La paradoja radical: esta noche podrían festejar Macri y Cristina

Las negociaciones y presiones permanentes impiden arriesgar un pronóstico. Pero si llegara a imponerse la posición hasta ahora dominante en la UCR y la Convención Nacional aprobara hoy una alianza con el PRO para las PASO y los comicios de octubre, no sería Mauricio Macri el único que tendría motivos para festejar. Por esas paradojas de la política, la presidenta Cristina Kirchner también tendría razones para sonreír tras la cumbre radical, que como nunca antes en su historia ha sido tan determinante en el escenario electoral.

Con el apoyo de la amplia estructura territorial de la UCR, Macri -el candidato que más ha crecido en los últimos tres meses en las encuestas- potenciaría sus chances de llegar a la Presidencia. Con el líder de PRO en la Casa Rosada, Cristina -que no ha bendecido aún a un sucesor- se erigiría a partir de 2016 como la única jefa del peronismo y de la oposición.

Ese destino de "figura política más importante del próximo quinquenio", que le vaticinó Julio De Vido a la Presidenta hace unos meses, se complicaría si la UCR acordara en cambio adherir a la postulación de Sergio Massa, como propone el sector encabezado por el senador Gerardo Morales. Lo que pondría en riesgo la supervivencia del kirchnerismo como espacio político es que en la elección presidencial de octubre se imponga un peronista, que lo fagocite internamente.

Es verdad que, como vienen advirtiendo el titular del radicalismo, Ernesto Sanz, y la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, el gran acuerdo con el PRO evitaría la fragmentación opositora, forzaría probablemente al postulante oficialista Daniel Scioli a un ballotage y podría evitar que siga gobernando el peronismo para "salvar así a la República".

Pero también se daría el escenario deseado por la Presidenta, que sabe que si un peronista llega al sillón de Rivadavia se queda allí por varios años. Se verá, llegado el momento, si Cristina bendice a Scioli o lo combate como hizo Carlos Menem en 1999 con Eduardo Duhalde.

La UCR, en tanto, mantendría su estructura en el Congreso, podría ganar al menos ocho gobernaciones y volvería a soñar con las mieles del poder con cargos en un futuro gabinete macrista.

En cambio, sería el peronismo en cualquiera de sus dos variantes -el oficialista de Scioli o el opositor de Sergio Massa- el gran perdedor de la jornada.  

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