

La Estación Central de Amberes, en Bélgica, se ha consolidado como una de las construcciones ferroviarias más impresionantes del mundo. Conocida como la “Catedral del Ferrocarril”, este emblemático edificio combina historia, arquitectura y funcionalidad en un espacio que deslumbra tanto a viajeros como a turistas. Inaugurada en 1905, su diseño monumental y sus detalles la posicionan como una de las estaciones más bellas de Europa.
Ubicada en la plaza Astrid, la Estación Central de Amberes ha sido destacada en múltiples ocasiones por medios internacionales como una de las estaciones más hermosas del mundo. Su transformación a lo largo de los años, incluyendo la incorporación de túneles y nuevos niveles subterráneos, la convirtió en una infraestructura moderna sin perder su esencia histórica.
Una joya arquitectónica con cúpula de 75 metros
La estación está compuesta por una marquesina de acero que cubre los andenes y un edificio de piedra de estilo ecléctico. La estructura metálica, diseñada entre 1895 y 1899 por Clement van Bogaert, alcanza los 43 metros de altura, 186 metros de longitud y 66 metros de ancho.
Por su parte, el edificio principal fue construido entre 1899 y 1905 por Louis Delacenserie, quien se inspiró en el Panteón de Roma. El punto más alto es una imponente cúpula de 75 metros. Además, el conjunto incluye arcos de hierro, vidrieras, revestimientos de mármol -más de 20 tipos diferentes- y grandes escalinatas, lo que le otorga una estética similar a la de un palacio barroco.

De estación terminal a nodo ferroviario moderno
Originalmente, los trenes debían entrar y salir por el mismo punto, ya que la estación funcionaba como terminal. Sin embargo, en 2007 se inauguró un túnel ferroviario que conecta la estación con el norte de la ciudad, permitiendo que los trenes continúen su recorrido sin interrupciones.
Entre 2000 y 2009, la capacidad del vestíbulo ferroviario se duplicó con la incorporación de andenes en dos niveles subterráneos. Este rediseño convirtió a la estación en un punto clave de conexión dentro de Bélgica y con otros países, facilitando los viajes hacia destinos como Gante o Brujas.

Servicios, tiendas y conexión con la ciudad
La Estación Central de Amberes no solo destaca por su arquitectura, sino también por la variedad de servicios que ofrece. En su interior se pueden encontrar tiendas como Yves Rocher, farmacias y librerías como Relay, además de supermercados donde adquirir alimentos para el viaje.
También cuenta con múltiples opciones gastronómicas, como Café-Basserie Royal, Einstein Koffie y Starbucks para bebidas, y restaurantes como Yam Yam, Panos, Döner Company y Frituur Centraal. En el exterior, un amplio bulevar comercial conecta con el Barrio de los Diamantes y Chinatown, repleto de tiendas y restaurantes.
Además, la estación dispone de servicios prácticos como alquiler de bicicletas, consignas para equipaje y oficinas de objetos perdidos. Gracias a su conectividad, es posible llegar directamente desde ciudades como Ámsterdam, Schiphol o Breda, consolidándola como una de las principales puertas de entrada a Bélgica.




