

La modernización del equipamiento policial se ha convertido en una prioridad para numerosos países europeos. La evolución de las amenazas y el uso creciente de nuevas tecnologías por parte de organizaciones criminales obligan a las fuerzas de seguridad a adaptar sus recursos y capacidades operativas.
En este contexto, el Ministerio del Interior ha impulsado un plan de adquisición de nuevo material para reforzar a la Policía Nacional. El programa contempla una inversión cercana a 200.000 euros destinada a la compra de escopetas antidron y lanzagranadas de 40 mm, equipos que permitirán ampliar las capacidades tácticas de determinadas unidades policiales.

El Ministerio del Interior refuerza a la Policía Nacional con lanzagranadas de 40 mm y escopetas antidron
El proyecto parte de la Gerencia de Infraestructuras y Equipamiento de la Seguridad del Estado, organismo dependiente de la Secretaría de Estado de Seguridad. Esta entidad ha iniciado dos procedimientos de contratación para adquirir el nuevo equipamiento destinado a las unidades operativas de la Policía Nacional.
Uno de los contratos contempla la compra de 22 lanzagranadas de 40 mm capaces de disparar munición 40x46 mm, un sistema ampliamente utilizado en operaciones policiales para lanzar proyectiles lacrimógenos, fumígenos, de señalización o de impacto. El presupuesto estimado para este lote ronda los 60.000 euros con impuestos incluidos.
Este tipo de lanzadores no se emplea con munición letal en contextos policiales, sino con proyectiles diseñados para control de disturbios o intervención en escenarios complejos. Su principal ventaja es que permiten ampliar el alcance de los agentes y gestionar situaciones de riesgo sin recurrir a armamento convencional.
Cómo funcionan las escopetas antidron que comprará el Gobierno para la Policía Nacional
El segundo contrato se centra en la adquisición de escopetas antidron, un tipo de arma diseñada específicamente para neutralizar dispositivos aéreos no tripulados. El plan prevé la compra de al menos 78 unidades, destinadas a reforzar la capacidad de respuesta frente a drones utilizados en actividades ilícitas.
En la documentación técnica aparece como referencia un modelo que parte con ventaja en el proceso de licitación, la M4 AI Drone Guardian de calibre 12/76 mm, fabricada por la empresa italiana Benelli. Este sistema utiliza munición especial con proyectiles de tungsteno capaces de interceptar drones en vuelo.
Según datos del fabricante, estas escopetas antidron pueden neutralizar objetivos aéreos a distancias eficaces de entre 0 y 50 metros, con un alcance máximo cercano a los 100 metros en determinadas condiciones.
El crecimiento del uso de drones en actividades delictivas ha obligado a muchos cuerpos de seguridad a desarrollar sistemas de neutralización específicos. Estos dispositivos pueden emplearse para vigilancia ilegal, transporte de objetos prohibidos o interferencia en operaciones policiales.
Qué unidades de la Policía Nacional podrían recibir las nuevas escopetas antidron y lanzagranadas
Los pliegos de contratación no especifican de forma explícita qué unidades recibirán este nuevo equipamiento, aunque todo apunta a que se destinará a los grupos especializados de la Policía Nacional encargados de operaciones complejas.
Entre ellos se encuentran las Unidades de Intervención Policial (UIP), responsables de actuaciones relacionadas con el control del orden público y la respuesta ante disturbios o situaciones de riesgo elevado.
Estas unidades utilizan equipamiento específico para intervenciones en escenarios donde la seguridad ciudadana puede verse comprometida, según explica la información institucional recogida en la documentación pública sobre este cuerpo.
También podrían beneficiarse de estos nuevos sistemas unidades de carácter más especializado, como el Grupo Especial de Operaciones (GEO) o los Grupos Operativos Especiales de Seguridad (GOES), que intervienen en misiones de alto riesgo, incluidas operaciones contra el terrorismo, rescates de rehenes o detenciones de delincuentes especialmente peligrosos.

La incorporación de escopetas antidron y lanzagranadas de 40 mm refleja una tendencia creciente en los cuerpos policiales europeos. A medida que la tecnología se vuelve más accesible y los escenarios de seguridad evolucionan, la actualización del equipamiento operativo se convierte en una pieza clave para mantener la capacidad de respuesta ante nuevas amenazas.




