Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar
DÓLAR
/
MERVAL

Una victoria amplia en el Congreso que Carrió no le permite disfrutar a Macri

Imagen de FERNANDO GONZALEZ

por  FERNANDO GONZALEZ

Director Periodístico 

2
Una victoria amplia en el Congreso que Carrió no le permite disfrutar a Macri

Aunque Buenos Aires sea una ciudad dramática. Aunque Borges la haya retratado como un laberinto donde gobierna el encierto ayer y el hoy distinto. Mauricio Macri comienza a comprender que la Argentina es un territorio mucho más intenso que el distrito que ya gobernó por ocho años. Eso debió pensar anoche, al subirse al avión que hoy lo depositó en EE.UU. Lo que tenía que ser un vuelo de celebración, un brindis interminable por los votos del Senado que convirtieron en ley el anhelado acuerdo con los holdouts, se transformó en un diván aéreo para analizar el presente complejo del país adolescente. Un rato antes de emprender el viaje hacia la Cumbre de Seguridad Nuclear en Washington, el Presidente recibió en la Quinta de Olivos a Ernesto Sanz y a Elisa Carrió, las estrellas principales del frente Cambiemos. ¿El menu? Tratar de entender la lógica política de su gran aliada electoral, la misma que atormentó a Fernando de la Rúa y participó de la autodestrucción de la Alianza en el fatídico 2001.

A Macri y a los integrantes de su gobierno los obsesiona el fantasma de la Alianza. Los pone especialmente nerviosos cuando el kirchnerismo usa el término Alianza para referirse a Cambiemos. Pero es un temor anecdótico. Si se toma en cuenta la victoria parlamentaria de anoche en el Senado o los 165 votos obtenidos hace dos semanas en Diputados, no hay modo de comparar al Presidente con aquel antecesor que debió irse del poder a la mitad de su mandato. La Alianza jamás logró un nivel de adhesión semejante en un Congreso dominado por el peronismo. En cambio, el cosquilleo del pasado es más inquietante cuando Carrió hace temblar la estantería. Lilita se divierte erosionando la imagen del empresario Nicolás Caputo, ese al que Macri llama "mi hermano del alma" y que logró ganar contratos de obra pública en la Ciudad mientras su amigo fue jefe de gobierno. Lilita intenta transformar al presidente de Boca, el macrista Daniel Angelici, en un ministro sin cartera que se reúne con todos los jueces y toma champagne con Norberto Oyarbide. Pero esas molestias también serían anecdóticas si la diputada más temida por el Gobierno no se hubiera metido con la delicada situación económica. Su mención a "los ajustes brutales" de las tarifas y su dramatismo ("Hice todo lo que pude para pararlo y no pude...") hizo las delicias de la dirigencia opositora.

Macri ya terminó con el cepo cambiario y, en los próximos días, le pondrá fin a la deuda en default. Son hitos importantes pero se esfumarán pronto si no halla el remedio para la inflación y la falta de empleo. Será tiempo de comprobar si con aliados de alto impacto como Elisa Carrió lo termina uniendo el amor o, al menos, algo más consistente que el espanto.