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Un proyecto que cayó en la grieta y no le gusta ni a Cambiemos

Un proyecto que cayó en la grieta y no le gusta ni a Cambiemos

La Ley de Extinción de Dominio será, todo indica, sancionada en breve y dejará a buena parte de los diputados con el sabor amargo de la mala factura. La Cámara baja está dispuesta a insistir con el mismo texto que votó en 2016, en otro contexto judicial y político. Una redacción que fue criticada por un amplio arco de especialistas y sectores políticos y que, tras ser modificada en el Senado, volverá a su forma original.

Lo defectuoso de la iniciativa es admitido incluso en la cúpula de Cambiemos. "A esta altura, ya no hay una solución óptima. Voy a votar la insistencia pero no convencido. Vamos a permitir desapoderar de un bien sin sentencia firme", admitió un encumbrado miembro del bloque oficialista que reconoció que lo prudente debería ser "reescribir" el proyecto, pero observó: "El problema es que algunos de los nuestros se pasaron de rosca y ahora no pueden volver atrás. Hay que sacarles el Twitter".

No sólo en Cambiemos hay malestar. Hubo otros desencuentros políticos en la tramitación del proyecto. Diputados del bloque Justicialista, que naturalmente deberían articular con la bancada homónima de Miguel Pichetto, se quejan de la falta de consulta de sus colegas senadores ante los cambios radicales que le hicieron al texto. Un texto que, desde el momento en que fue presentado por el Frente Renovador de Sergio Massa, tuvo las firmas y el apoyo de ese sector del peronismo.

El tercer ingrediente que convertirá a este cóctel de malas decisiones en ley tiene que ver con la actualidad del Congreso y, puntualmente, de la Cámara de Diputados. El debate por la legalización del aborto dejó tantas incomodidades y asperezas que no hay clima ni para sesionar (la última reunión en el recinto fue el 4 de julio, hace casi dos meses), mucho menos para cambiar la redacción de un proyecto reclamado a viva voz durante los últimos dos años por buena parte de Cambiemos y del massismo.

En este contexto, la Cámara se encamina a insistir con su redacción y a conseguir aprobarla por una mayoría nutrida y compacta. Ante la evidencia, el hombre de Cambiemos se lamenta: "El problema es el Poder Judicial, que demora en promedio 15 años las sentencias por corrupción. Y nos terminamos haciendo cargo nosotros. Hoy existe el decomiso anticipado, pero resulta que ningún fiscal lo utiliza. ¿Y si no aplican esta ley tampoco? ¿Vamos a terminar sancionando otra ley que obligue a extinguir dominio en todos los casos en que haya procesamiento?".

"Si el Congreso estuviera ágil -sigue-, deberíamos reescribir el proyecto de los senadores peronistas. Pedir sentencia firme y establecer explícitamente que se puede aplicar con retroactividad". Pero el Congreso no está ágil. Los vasos comunicantes con el Senado están dañados. Y el clima al interior del interbloque oficialista y del peronismo no facilita las cosas. La receta perfecta de la mala factura legislativa.