Una reforma tributaria, el motivo del freno de Alberto al plan K de controlar a las empresas

Tras bajar el proyecto de Fernanda Vallejos, el Presidente apuesta a cambios impositivos y apunta especialmente a Ganancias. Todo, claro, queda reservado para la etapa posterior al virus.

La tenía con esa palabra Alberto Fernández: primero definió, sin nombrarlo, a Mauricio Macri como "un loco", para enseguida corregir el término; y luego al rechazar "ideas locas", como la que salió del propio kirchnerismo, de convertir la ayuda financiera por la pandemia en acciones de empresas.

"No es perseguir a nadie. Aparecen esas ideas locas de que queremos quedarnos con las empresas, que queremos castigar a los ricos. Queremos hacer un país más justo simplemente", sostuvo el Presidente en Formosa, al retomar su gira por el interior.

De esta manera, el mandatario desestimó, como ya lo había la Casa Rosada, la propuesta que había esbozado la diputada Fernanda Vallejos de capitalización estatal de las empresas que hayan recibido fondos públicos. En el bloque del Frente de Todos remarcan que no existe tal proyecto y clave: no habría un okey de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

El debate escaló al punto que hasta funcionarios lo avalaron, como el ministro de Educación Nicolás Trotta. Ahora el Presidente, que según fuentes oficiales nunca estuvo de acuerdo siquiera con la discusión, terminó por desactivarlo. Distinto es el caso del proyecto de un gravamen extraordinario a grandes riquezas.

Otros son las cuestiones que plantea Fernández, ya trazando su plan del "día después", aprovechando que retomó sus recorridas fuera de la Quinta de Olivos: una nueva coparticipación federal y una reforma tributaria.

"Cuando veo la parte de Impuesto a las Ganancias que aportan los que viven de un sueldo, digo esto está mal", remarcó el Jefe de Estado, junto al formoseño Gildo Insfrán en su primer provincia del itinerario, antes de partir rumbo a Misiones donde pasaría la noche.

Como si una reforma tributaria, algo que promete cada nuevo Gobierno, no fuera suficiente, el otro punto que en un nuevo mundo post-pandemia quiere reinstalar el Presidente es el eterno debate por la coparticipación. En su visita a La Plata ya lo había deslizado. "Hay que revisar todo. Terminar con la discrecionalidad del poder central y diseñar un sistema de distribución más justo", agregó ayer.

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