Unidad Porteña sale en la búsqueda del electorado no K para arrinconar a Lousteau

El panperonismo porteño, esa mixtura que componen el PJ de la Ciudad y el kirchnerismo con sus aliados, tiene definida su estrategia electoral de cara a las generales de octubre, en las que espera contener el 20,6% de las PASO y seducir una porción del padrón que los consolide como la oposición al PRO y su referente, Horacio Rodríguez Larreta.

Tras interpretar que existe un escenario de polarización, con una elección binaria que enfrenta, desde lo conceptual, al "oficialismo" con la "oposición", el equipo de campaña de Unidad Porteña apostará por acaparar la referencia opositora. Para ello, dejará el slogan de las primarias ("Así no vamos bien") para transmitir que existen solo "dos caminos" por delante: apoyar al Gobierno nacional u optar por un modelo económico sensible a los sectores afectados.

La estrategia K golpea directamente a Lousteau, a quien busca asfixiar para quedarse entonces con el voto "no K" y que tampoco es "anti K", un bolsón valuado en 6% del padrón, con electores afines a la izquierda, la centroizquierda y una sector que en las PASO optó por el ex embajador.

La nueva campaña comenzará en nueve días con encuentros en confiterías de las 15 comunas y una fuerte presencia territorial apoyada, al menos, en una unidad básica por cada sección de la Ciudad. Para ello, bajó la orden de revestir los locales de La Cámpora y de las otras agrupaciones con los colores de Unidad Porteña. Otra forma de ampliar la base más allá del kirchnerismo puro y duro.

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