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El Gobierno de Pedro Sánchez ha decidido trocear su decreto ómnibus para poder aprobar la revalorización de las pensiones. La actualización de la jubilación se tramitará ahora en una norma independiente tras las derrotas parlamentarias previas en el Congreso.
La caída del decreto obligó al Ejecutivo a llevar la actualización al Consejo de Ministros y posteriormente al Congreso, donde previsiblemente contará con respaldo suficiente. El objetivo es evitar problemas en el cobro para los más de 9 millones de jubilados.
La jubilación se revaloriza un 2,7%, que corresponde a la media de la inflación. En enero ya se aplicó esta subida. Sin embargo, el impacto real en la jubilación dependerá del IRPF que se aplique a cada pensionista.

Revalorización de la jubilación: 570 euros más… pero no íntegros
Según el Gobierno, “la revalorización supone, aproximadamente, 570 euros adicionales al año para las personas con una pensión media de jubilación, mientras que las pensiones medias del sistema aumentan en torno a 500 euros anuales. Este incremento beneficiará a los 9,4 millones de personas que reciben más de 10,4 millones de pensiones contributivas, además de las 734.900 pensiones correspondientes al Régimen de Clases Pasivas del Estado”.
Las pensiones contributivas de la Seguridad Social, entre ellas jubilación, incapacidad permanente y viudedad, se han revalorizado un 2,7% en función del IPC entre diciembre de 2024 y noviembre de 2025.
Las pensiones mínimas y no contributivas han subido por encima del IPC. Las mínimas aumentan un 7,07% en hogares unipersonales y un 11,4% con cónyuge a cargo. También un 11,4% se incrementan las no contributivas y el IMV.
IRPF y jubilación: Hacienda puede quedarse con el 43% del aumento
La otra cara de la subida de la jubilación es el IRPF. El Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF) ha detallado ejemplos concretos del impacto fiscal tras la revalorización.
Un jubilado con una pensión de 16.320,53 euros cobrará 440,65 euros más al año. Sin embargo, el Estado se queda con 189,48 euros, por lo que el beneficiario solo percibe 251,17 euros adicionales. En las tres pensiones más bajas que tributan, Hacienda se queda con el 43% del aumento.
Esto ocurre porque el IRPF es progresivo. “En algunos casos, la subida de la pensión puede haber supuesto que se salte de tramo impositivo de la escala de gravamen y se aplique un tipo marginal mayor”, señalan expertos de BBVA Mi Jubilación.
Más bruto y menos neto en la jubilación 2026

Algunos jubilados verán que su jubilación neta es inferior a la que cobraban en diciembre, pese a la subida del 2,7%. Esto puede ocurrir si superan el importe exento de retención en IRPF.
Están exentos de retención hasta 17.094 euros brutos anuales, cifra vinculada al salario mínimo interprofesional previsto para 2026 si se aprueba su subida. A partir de esa cantidad se aplica retención.
También cobrarán menos neto quienes empezaron a percibir la jubilación en los últimos meses de 2025 o quienes no tuvieron retención el año anterior por bajos ingresos y ahora sí deben aplicarla.
Según los expertos de BBVA, “percibir una pensión neta menor tras cada revalorización de la pensión es una situación excepcional que casi nunca se produce, sobre todo en el caso de aquellos que son pensionistas desde hace tiempo, salvo que hubiese un cambio en sus circunstancias patrimoniales o familiares”.
Los porcentajes de IRPF en la jubilación dependen del importe, la edad (con exenciones hasta 8000 euros para mayores de 65 años y hasta 12.000 euros para mayores de 75), el estado civil, la comunidad autónoma y posibles situaciones de discapacidad.
En definitiva, la jubilación sube en términos brutos, pero el efecto del IRPF puede reducir de forma significativa el aumento real que llega al bolsillo del pensionista.


