentina, plantea: "Si algo hemos aprendido durante el transcurso de la pandemia es la importancia de tener un sistema de salud con recursos tecnológicos y profesionales equipados e integrados. La tecnología ha tenido un rol fundamental como agente colaborador pues, si bien en muchos aspectos estaba presente desde hace años, enfrentar una crisis sanitaria funcionó como principio ordenador para acelerar los procesos de incorporación. No sólo en Argentina, sino también en el resto del mundo, la tecnología permitió el desarrollo y una mejor puesta a punto del sistema sanitario en su conjunto".

Según el vocero, 2021 se encara comenzando con aceptar que tenemos un sistema sanitario con oportunidades de mejora desde los aspectos de infraestructura tecnológica, humana y de competencias. "Entender la dinámica que debe afrontar el sistema de salud en nuestro país requiere una mirada holística que aborde los desafíos de financiamiento, fragmentación e infraestructura, para dar más acceso con calidad y equidad. Y, para afrontar las siguientes olas, es necesario un trabajo articulado entre lo público-privado", asegura.

José Sánchez, presidente de Emergencias y presidente de la Federación Argentina de Prestadores de Salud (FAPS), comparte dos miradas. "Por un lado, la pandemia dejó en claro que, aún con sus falencias, el sistema de salud argentino demostró tener la capacidad profesional, técnica y humana de dar respuesta al stress al que se lo expuso durante todo este tiempo". Sin embargo, desde el punto de vista económico, dice, " }se confirmó una tendencia que ya venía sufriendo el sector prestador de salud: el desfinanciamiento del sistema. La pandemia ahondó esta crisis, marcado por la caída de la actividad, el aumento exponencial de los costos de la salud y la desactualización de los valores de las prestaciones que abonan los financiadores del sistema (Obras Sociales y Medicina Prepaga)".

Ante esta situación, asume Sánchez, "el gobierno nacional acompañó al sector con distintos instrumentos como el ATP, el REPRO y algunos beneficios fiscales, pero esta es una respuesta temporal y valiosa. Sin embargo, para pensar en un sistema de salud sustentable, es necesario actualizar automáticamente los valores de las prestaciones y pensar reformas impositivas urgentes".

Innovar para seguir en camino

A partir de estos aprendizajes, el foco de todos los jugadores del sistema debe estar puesto en la investigación y desarrollo. "La industria farmacéutica de innovación está totalmente comprometida con el objetivo de acelerar el desarrollo, la producción y lograr el acceso global y equitativo a vacunas y tratamientos seguros, de calidad, efectivos y accesibles contra el COVID-19 y contra muchas otras patologías para las que ya venía trabajando y continúa haciéndolo", dice el responsable de CAEME. "La industria biofarmacéutica de innovación es uno de los sectores que más invierte en investigación y desarrollo en Argentina. La inversión de los laboratorios de CAEME representa el 28% del total de inversión privada en I+D del país: u$s 276,4", asegura.

Desde Pfizer plantean: "Seguiremos trabajando con los diferentes gobiernos y otras partes interesadas pertinentes, para garantizar un acceso equitativo y asequible a nuestra vacuna COVID-19 para personas de todo el mundo. Desde ya, este compromiso también incluye a Argentina, donde mantenemos nuestra capacidad y disposición de colaborar con el gobierno nacional para allanar el camino a fin de alcanzar un potencial acuerdo".

Asimismo, la compañía continúa sus procesos de investigación y seguimiento para ampliar las indicaciones de la vacuna actualmente disponibles y analizar los impactos de las diferentes cepas. Por su parte, también está trabajando en la investigación de un compuesto antiviral oral, un inhibidor de la proteasa SARS-CoV2-3CL, que actualmente se encuentra en Fase 1.

En paralelo, y más allá del COVID-19, también estaremos trabajando en acercar opciones terapéuticas innovadoras en las áreas de Oncología y Enfermedades Poco Frecuentes, así como también en la ampliación del portfolio de medicamentos biosimilares seguros, eficaces y de calidad, para seguir contribuyendo con la sustentabilidad del sistema de salud.

En Sanofi, "estamos investigando dos potenciales vacunas contra COVID-19 con tecnologías diferentes para incrementar las posibilidades de éxito", asegura el vocero. "Por una parte, estamos trabajando junto al laboratorio británico GSK y el apoyo de la Autoridad de Investigación y Desarrollo Avanzado Biomédico (BARDA) en una vacuna con tecnología recombinante. Estamos finalizando la Fase 2 de estudios clínicos. Esperamos que los resultados positivos de esta etapa den lugar al inicio de la Fase 3 en la segunda mitad de este año. Por otro, investigando junto a TranslateBio una vacuna candidata para COVID-19 que se basa en la tecnología del ARN mensajero. En marzo iniciamos los estudios de Fase 1/2 para esta vacuna, que evalúa la seguridad, respuesta inmunitaria y tolerabilidad. Esperamos los resultados provisorios de esta fase en el tercer trimestre de este año".

