Fernando Elías, vicepresidente del Banco Ciudad

"Timbreamos en villas para dar créditos a los no bancarizados"

Esperan otorgar $ 500 millones este año y alcanzar a más de 10.000 emprendedores que están fuera del sistema. En promedio reciben $ 90.000

Fernando Elías, vicepresidente del Banco Ciudad, prevé otorgar este año $ 500 millones en microcréditos para alcanzar a cubrir a más de 10.000 emprendedores que están fuera del sistema financiero. Los oficiales de crédito actúan como una suerte de asistentes sociales. Silvia Vergara es recicladora de botellas. Galdys, del barrio de Lugano, vende pizzas. Son apenas dos de los 10.000 emprendedores que recibieron en promedio un microcrédito de $ 90.000 para impulsar su negocio.

-¿Cuánto dinero llevan destinado a este programa?

-En 2016 dimos $ 75 millones, en 2017 $ 270 millones y este año planeamos llegar a los $ 500 millones. Damos hasta $ 250.000 en 24 cuotas, y en promedio el préstamo es de $ 90.000. Ya llevamos 10.000 microcréditos, a una tasa que va entre el 45 y el 55%.

-¿Cómo los detectan?

-Mucha inserción territorial, en el sentido de que vamos a buscar esa demanda que no es visible, al vecino que le damos un préstamo nos recomienda con otro vecino. Nos acompaña hasta la puerta del zapatero del barrio, del herrero, del electricista, de quienes tienen pequeñas quintas en La Plata y plantan verduras, para que confíen en nosotros, no hay manera sino. Nos la pasamos caminando por esos barrios, tocando el timbre, vamos a La Matanza, Florencio Varela, Villa Celina, Los Piletones y desde el mes que viene vamos a estar con una sucursal móvil en la Villa 31.

-¿Cuál es el perfil de ese oficial de cuentas?

-Ese oficial de cuentas no es un vendedor común del sistema financiero, sino que es un asesor comercial con fuerte compromiso social, al punto que es una mezcla de asistente social y oficial de cuentas, con una relación de mucha cercanía con el vecino, de modo de saber quién hace qué en el barrio, pues el nivel de cercanía es absoluto. Generan confianza a partir de conocerse, ya que tienen como mínimo tres o cuatro visitas a la casa del microemprendedor hasta que se otorga el préstamo. Luego, van a verlo una vez por mes para saber cómo va el negocio.

-No es un perfil típico para la banca este oficial de cuentas tipo asistente social...

-Cuesta encontrarlos, pero nosotros los capacitamos, deben ser jóvenes porque necesitan caminar mucho, meterse en los barrios carenciados, y tener un altísimo compromiso social: para quien no le guste meterse en una villa, este trabajo no es para él. A su vez, debe tener una alta dosis de paciencia, para poder explicar al microemprendedor lo que tendría que hacer, ayudarlo a armar su primer plan de negocio.

-¿Cuál es el perfil de la gente a la que les dan el crédito?

-Es gente fuera del sistema financiero, que no tiene acceso y tienen miedo de tener acceso a un banco por temor y desconocimiento acerca de las cargas impositivas que corresponden en cada caso, ya que hay un monotributo social que permite incluirlos con una mínima tributación. Por eso, se trata de una demanda enorme y abolsutamente silenciosa: o hacemos algo desde la oferta o no se producirá nunca esa necesidad de financiamiento.

-¿Qué buscan de los microemprendedores para poder darles un préstamo?

-Buscamos que el proyecto sea sustentable. Y los asesoramos, porque te sentás con el herrero del barrio y, cuando lograste que la persona acepte la ayuda, te dice que toda la vida soñó con tener una máquina, pero lo que en realidad él necesita en este primer paso es una cortadora para no tener accidentes laborales y, a su vez, poder producir más. Hay que explicarle que como salda tantas rejas por día, primero necesita la cortadora de hierro, de modo de así poder pasar de 12 a 18 rejas. Así, se va logrando una relación de cercanía y la persona termina confiando.

Desde ya, el impacto que termina teniendo cada peso invertido en el empleo es altísimo, porque casi todos son unipersonales. Entonces, cuando a la señora que hace 200 empanas por día, le otorgamos un préstamo para poder comprar un horno, va a poder hacer 400 empanadas, pero no va a poder cocinarlas y venderlas a todas ella sola en la estación de tren como solía hacer, entonces va a contratar a la hermana, o a una amiga, para que la ayude.

-¿Cuál es el índice de morosidad?

-La mora en este segmento está en un promedio del 9%, pero este año tuvo picos de unos puntos más. Lo que buscamos nosotros es que sea sostenible para el banco. Para ser rentables tenemos otros productos, pero en esto con ser sustentable nos alcanza, por eso hablamos de créditos blandos, sin pedir los requisitos que exige la banca tradicional para poder darles un préstamo. O, directamente, se los niegan porque están fuera del sistema. Nosotros queremos incorporarlos.

Para lograr ese objetivo tienen a Patricia García De Luca, una referente en lo que es microfinanzas, quien es presidente de Ciudad Microempresas y quien dirige todos los equipos de inclusión. Es una tarea que reviste especial importancia para el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y el presidente del Banco, Javier Ortiz Batalla, quienes lideran todas estas iniciativas para llegar a incluir a cada vez más personas en el sistema financiero.