Voto en blanco: por qué se contará distinto en las PASO que en las generales

Las leyes electorales prevén distintos escenarios y formas de contar los votos. Mitos y verdades alrededor del escrutinio.

“Si votás en blanco, le das tu voto al que salió primero es uno de los mitos frecuentes alrededor del escrutinio. Spoiler: no es así. Y tampoco es lo mismo votar en blanco que emitir un voto nulo. Para explicarlo es útil recurrir a las leyes electorales que rigen en la Argentina.

En primer lugar, las PASO. El domingo son las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias. La ley que las prevé se sancionó en diciembre de 2009, por lo que las primeras PASO fueron en 2011.

Allí se establece que todos los partidos políticos deberán obtener al menos un 1,5% de los votos válidos para llegar a las elecciones generales. ¿Cuáles son los votos considerados válidos? Aquellos que fueron correctamente emitidos y que dentro del sobre eligen a algún candidato o a ninguno. Es decir, un voto en blanco. En definitiva, los votos válidos son la suma de los votos afirmativos y los blancos.

Por eso es que para las primarias el porcentaje de votos en blanco es importante, ya que la cuenta se hace sobre el total de los votos válidos.

Los que quedan excluidos de los votos válidos son los nulos. Un voto es nulo, por ejemplo, cuando en el sobre hay boletas no oficializadas o cuando se incluyen dos votos de distintas listas de la misma categoría. Sería el caso de dos candidatos a presidentes distintos en un mismo sobre.

Qué cambia en las generales

Sin embargo, esto no se mantiene de cara a las elecciones generales. Es bien conocida la regla que permite que una fórmula presidencial se imponga en primera vuelta: tiene que alcanzar el 45% de los votos o el 40% y diez puntos de diferencia. Esto está previsto en los artículos 97 y 98 de la Constitución Nacional de 1994, cuando se modificó el sistema y se derogó el colegio electoral.

Sin embargo, en este caso no se toman en cuenta los votos válidos, sino los afirmativos. Es decir, se excluyen los votos en blanco para determinar si, por ejemplo, un candidato llegó al 45% necesario para consagrarse en la primera vuelta. Los votos afirmativos son aquellos que, además de ser válidos, se expresan a favor de alguna de las candidaturas presentadas.

En el caso de un eventual ballottage, se utiliza el mismo criterio que en la primera vuelta.

Si lo tuviéramos que resumir en una fórmula, podría quedar así:

Votos totales = votos válidos + votos nulos

Votos válidos= votos afirmativos + votos blancos

Mitos derribados

De cara a los comicios, hay algunas creencias arraigadas y que se suelen repetir, incluso por los candidatos, pero que no son ciertas. La primera es que “las PASO no definen nada, son como una gran encuesta .

Lo cierto es que no es así por varios motivos, pero hay dos principales. El primero es obvio: quienes no lleguen al 1,5% requerido no podrán competir en las generales. No solo en las presidenciales, sino también en las legislativas. Así que las PASO sí definen: determinan qué precandidatos se convierten en candidatos.

Las PASO sí definen: determinan qué precandidatos se convierten en candidatos.

Pero por otro lado, sí habrá competencia interna este año. No para presidente, pero a lo largo del país, la mayoría de las provincias tendrá primarias competitivas para determinar sus candidatos a legisladores. Por ejemplo, Juntos por el Cambio tendrá competencia en Entre Ríos, Santa Fe y Tucumán, entre otras. El Frente de Todos, por su parte, lo hará en Chaco, Jujuy, Salta y Tucumán.

El otro mito que se puede derribar es el que se mencionó al principio. Cualquier voto no afirmativo, ya sea blanco o nulo, no va “para el que sale primero . La confusión surge porque los votos nulos o blancos permiten achicar o agrandar el porcentaje de cálculo según la instancia.

En el caso de las PASO, como se explicó, el voto en blanco forma parte del cálculo. Entonces, cuanto más votos en blanco haya, más votos serán necesarios para llegar al 1,5% de los votos válidos. En cambio, los votos nulos no modifican la torta total, ya que quedan excluidos.

En las generales esto cambia. En este caso, tanto los votos nulos como blancos se excluyen de la base de cálculo. En términos prácticos, y más allá del mensaje político que se quiera dar, se igualan los votos blancos y los nulos en esta instancia.

Lo que sucede tanto con el voto blanco como en el nulo es que al no emitir un voto afirmativo se achica la base de cálculo. Entonces, los votos necesarios para llegar al 45%, por ejemplo, serán menos si hay menos votos afirmativos.

A continuación, un ejemplo práctico con la elección de 2015. Allí, en la primera vuelta, la fórmula más votada fue la de Daniel Scioli y Carlos Zannini, que obtuvieron el 37,08% de los votos afirmativos. En ese caso, hubo un 2,55% de voto en blanco. Si los votos en blanco se hubieran incluido en la torta, el Frente para la Victoria hubiera llegado al 35,85%.

Es claro que aumenta el porcentaje, pero no solo sucede con el primero. La fórmula Mauricio Macri - Gabriela Michetti, que obtuvo un 34,15%, hubiera llegado al 33,01%. En definitiva, la diferencia entre las dos fuerzas fue de 2,93%. En el otro caso hubieras sido de 2,84%.

Es decir, el voto en blanco favorece de forma marginal a la fórmula que se ubica en primer lugar, ya que estira la ventaja ante el resto y lo acerca al 45%. Pero no es cierto que un voto en blanco se cuente como un voto al ganador.

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