

La bombogénesis -también llamada ciclogénesis explosiva- suena a jerga científica lejana, pero su nombre ya resuena con fuerza en los pasillos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET).
En pleno febrero de 2026, con la borrasca Leonardo azotando el sur y la AEMET manteniendo alertas para este jueves 5, la amenaza de temporales atlánticos es más real que nunca. El océano Atlántico acumula energía térmica que, combinada con aire polar, alimenta estas tormentas violentas.
Los pronósticos actuales muestran un cóctel perfecto: aguas cálidas, vientos en altura favorables y aire muy frío bajando de latitudes polares. Todo ello está estallando -literalmente- en este invierno de 2026, con borrascas sucesivas golpeando la península.
A estas alturas, los expertos insisten en la precaución. “Los mapas a largo plazo no son sentencias, sino avisos para preparar planes de contingencia”, recuerdan siempre desde la AEMET. El misterio sigue abierto.

¿Qué es una bombogénesis y cómo afecta a España?
“Una bombogénesis se declara cuando la presión atmosférica de una borrasca cae al menos 24 hPa en 24 horas; es una auténtica ‘bomba meteorológica’”, según la definición técnica de la AEMET.
La agencia advirtió en noviembre de 2024 que “dos sistemas explosivos en el Atlántico provocarán lluvias torrenciales y vientos superiores a los 120 km/h en el norte peninsular”. Aquel episodio fue solo el preludio de lo que vive España este invierno.
Aquella doble amenaza quedó en un susto, pero sirvió de ensayo general: se activaron alertas amarillas, Protección Civil reforzó retenes y las rías gallegas registraron olas de casi seis metros.
Más allá de la definición técnica, la clave está en la rapidez. “Cuando un ciclón ‘bombea’, la atmósfera no nos da tiempo a reaccionar”, advierte Rubén Vázquez, divulgador de Meteovigo.
“Nuestro país recibirá fuertes vientos y lluvias... el noroeste será la puerta de entrada”, escribió al analizar la borrasca Eowyn en enero de 2025. Ese patrón -núcleo profundo frente a Galicia, frentes barridos al Cantábrico y al interior- es el mismo que se está repitiendo con Leonardo y las borrascas de febrero de 2026.
Cómo se forma una ciclogénesis explosiva y cuáles son las zonas de mayor riesgo
La ecuación es sencilla en apariencia: aire polar muy frío en altura choca con aire subtropical cálido a nivel del mar. “Todo está en su lugar para una temporada por encima del promedio”, reconoció Ken Graham, director del Servicio Meteorológico Nacional de NOAA, al presentar en mayo de 2025 la previsión de huracanes en el Atlántico, que proyectaba entre 13 y 18 tormentas tropicales con nombre.
Ese exceso de calor oceánico no solo alimentará ciclones tropicales en el Caribe; también puede derivar en borrascas más potentes en el Atlántico medio, justo a las puertas de Europa.
Los expertos de Meteovigo añaden otro ingrediente: la posición de la corriente en chorro. Si la “jet stream” se ondula y enraíza un ramal sobre el Cantábrico, la intensificación explosiva gana papeletas. El resultado podría ser una caída de presión de 40 hPa en un día y ráfagas que superen los 150 km/h en Galicia, Asturias y la cordillera.
AEMET prevé que, en caso de confirmarse, el primer impacto llegaría por el noroeste. En cuestión de horas, el frente asociado barrería la meseta y alcanzaría el Mediterráneo, con lluvias intensas en el sistema Central y un temporal marítimo violento en el golfo de Cádiz.
El viento sur previo dispararía las temperaturas -un fenómeno llamado “calentón pre-frontal”- antes de que un brusco giro a oeste traiga aire gélido y desplome el mercurio hasta 15 °C.
Medidas de protección ante una ciclogénesis explosiva
“Tras el paso de Bert, se establecerá un escenario anticiclónico... pero conviene no bajar la guardia”, advirtió Rubén del Campo, portavoz de la AEMET en noviembre de 2024. El consejo cobra sentido ahora: los periodos de calma entre borrascas son el momento idóneo para revisar cubiertas, podar árboles cercanos a viviendas y actualizar planes de emergencia municipales.

Protección Civil insiste en tres acciones concretas: asegurar elementos sueltos en balcones, contar con linternas y pilas -los cortes de luz son frecuentes- y seguir los avisos oficiales, nunca los bulos de redes. Las administraciones, por su parte, preparan ya protocolos de restricción de tráfico en puertos y puentes expuestos al viento.
La tecnología también juega a favor. El sistema ES-Alert envía notificaciones de “112 inverso” a los móviles de la zona afectada con la ubicación exacta de la alerta. Operativo desde 2023 en todo el territorio español con cobertura 2G, 3G, 4G o 5G, este sistema permite a las autoridades de Protección Civil emitir alertas inmediatas ante situaciones de especial gravedad, acortando significativamente los tiempos de respuesta ciudadana.


