Una por una, las recomendaciones que el Ministerio de Educación le hace a los colegios privados

La cartera que conduce Nicolás Trotta les solicitó preservar las fuentes de trabajo y mantener los aranceles o bien retrotraerlos a los valores de marzo. También podrán diferir el cobro de parte de las cuotas.

Tras atender los reclamos de las instituciones educativas de gestión privada, el Ministerio de Educación emitió una serie de recomendaciones no vinculantes con un llamado a los colegios a congelar las tarifas, descontar servicios que se hayan interrumpido durante el período de cuarentena, y ofrecer facilidades a los padres que se encuentren en dificultades de afrontar el pago como consecuencia del parate casi total en el que entró la economía por el aislamiento social preventivo y obligatorio dictado desde el 20 de marzo para detener el contagio del coronavirus.

El ministro de Educación, Nicolás Trotta, firmó una declaración junto a los referentes de las cámaras que agrupan a las instituciones educativas privadas en la que se comprometen a morigerar el impacto de la cuarentena obligatoria, tanto en la plantilla de trabajadores docentes, no docentes y directivos, como para la economía de las familias.

La cartera educativa nacional llamó a preservar las fuentes de trabajo y continuar garantizando el servicio educativo a la distancia, y en buena medida admitió que no es posible exigir a las instituciones quitas sustanciales en las cuotas. El miércoles los representantes de las cámaras habían descartado esa posibilidad en una videoconferencia con el ministro.

Sin rebajas sustanciales, Trotta comprometió a los colegios privados a congelar el valor de los aranceles hasta que concluyan las medidas de aislamiento social, y los conminó a retrotraer eventuales aumentos que se hubieren producido con posterioridad al 12 de marzo, cuando entró en vigencia la ampliación de emergencia sanitaria con razón de la propagación del Covid-19.

El jefe del Palacio Pizzurno también demandó que los colegios suspendan la facturación o bien apliquen descuentos a los servicios accesorios que se interrumpieron en estas semanas por la falta de clases, como pueden ser los gastos de comedor, transporte escolar y similares.

La directiva también convoca a las escuelas a hacer un esfuerzo para diferir, a solicitud de las familias, el pago de cierta parte de las cuotas escolares, según lo permitan las finanzas de cada institución, siempre que no comprometan el pago de salarios, cargas sociales y otros gastos ineludibles.

El ministerio también reclamó flexibilizar, reprogramar o extender las fechas de vencimiento de los pagos, que suelen suceder cada diez de mes, restringir los recargos financieros por mora y suprimir multas y otros punitorios que existan para padres deudores, durante el tiempo que dure la emergencia.

La recomendación ministerial concluye con un pedido de evitar cualquier restricción de la educación a los chicos por razones económicas, otorgar becas y ayudas transitorias conforme a la realidad de las familias, y evaluar la puesta en marcha de todo ahorro posible que redunde en alivio en las facturas.

Por su parte, la Nación se comprometió junto con los gobiernos provinciales y la Ciudad de Buenos Aires a gestionar beneficios para los colegios privados, como la reducción del pago de contribuciones previsionales o el "impuesto al cheque", la aprobación de créditos para el pago de nóminas salariales, así como también la rápida ejecución de los aportes estatales.

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