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La firma del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur puso fin a 26 años de negociaciones y abrió una nueva etapa para la política comercial europea.
El pacto, rubricado en la sede del Banco Central de Paraguay, creará una de las mayores zonas de libre comercio del mundo, con cerca de 720 millones de personas y un peso equivalente a casi una cuarta parte de la economía global, según datos difundidos por EFE y France 24.
Desde la perspectiva europea, el tratado representa mucho más que una ampliación de mercados. Para Bruselas, se trata de una señal política clara en defensa del comercio basado en reglas, del multilateralismo y del derecho internacional, en un contexto atravesado por guerras comerciales, conflictos armados y una creciente fragmentación del sistema económico mundial.
El acuerdo permitirá reducir o eliminar progresivamente los aranceles sobre cerca del 90% de los intercambios entre ambos bloques.
Esto abre oportunidades significativas para la industria europea, especialmente en sectores como maquinaria, automóviles, equipos eléctricos y productos químicos, que accederán a un mercado sudamericano históricamente más cerrado, según información de Reuters.
¿Por qué Bruselas considera estratégico este acuerdo en el contexto internacional actual?
Para la Unión Europea, el momento elegido no es casual. La intensificación del proteccionismo, impulsada en parte por la guerra comercial iniciada por Estados Unidos tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, y la elevada dependencia europea de China empujaron a Bruselas a diversificar socios y asegurar nuevas alianzas económicas.

El presidente del Consejo Europeo, António Costa, sostuvo durante la firma que el acuerdo es una apuesta por la apertura frente al unilateralismo y el uso del comercio como arma geopolítica.
En la misma línea, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, remarcó que Europa elige el comercio justo en lugar de los aranceles, con el objetivo de generar empleo, prosperidad y estabilidad, de acuerdo con EFE.
Desde Bruselas también destacan que el tratado permitirá a la UE navegar un entorno internacional más inestable sin renunciar a sus valores.
El acuerdo refuerza la posición europea como actor global que promueve normas comunes y previsibilidad en las relaciones comerciales, un aspecto central para su estrategia de seguridad económica, según Reuters.
¿Qué implicancias tiene el pacto para España y para los sectores sensibles en Europa?
España aparece como uno de los países mejor posicionados dentro de la Unión Europea para capitalizar el acuerdo. Su vínculo histórico, cultural y empresarial con América del Sur, sumado a la fuerte presencia de compañías españolas en la región, le otorga una ventaja comparativa para aprovechar la apertura de mercados, según análisis difundidos por medios europeos citados por France 24.
Sin embargo, el acuerdo también expone tensiones internas en la UE.
Agricultores de varios países, entre ellos Francia y Alemania, protagonizaron protestas contra el tratado al considerar que favorece la competencia desleal de productos sudamericanos, en especial carne vacuna, según reportó Reuters.
Los críticos también alertan sobre posibles impactos ambientales y sobre la presión a la baja en los precios agrícolas.

Ante estas preocupaciones, la Comisión Europea subraya que el acuerdo incluye cláusulas de salvaguardia bilaterales que habilitan a intervenir ante desequilibrios graves de precios o volúmenes de importación.
Para Bruselas, estos mecanismos serán clave para proteger a los sectores más sensibles mientras avanza la ratificación del tratado en el Parlamento Europeo y en los congresos del Mercosur, un proceso que definirá el verdadero alcance del pacto, de acuerdo con EFE y Reuters.