

El Gobierno ha prorrogado la prohibición de despedir por costes energéticos para las empresas que reciben ayudas públicas. La medida se mantiene vigente hasta el 31 de diciembre de 2026 y obliga a las compañías beneficiarias a preservar el empleo mientras reciban ese respaldo económico.
La normativa forma parte del paquete de medidas adoptadas frente al impacto de la crisis energética y condiciona las ayudas públicas a empresas a un compromiso claro: no justificar despidos por el encarecimiento de la energía.
En caso de incumplimiento, las empresas deberán devolver las subvenciones recibidas, según el marco regulatorio vigente impulsado por el Gobierno de España.

Qué empresas deberán suspender los despidos por el aumento de los costes energéticos
La restricción afecta a todas las empresas que se beneficien de subvenciones públicas destinadas a compensar el coste de la energía. Esto incluye principalmente a industrias, pymes y sectores intensivos en consumo energético, que han sido los más impactados por el aumento de precios en los últimos años.
La medida impide que estas compañías puedan alegar el incremento de los costes energéticos como causa objetiva para despedir trabajadores. Es decir, mientras reciban ayudas, no podrán utilizar este argumento para justificar extinciones de contrato.
Además, la prohibición se extiende a aquellas empresas que hayan aplicado ERTE o medidas de reducción de jornada vinculadas a situaciones externas, como crisis internacionales o tensiones en los mercados energéticos, siempre que cuenten con apoyo público.
Cómo afecta esta medida a los trabajadores y qué despidos siguen permitidos
La normativa no prohíbe todos los despidos. La limitación se centra exclusivamente en aquellos vinculados al encarecimiento de la energía. Las empresas podrán seguir recurriendo a despidos disciplinarios u otras causas objetivas siempre que estén debidamente justificadas.
Sin embargo, si una empresa beneficiaria de ayudas intenta despedir a un trabajador alegando únicamente el aumento de los costes energéticos, el despido podrá ser impugnado. En ese caso, los tribunales podrían considerar que la decisión no se ajusta a la normativa vigente.
Para los empleados, esta medida refuerza la protección frente al despido en un contexto de incertidumbre económica. Introduce un mecanismo adicional que obliga a las empresas a priorizar alternativas como ajustes temporales antes de recurrir a la extinción de contratos.
Por qué el Gobierno vincula las ayudas públicas al mantenimiento del empleo
El Ejecutivo ha reforzado la relación entre subvenciones públicas y estabilidad laboral como parte de su estrategia económica. El objetivo es que el dinero público no solo alivie los costes empresariales, sino que también contribuya a sostener el empleo.

Este tipo de políticas ya se aplicaron durante la pandemia y en anteriores crisis, donde las ayudas estaban condicionadas a mantener la plantilla. Su continuidad refleja un modelo que busca evitar despidos masivos en momentos de presión económica.
En este contexto, las empresas deben evaluar con mayor cuidado sus decisiones laborales. La normativa no elimina la posibilidad de ajuste, pero sí obliga a justificarlo por motivos distintos a la energía si se han recibido ayudas públicas.