La voz de los profesionales de salud

"Los equipos de salud, especialmente todos los relacionadas con pacientes críticos tienen un desgaste muy fuerte tanto a nivel físico como emocional y esta crisis ha llevado esa situación a límites insospechados", sostiene Dr. José De All, vicepresidente y director Ejecutivo del Sanatorio Otamendi. "En este escenario, el desafío es atender a casi el cuádruple de los pacientes críticos con requerimiento de asistencia respiratoria con los mismos equipos de atención. No hay una fórmula que no sea un profundo amor por el prójimo y un altísimo grado de profesionalismo para llevar esta tarea adelante. Todo lo que se podía hacer en cuanto a preparación ya se hizo en tiempo y forma".

Según Ricardo Corral, Médico Psiquiatra Jefe del Departamento de Docencia e Investigación del Hospital Borda, "la suspensión de las licencias, vacaciones y la excesiva carga de trabajo de los médicos, los que a su vez tienen responsabilidades familiares, hijos, parejas, padres mayores, los ponen en una situación de vulnerabilidad emocional. Este dato fue confirmado por la investigación que llevó adelante la Asociación Argentina de Psiquiatras que evaluó una muestra de 1784 profesionales de la salud donde evidenció que más del 60% presentaban problemas de sueño y ansiedad".

En la misma línea, el vocero de Roche expresa: "Los profesionales de la salud han enfrentado esta pandemia de una forma que solo merece orgullo y respeto, pero ya más de un año de dedicación continua y extrema resulta en una fatiga sin precedentes. Si bien hoy conocemos mejor al COVID, esta crisis evidenció barreras en los sistemas de salud como así también ineficiencias e inequidades que afectan tanto a pacientes como a los profesionales que los atienden y cuidan con una vocación admirable. Es prioritario dotar a los profesionales, auxiliares de la salud y todo el personal dedicado a la atención de salud de las herramientas, recursos, contención y reconocimiento que merecen para seguir adelante con su tarea esencial".

En este sentido, dice Valeria Muda, Directora de Grupo Medihome, "el desafío es mantener al personal cuidado desde todo punto de vista, y eso se logra contemplando tener los elementos necesarios para trabajar, organizando capacitaciones y acompañándolos todos los días para que puedan llevar a cabo su trabajo de forma responsable y segura".

¿Estamos preparados para las olas que vienen?

Es la gran pregunta que surge en la medida que los contagios suben y a la par las muertes. Sí se puede inferir que, en la medida en que la población esté vacunada y se genere el "efecto rebaño" que se aspira tener, vamos a tener menor cantidad de mortalidad y menor cantidad de gravedad.

"La mejor forma de estar preparados es estar vacunados", remarca De All, del Sanatorio Otamendi. Sin embargo, sigue, "el segundo pico todavía no ha terminado y parecería que resta tiempo para que eso suceda. La ocupación en general de camas de terapia intensiva sigue siendo extremadamente alto, se van agotando los espacios y los recursos adicionales que se han puesto al servicio de pacientes con COVID-19".

A su vez, dice Nicolás Vaquer, de Pfizer, "hoy ya contamos con más información acerca de este virus y su comportamiento, así como también sabemos cuáles son las herramientas que tenemos y/o necesitamos para poder enfrentarlo. Aún nos queda camino por recorrer, pero sabemos hacia donde tenemos que ir". A eso el vocero de Sanofi agrega: "Si consideramos la rapidez con que la ciencia logró dar respuesta a esta nueva enfermedad a través de vacunas y el enorme esfuerzo de todos los actores involucrados, podemos ser optimistas ante futuras olas. De cara al futuro podemos decir que hoy contamos con muchísimo más conocimiento y recursos: varias vacunas aprobadas y en proceso de producción, medidas preventivas y tratamiento.

Desde Merck, postulan que "más allá de la gestión del gobierno, lo central es la respuesta de la sociedad, y la sociedad argentina mostró desde el primer momento responsabilidad y se preocupó por el control del virus".

Para el vocero de CAEME, "la experiencia reciente nos demuestra que el camino que hemos recorrido hasta acá en materia de investigación y desarrollo es el correcto. Prepararnos para el futuro requiere seguir destinando recursos y trabajando en esta dirección para poder estar a la altura de los nuevos retos que nos imponga la salud". En consonancia, Diddi, plantea que la pandemia nos ha obligado como nunca antes a adaptarnos a una gran velocidad, a aprender a hacer mientras hacíamos. "No hubo tiempo para la teoría y tuvimos que confiar en nuestras habilidades para pilotear a los equipos".

En este contexto, "el growth mindset, la empatía, la capacidad de reacción ante situaciones imprevisibles, la versatilidad, la flexibilidad y la facilidad para adaptarse al medio de forma rápida y eficaz, son algunos de los atributos clave. Estos aprendizajes seguramente nos ayuden a ser mejores compañías y mejores líderes en el futuro, obteniendo resultados que beneficien a la sociedad", concluye el vocero de Bristol Myers Squibb Argentina.

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