Emprendedores: el desafío de conquistar el paladar porteño

La cooperativa responsable de la producción de la yerba mate "Playadito" gana terreno gracias al boca a boca y a una particular campaña. Por Andrea Rivas, Cronista.com

En un país matero por excelencia ser una empresa yerbatera debería ser tarea fácil. Pero llegar desde el interior y ganar el paladar de los porteños a veces se transforma para muchas firmas en algo difícil, aunque no imposible, ya que la publicidad del boca en boca es lenta, pero sin dudas la más efectiva.

 

“Para quien viene del interior a querer imponer un producto no es fácil. Nosotros tuvimos antes un negocio en Ushuaia que en Buenos Aires”, reconoce Gerardo Bond subsecretario del consejo de administración y uno de los socios de la Cooperativa Agrícola Liebig, productora de la yerba Playadito.

 

En diálogo con Cronista.com, luego de haber participado con un stand en la 125° Exposición Rural, este productor dice que “por suerte poco a poco la gente que busca productos suaves nos ha adoptado”.

 

Es que esta yerba no solo se destaca por el atrapante color amarillo de su paquete, que la hace inconfundible en las góndolas, sino también por su sabor suave, producto de que la mayoría de sus plantaciones “está en una zona de campo sin selva, lo que hace que el ph del suelo ayude a que sea naturalmente suave”.

 

“La mejor publicidad es el boca en boca, cuando la gente le dice al otro ‘che tengo una yerba que te quiero mostrar’. Y eso que hicimos siempre publicidad en radio y tele”, asegura.

 

Bond cuenta que la firma nació en Corrientes en 1926 cuando se fundó la cooperativa que le dio origen. Sus miembros eran entonces mayoría de inmigrantes que llegaron a la Argentina en búsqueda de un lugar para cumplir sus sueños.

 

Hoy, más de 80 años después, la cooperativa sigue avanzando y buscando nuevos mercados como Estados Unidos, Europa y Medio Oriente, siempre de la mano del inconfundible color de su paquete.

 

“Cuando veníamos a Buenos Aires las primeras veces nos decían '¿Qué es esto, polenta?'”, rememora entre risas y cuenta que la elección del color se la deben “al primer presidente de la firma, un hijo de ingleses que eligió el amarillo que hoy tanto nos distingue”.

 

Y no solo de yerba mate viven los 128 productores asociados de Playadito, que dan empleo a 180 personas y que concretan ventas anuales de más de 13.000 toneladas. Con el paso de los años la firma diversificó sus productos.

 

Así, la firma ofrece Tereré, Mate cocido, miel pura de abejas y arroz ‘La Riqueza’. A ello se suman los nuevos mates de vidrio, de los primeros en su tipo en salir al mercado.

 

“Veíamos que los mates de madera cambiaban el sabor de la yerba. Tras un estudio con especialistas llegamos a la conclusión que los mates de madera no son bien lavados y juntan hongos que hacen que las yerbas parezcan amargas o ardidas y que a la vez produzcan acidez en el estómago”, precisa.

 

El boca en boca

 

Esta fue la vigésimo primera participación de la cooperativa en la Exposición Rural de Palermo. “Nosotros veníamos cuando esto era un campito y ahora es primer mundo. Estar acá es decirle a nuestros clientes estamos en la Rural nos estamos viendo”, subraya.

 

Para la gente de Playadito, el boca en boca no es solo la mejor opción para hacer conocidos sus productos, también es la mejor opción para hacer conocer la música del litoral.

 

Lejos de recurrir a las promotoras a la hora de participar de ferias y eventos a lo largo de todo el país, la cooperativa decidió que a sus productos los acompañe “Experiencia Playadito” un grupo musical que los ayuda a “vender a través de la música, el canto y la historia”.

 

Y así, entre mates y chamamé, la gente se acerca primero con desconfianza a los paquetes de esa yerba amarilla. Pero una vez que prueba, no solo la adopta sino que empieza otra vez la rueda del boca en boca.

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