

La despoblación rural en España ha dejado numerosos pueblos vacíos en el interior del país. En provincias como Zamora, Soria o Teruel, muchos núcleos que durante décadas tuvieron actividad económica hoy permanecen abandonados o con muy pocos habitantes.
En ese contexto surge el caso de Salto de Castro, un pequeño pueblo situado en la provincia de Zamora que fue adquirido recientemente por una pareja estadounidense con un objetivo claro: convertirlo en un destino de turismo rural capaz de atraer visitantes nacionales e internacionales.

El proyecto para convertir Salto de Castro en destino de turismo rural
El pueblo abandonado de Salto de Castro fue comprado por el empresario estadounidense Jason Lee Beckwith, quien junto a su pareja cerró la operación con la intención de rehabilitar el enclave y transformarlo en un complejo turístico.
El poblado se encuentra en el Parque Natural de los Arribes del Duero, muy cerca de la frontera entre España y Portugal, una zona conocida por sus cañones fluviales, paisajes naturales y rutas de senderismo. Su ubicación es uno de los principales atractivos del proyecto, ya que combina naturaleza, tranquilidad y patrimonio rural.
El plan contempla una rehabilitación progresiva del poblado. En una primera fase se restaurarán los edificios principales destinados a hostelería y espacios comunes. Posteriormente se abordará la recuperación de las viviendas para crear alojamientos turísticos y otros servicios vinculados al turismo rural.
Un pueblo construido para una central hidroeléctrica
El origen de Salto de Castro se remonta a la década de 1950, cuando la empresa Iberduero (actual Iberdrola) construyó el poblado para alojar a los trabajadores encargados de levantar una central hidroeléctrica en el río Duero.
Durante varios años el lugar funcionó como una pequeña comunidad con servicios básicos. El poblado contaba con 44 casas, escuela, iglesia, bar, cuartel de la Guardia Civil y una hospedería, todo pensado para dar servicio a las familias de los empleados de la empresa.
Cuando finalizaron las obras del complejo hidroeléctrico, las familias se trasladaron a otras localidades y el pueblo quedó progresivamente vacío. A finales de los años 80, el lugar ya estaba completamente abandonado.
A comienzos de los años 2000, Iberdrola vendió el enclave a un propietario privado que intentó impulsar un proyecto hotelero. Sin embargo, ese plan nunca llegó a desarrollarse y el poblado permaneció sin actividad durante décadas.
Una oportunidad para revitalizar la España vaciada
El nuevo proyecto pretende convertir a Salto de Castro en un punto de referencia para el turismo rural en Zamora. La idea es aprovechar el entorno natural del Parque Natural de los Arribes del Duero para atraer visitantes interesados en naturaleza, senderismo y experiencias rurales.
Este tipo de iniciativas se relaciona con el debate sobre la llamada “España vaciada”, término que se utiliza para describir a las zonas del interior del país que han sufrido una pérdida continua de población y actividad económica durante décadas.

Diversos estudios sobre desarrollo rural señalan que la inversión privada y los proyectos turísticos sostenibles pueden convertirse en herramientas para reactivar estos territorios, generar empleo y recuperar parte del patrimonio arquitectónico que hoy permanece abandonado.
Si el proyecto logra consolidarse, Salto de Castro podría convertirse en un ejemplo de cómo los pueblos abandonados de España pueden encontrar una segunda vida a través del turismo y la recuperación del patrimonio rural.




