

El presidente estadounidense, Donald Trump, ha vuelto a poner en jaque la estabilidad de la Alianza Atlántica al declarar en una entrevista con el diario británico The Telegraph que no descarta retirar a su país de la organización. El mandatario aseguró que la posibilidad de abandonar la OTAN está siendo “más que reconsiderada” a raíz de las profundas diferencias estratégicas surgidas entre los aliados por la guerra en Oriente Medio.
“Nunca me emocionó la OTAN. Siempre supe que era un tigre de papel, y Putin también lo sabe, por cierto”, afirmó Trump. El detonante de su malestar radica en la negativa de los socios europeos a implicarse en el conflicto con Irán iniciado por Estados Unidos e Israel, marcando un distanciamiento histórico entre las potencias occidentales.

Las bases militares y el estrecho de Ormuz
Las quejas de Trump no llegaron solas. Previamente, el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, advirtió en declaraciones a la cadena Fox News que la administración norteamericana va a reexaminar su relación con el bloque transatlántico.
Rubio argumentó que si la OTAN solo sirve para defender a Europa cuando es atacada, pero luego se les niegan los derechos sobre las bases militares cuando los necesitan, “no es un buen acuerdo” para los intereses de Washington.
Esta molestia responde a la postura de numerosos países europeos que han marcado distancias tras el estallido de la guerra contra Irán. Algunos estados miembros, como España, han negado el uso de sus bases y de su espacio aéreo para las operaciones militares estadounidenses.
Otros han rechazado acudir al llamado de la Casa Blanca para intervenir de forma conjunta en el estrecho de Ormuz para tratar de garantizar el tráfico de mercancías.

Europa defiende la vigencia de la alianza
La respuesta desde el Viejo Continente no se ha hecho esperar. La Comisión Europea reafirmó la importancia capital de sus vínculos de seguridad con Estados Unidos.
La portavoz comunitaria, Anitta Hipper, subrayó que la Unión Europea está comprometida con unos lazos transatlánticos fuertes, al tiempo que recordó las iniciativas puestas en marcha para apoyar a la industria militar europea y ganar una mayor independencia estratégica.
Por su parte, el Gobierno alemán ha querido restar dramatismo a las amenazas tildándolas de recurrentes. El portavoz del Ejecutivo germano, Stefan Kornelius, aseguró tajantemente que “la OTAN no está acabada” y aclaró que Alemania no está haciendo ningún tipo de preparativo para un hipotético abandono estadounidense.
En sintonía, el primer ministro británico, Keir Starmer, defendió al bloque como la alianza militar más efectiva del mundo y anunció que el Reino Unido organizará una reunión internacional para evaluar medidas diplomáticas que restablezcan la libertad de navegación en Ormuz.
Con información de: EFE




