Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar
U$D
/
MERVAL

Una buena noticia para el programa económico de Macri

por  DANTE SICA

*Director de Abeceb y ex secretario de Industria y Minería de la Nación
0

El juez de Nueva York, Thomas Griesa, no movió la fecha de la audiencia como pretendían los holdouts

El juez de Nueva York, Thomas Griesa, no movió la fecha de la audiencia como pretendían los holdouts

Marzo se convertirá en un mes clave para la Argentina. Luego de quince años de quedar al margen del mercado financiero internacional, ayer se anunció un principio de acuerdo con el grueso de sus acreedores en situación de default, incluyendo a aquellos que tienen sentencia firme contra nuestro país y que se mostraban reticentes a las señales de los nuevos interlocutores. Es sin dudas, una buena noticia que le da consistencia al programa económico, pero sobre todo, es un acuerdo que posiciona a la Argentina como una nueva referencia en el mapa regional, que vuelve a integrarse al mundo de aquellos que tienen reglas de juego estables, que respetan las normas y honran sus deudas.

En diciembre, el gobierno puso en marcha un programa económico que no sólo apunta a equilibrar una economía con graves desbalances y otorgar normalidad a los mercados sino que también centra el eje sobre un programa anti inflacionario que en gran medida, dependía de eliminar la dominancia de la política fiscal sobre la monetaria. Es decir, del financiamiento del déficit fiscal del Tesoro Nacional vía emisión de pesos por parte del Banco Central.

Fue un cambio de política económica que implicó un giro de 180 grados. Levantamiento del cepo cambiario (aunque todavía con algunos temas pendientes), eliminación total o parcial de retenciones a las exportaciones, una política monetaria que busca ser independiente y con sesgo antiinflacionario, son muestras en este sentido.
En el frente fiscal la estrategia elegida ha sido menos agresiva, con un ritmo más gradualista. El Gobierno se ha puesto como objetivo la reducción paulatina del déficit fiscal primario heredado (en torno al 6% del PBI), buscando el equilibrio de las cuentas públicas en un plazo de cuatro años.

Con esta estrategia más gradualista busca transitar los primeros meses de su gestión alcanzando tres objetivos de manera simultánea: implementar una política económica consistente que permita retomar la senda del crecimiento en un plazo corto de tiempo, contar con la iniciativa política que le permita controlar la agenda, y sostener un clima social favorable. Objetivos que le exigen un equilibrio delicado.

Es en este sentido que el litigio con los holdouts era clave para la estrategia oficial. Es que para poder llevar adelante una estrategia gradualista en lo fiscal y cumplir con estos tres objetivos, el acceso al financiamiento externo es fundamental.

Si el gobierno no lograba el acuerdo y el acceso al financiamiento se diluía, sólo tenía dos caminos: aumentar la emisión monetaria poniendo en riesgo el programa antiinflacionario o implementar una cirugía mayor en materia fiscal. Las dos opciones tenían consecuencias sobre el nivel de actividad -por el impacto de la caída de la inversión- y por ende, sobre el empleo.

En los próximos días, el Gobierno debe conseguir la aprobación legislativa, gestión probable ya que los gobiernos provinciales también están ávidos de capitales para sus erogaciones actuales y para futuras inversiones. El sector privado observa con buenos ojos el fin del conflicto porque para las empresas conseguir recursos tenía un costo que triplicaba el que pagaban sus competidoras internacionales y porque para proyectar su expansión, requieren como premisa que las pautas sean previsibles.

Una vez que se cumplan esos pasos, la Argentina podrá salir del default cerrando definitivamente un ciclo lúgubre que comenzó en 2001 y dando una señal contundente de que el país ya tiene una economía normal.