

La idea de que en el centro de la Vía Láctea existe un agujero negro supermasivo ha sido una de las piedras angulares de la astrofísica moderna y la cosmología. Científicos de todo el mundo han asumido que lo que se conoce como Sagitario A* es un objeto tan denso que ni siquiera la luz puede escapar de su atracción, como predijo la teoría de la relatividad general y como sugirieron trabajos de figuras clave como Stephen Hawking.
Sin embargo, un estudio publicado recientemente en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society propone un escenario radicalmente distinto. Según esta investigación, lo que observamos en el centro galáctico podría no ser un agujero negro con horizonte de sucesos, sino una enorme estructura de materia oscura que explica los mismos efectos gravitatorios.

La investigación que desafía al consenso y cuestiona la existencia de un agujero negro en el centro galáctico
Durante años, la comunidad científica ha interpretado que un agujero negro supermasivo sostiene el centro de nuestra galaxia debido a la forma en que las estrellas cercanas se mueven a altísimas velocidades.
Pero el nuevo estudio argumenta que una masa concentrada de materia oscura fermiónica podría ejercer una fuerza gravitatoria equivalente sin necesidad de un horizonte de sucesos, la característica que define a los agujeros negros.
Los autores de la investigación, liderados por expertos en astrofísica teórica, sostienen que esta concentración central de materia oscura también podría explicar otras observaciones como la rotación de la galaxia en sus regiones más externas.
Esta propuesta se basa en modelos que unifican el comportamiento de las estrellas más cercanas al centro con la dinámica general de la Vía Láctea.
El trabajo no niega directamente los datos observacionales, pero plantea que el modelo clásico puede no ser la única interpretación válida. Los investigadores concluyen que los datos actuales no permiten descartar de forma definitiva que la masa observada no provenga de una estructura de materia oscura en lugar de un objeto con un horizonte de sucesos como se esperaría en un agujero negro tradicional.
¿Por qué este estudio pone en duda a Stephen Hawking y décadas de teoría?
La teoría del agujero negro supermasivo en el centro de la Vía Láctea fue fortalecida por múltiples líneas de evidencia durante décadas, incluyendo el seguimiento de las órbitas de estrellas cercanas, como las conocidas estrellas S, que se mueven a velocidades extremas cerca del corazón galáctico. Este tipo de observaciones ha sido un argumento contundente para la existencia de un objeto central muy masivo.
Además, en 2022, la colaboración del Telescopìo de Horizonte de Eventos (EHT) presentó imágenes detalladas de la región alrededor de Sagitario A*, mostrando una silueta que se interpreta como el “sombra” de un agujero negro, lo que muchos científicos consideran una de las pruebas más directas disponibles hasta la fecha.
Pero los defensores del nuevo modelo señalan que, estadísticamente, la evidencia actual no es suficientemente precisa para diferenciar entre un agujero negro y una concentración ultradensa de materia oscura. En otras palabras, los mismos efectos gravitatorios que atribuimos a un agujero negro podrían originarse en una configuración distinta de masa sin horizonte de sucesos.
Este debate no solo cuestiona interpretaciones tradicionales basadas en la física de agujeros negros, sino que también tiene implicaciones para cómo entendemos la materia oscura, ese componente invisible que constituye alrededor del 84% de la masa del universo.
Qué significa este cambio de paradigma para la ciencia y el futuro de la astronomía
Si este modelo alternativo se confirma con datos más precisos, podría redefinir cómo interpretamos la estructura interna de las galaxias y el papel de la materia oscura en su evolución. El nuevo enfoque también podría abrir caminos a nuevas teorías sobre la formación de las galaxias y la interacción entre la materia visible y la invisible.
No obstante, la mayoría de la comunidad científica sigue esperando más evidencia observacional antes de abandonar la interpretación clásica. Proyectos como el EHT y misiones espaciales que miden movimientos estelares y emisiones de alta energía seguirán proporcionando datos esenciales para decidir entre estas dos visiones.

Mientras tanto, el estudio ha encendido un debate profundo. La posibilidad de que la galaxia no alberge un agujero negro supermasivo en su centro desafía no solo décadas de investigación sino también algunas ideas tradicionales que incluso figuras como Stephen Hawking contribuyeron a consolidar en la mente pública y científica.
La ciencia, al fin y al cabo, está en constante revisión y este caso quizá sea uno de los ejemplos más vivos de cómo nuevas propuestas pueden impulsar la comprensión del universo a niveles insospechados.




