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Ayudar a los hijos a acceder a su primera vivienda se ha convertido en una práctica habitual debido a los altos precios del mercado inmobiliario y las exigencias de financiación de las entidades bancarias. Traspasar una cantidad importante de dinero como 50.000 euros puede derivar en un fuerte golpe fiscal si no se siguen los pasos legales adecuados.

En comunidades autónomas como Cataluña, la legislación contempla un beneficio fiscal muy potente que permite reducir drásticamente el pago del Impuesto de Sucesiones y Donaciones. Para acceder a esta ventaja, existe un detalle fundamental que debe quedar registrado por escrito en el momento de la operación.

El proceso para no pagar un impuesto adicional en las donaciones. (Fuente: archivo)
El proceso para no pagar un impuesto adicional en las donaciones. (Fuente: archivo)

El requisito formal que cambia las reglas del juego

El primer gran filtro que impone la Agencia Tributaria de Catalunya es la formalización de la entrega del dinero. No basta con realizar una transferencia bancaria de cuenta a cuenta, por muy transparente que sea el movimiento y aunque figure el concepto en el extracto.

La operación debe realizarse obligatoriamente mediante una escritura pública ante notario. En ese documento debe constar de forma expresa la voluntad de que los fondos se destinen exclusivamente a la adquisición de la primera vivienda habitual del hijo. Si este paso no se cumple, el contribuyente pierde el derecho a la bonificación y pasa a tributar por la escala general, lo que multiplica el coste del impuesto.

La clave para comprar una vivienda y pagar lo mínimo en impuestos. (Fuente: archivo)
La clave para comprar una vivienda y pagar lo mínimo en impuestos. (Fuente: archivo)

Los filtros obligatorios para los beneficiarios

La ley busca que este beneficio favorezca a los jóvenes con rentas medias o bajas que intentan independizarse. Por este motivo, la reducción del 95% de la base imponible está sujeta al cumplimiento estricto de varios requisitos acumulativos

Además, esta ventaja fiscal está sujeta a varias condiciones. Según recuerdan los expertos consultados por La Vanguardia, el hijo que recibe el dinero no puede haber recibido otra donación de los padres con la misma finalidad en los tres años anteriores y, en general, debe tener menos de 36 años, salvo en casos de discapacidad igual o superior al 65 %. También se exige que su base imponible en el IRPF no supere determinados umbrales.

Otro aspecto clave es el plazo: la compra de la vivienda debe formalizarse en un máximo de seis meses desde que se recibe la donación. Si no se cumplen estos requisitos o no se refleja correctamente en la escritura, la reducción puede perderse y el impuesto deberá pagarse sin este beneficio fiscal, recuerdan especialistas en fiscalidad como Patricia Ebrat, de Ebrat Advocats.

Cómo se calcula el ahorro real con Hacienda

La reducción del 95% se aplica sobre un importe máximo de 60.000 euros donados. Al aplicar este beneficio sobre una donación de 50.000 euros, la base sobre la que se calculan los impuestos se reduce a solo 2.500 euros.

Teniendo en cuenta que el tipo impositivo para donaciones entre padres e hijos ante notario en Cataluña es del 5%, la cuota final a pagar se sitúa en apenas 125 euros. Sin la aplicación de esta reducción especial, el impuesto sobre los mismos 50.000 euros ascendería a 2500 euros.

Cumplir con los plazos de presentación del modelo tributario y contar con el asesoramiento de un notario garantiza que una ayuda familiar no termine convertida en un problema con el fisco.