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El Gobierno ha anunciado un cambio relevante en el Ingreso Mínimo Vital (IMV) que entrará en vigor en 2026 y que afecta directamente a los jóvenes que viven con sus padres. A partir de esa fecha, las personas mayores de 23 años podrán solicitar esta ayuda de forma individual aunque residan en el domicilio familiar.

La medida responde a la crisis de emancipación que atraviesa España, donde miles de jóvenes continúan viviendo con sus progenitores por falta de independencia económica y laboral. Hasta ahora, el diseño del IMV dejaba fuera a este colectivo al priorizar unidades de convivencia propias.

Con esta reforma, el Ejecutivo busca ampliar la protección social y adaptar la prestación a una realidad marcada por la precariedad laboral y el alto coste de la vivienda.

Freepik (Producción propia)

Ingreso Mínimo Vital 2026: el cambio que permitirá cobrar viviendo con los padres

El IMV es una prestación de la Seguridad Social destinada a “prevenir la pobreza y la exclusión social” de quienes no cuentan con recursos suficientes. Hasta ahora, su concesión se limitaba principalmente a personas que vivían solas o en una unidad de convivencia independiente.

Desde 2026, los mayores de 23 años que vivan con sus padres podrán acceder al IMV si cumplen los requisitos exigidos y no forman parte de la unidad económica familiar. El cambio supone un giro en el criterio de acceso, al poner el foco en la situación económica real del solicitante.

Según el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, el IMV alcanzó en diciembre a 2,4 millones de personas en casi 800.000 hogares, lo que refleja la magnitud de la prestación y la necesidad de actualizar sus condiciones.

Revalorización del IMV: hasta 733 euros mensuales en 2026

Junto a la ampliación del acceso, el Gobierno confirmó una revalorización de las cuantías del Ingreso Mínimo Vital. La ministra responsable subrayó que “la revalorización de las cuantías del IMV va a ser del 11,4%, muy por encima del IPC”.

Tras esta actualización, el importe máximo para un beneficiario individual se situará en torno a los 733 euros mensuales en 2026. Esta cuantía corresponde al umbral garantizado para una persona sola sin recursos.

El importe final podrá variar en función de los ingresos previos, el patrimonio y la compatibilidad con otras ayudas, ya que el IMV sigue siendo una prestación condicionada.

Requisitos para cobrar el IMV viviendo con los padres

La clave para acceder al Ingreso Mínimo Vital viviendo con los padres está en no formar parte de la unidad de convivencia familiar. Aunque se comparta domicilio, el solicitante no debe integrarse en la misma estructura económica.

Entre los requisitos figuran no estar casado, salvo que exista separación o divorcio en trámite, y no tener pareja de hecho registrada si se solicita la ayuda de forma individual. Tampoco se puede formar parte de otra unidad de convivencia distinta.

Para las personas de entre 23 y 29 años, se exige haber vivido de forma independiente durante al menos dos años antes de la solicitud y acreditar residencia legal y efectiva en España, además de periodos de alta en la Seguridad Social.

La cotización del Euro y dólar (foto: Pexels).
La cotización del Euro y dólar (foto: Pexels).

Excepciones y control de la ayuda

Existen excepciones a los requisitos de independencia previa, como los casos de violencia de género o situaciones de separación o divorcio con cambio de domicilio. Para los mayores de 30 años, se exige haber vivido fuera del domicilio de los progenitores durante el año previo a la solicitud, salvo fallecimiento de estos.

El Ingreso Mínimo Vital es una prestación no contributiva y está sujeta a controles periódicos. Los beneficiarios deben comunicar cualquier cambio en su situación económica o laboral.

El incumplimiento de los límites de renta o de las obligaciones informativas puede implicar la suspensión de la ayuda o la devolución de las cantidades percibidas indebidamente.

Qué supone este cambio para jóvenes y familias

La ampliación del IMV responde a la dificultad de acceso a la vivienda, la precariedad laboral y el retraso en la emancipación juvenil. Muchos jóvenes permanecen en el hogar familiar “no por elección, sino por falta de alternativas económicas reales”.

La reforma permitirá que miles de personas que estaban excluidas de la prestación puedan acceder a una red de seguridad básica. Para las familias, puede suponer un alivio económico en hogares donde el adulto joven carece de ingresos suficientes.

Al mismo tiempo, la medida reabre el debate sobre cómo se define la unidad de convivencia en el sistema de ayudas sociales, un elemento clave para determinar quién puede cobrar el IMV.