Carla Martín Bonito

“El horizonte último es la eliminación de los impuestos distorsivos”

La flamante presidenta de la Copal asegura que su asunción marcó un “cambio de época”. Alejada del perfil político de su predecesor, dice que el Gobierno abrió la “agenda de transformaciones estructurales”

“Es un cambio de época y una decisión de apostar a un trabajo intersectorial distinto al que estábamos acostumbrados”, dice Carla Martín Bonito, sobre su designación -el 8 de abril pasado- como presidenta de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal), en reemplazo de Daniel Funes de Rioja, que dirigió la entidad durante los últimos 16 años.

Economista de la UBA, con posgrados en Flacso y la Universidad de San Andrés, Martín Bonito tiene, antes que nada, un perfil técnico cultivado en los 13 años que lleva en la Copal.

“Con el nuevo Gobierno vemos muchas oportunidades para empezar una agenda de transformaciones estructurales que se habían dilatado en el tiempo. Si las variables macro se empiezan a estabilizar vamos a tener la oportunidad trabajar en una agenda de competitividad para nuestro sector”, agrega.

Hoy se encuentran con una inflación que se está desacelerando, pero con una importante caída del consumo, ¿cómo los afecta este contexto? Nosotros nunca estuvimos ajenos a la inflación y la aceleración de los precios tiene para nosotros una contracara muy significativa que es la baja de consumo. Pero más allá de la necesidad de justamente recuperar la demanda, se abre la posibilidad de discutir otras dimensiones que hacen a la productividad y a la competitividad de los sectores. Tener un contexto de desaceleración de la inflación nos permite justamente empezar a pensar las posibilidades de cómo podemos comenzar a abordar la agenda de carga tributaria, que es un factor muy significativo en cómo se conforman nuestros precios, con una incidencia que va del 40 al 50% en el precio. El Gobierno recurrió a las importaciones para contener los precios, pero para nosotros no es una novedad. La importación de alimentos siempre estuvo abierta. Y la realidad es que somos un sector ampliamente superavitario y además nuestra competencia se desarrolla en un entramado de 14.500 empresas.

La carga tributaria evidentemente les resta competitiva interna y externa, ¿qué posibilidades ven de avanzar en un esquema de baja de impuestos para el sector? Vemos muchas posibilidades pensando en lo que el propio presidente pronunció en el Consejo Interamericano de Comercio y Producción, donde dejó muy en claro que, en la medida que persista el equilibrio y que se convierta en superávit, va a empezar a abordar la agenda de baja de la carga tributaria. Nosotros esperamos que ese escenario de equilibrio o de superávit llegue rápidamente. Entendemos que probablemente tengamos que pensar en una agenda de transición de baja impositiva. Si no se puede lograr una eliminación inmediata de los derechos de exportación, se puede pensar en escenarios alternativos que generen incentivos como, por ejemplo, la exportación incremental o la baja gradual. Pero sin perder de vista el horizonte último que es la eliminación de esos impuestos que son distorsivos

El sector es uno de los mayores exportadores... Nosotros representamos un 40% de las exportaciones que realiza el total de la industria. Tenemos un superávit que promedio de los u$s 25.000 millones anuales. Son u$s25.000 millones el promedio de lo que se exporta y entre u$s 1500 millones y u$s 2000 millones lo que importamos. Es un superávit sumamente relevante.

El desafío es aumentar las exportaciones, ¿cómo se logra? Teniendo un plan de internacionalización. No es menor el dato de que de 14.500 empresas del sector solamente 1200 registran algún tipo de actividad exportadora. Entonces, primero hay que poner el foco en cómo hacemos crecer esa base de empresas exportadoras y en la mejora de las condiciones de competitividad. A veces ponemos todos los esfuerzos en generar una política de apertura de mercados y después no hay una oferta que pueda responder de manera competitiva. El plan de internacionalización tiene que poder integrar todas las situaciones que permiten una condición óptima para expandir nuestra oferta exportable. Y, sin dudas, los acuerdos comerciales son fundamentales.

¿Qué obstáculos tiene que sortear hoy una pyme alimentaria para exportar? En primer lugar están los problemas de competitividad y los aspectos arancelarios. Tenemos que compararlos con las condiciones de acceso que tienen nuestros competidores. Sabemos que nosotros en el Mercosur, como bloque, estamos muy limitados en ese sentido. Pero, además, tenemos que poder generar previsibilidad. Que no haya cambio de reglas de juego permanentes favorece a nuestros productos exportables. Tenemos que generar relaciones de confianza y poder sostener en el tiempo esa relación comercial.

“Lo importante es en qué condiciones se presentan las oportunidades de liderazgo”

Es una mujer que asumió un cargo en una de las principales cámaras sectoriales, ¿qué cree que tiene de diferente el liderazgo una mujer en un sector como el alimentario?

Mi camino por Copal no estuvo alentado por mi condición de mujer, sino por una apuesta permanente a un camino de crecimiento y a la capacidad de trabajo. A priori,no veo grandes diferencias en torno al género. Pero sí encuentro diferencias en mi marca respecto de la gestión, que siempre se basó en el sustento técnico mientras intentaba cambiar la forma de dialogar. Quizás el punto diferenciador del liderazgo tiene que ver con una posibilidad de adaptarme rápidamente a las formas de dialogar y de construir en términos intersectoriales. Quizás mi mayor aporte tiene que ver con pasar de una agenda política, a la que la mayoría de las organizaciones empresarias estaban habituadas, a una agenda de diálogo político acompañado de diálogo técnico, para encontrar resultados mucho más efectivos para los sectores.

¿Cree hay una diferencia entre el liderazgo femenino y el masculino en una organización?

Lo importante es en qué condiciones se presentan las oportunidades de liderazgo y con qué respaldo. Y eso es independiente del género. El punto es que las posibilidades de liderar y de tener resultados que acompañen ese liderazgo tiene que ver también con el respaldo de quienes integran la organización. Para mí es fundamental ese respaldo que se traduce obviamente en la confianza y en las posibilidades también de uno de desplegar a través del trabajo las propuestas justamente poder impactar.

Carla Martín Bonito asumió la presidencia de la Copal en abril

¿Qué desafíos se planteó cuando asumió la presidencia de la Copal? El primero fue ampliar la cobertura de la entidad. Pensar en qué otros espacios de cobertura tenemos para los sectores. Un tema clave para nosotros, como sector privado, es poder liderar los espacios de los que la gestión pública se va a desprender. Es momento también de que la gestión gremial empresaria pueda proyectarse conquistando esos espacios

¿Cuáles son esos espacios? La agenda internacional es uno. Independientemente de las negociaciones internacionales que puedan llegar a impulsar, las posibilidades de generar una oferta exportable con valor agregado dependen también mucho de la proyección que el sector pueda hacer pensando en las ventas al exterior y de traccionar más empresas al mercado de exportación. O facilitar la tarea de inteligencia comercial. A veces estamos esperando que alguien del sector público nos identifique, cuando tenemos mucha capacidad también ya por todo el recorrido y experiencia de tener visualizadas donde pueden presentarse esas oportunidades comerciales.

¿Hacia qué mercados están apuntando como prioritarios para exportar? A lo que estamos apuntando es a tener una mejor inserción en los 184 mercados en los que ya estamos presentes. En promedio la inserción no supera el 3%, es muy baja a nivel internacional. Eso implica tener una mirada de priorización de destinos y ver dónde se presentan las mayores posibilidades de demanda, pero también una revisión de nuestra matriz de exportación para ver cómo podemos seguir ganando lugar a nivel internacional.