Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar
DÓLAR
/
MERVAL

Un panel para pensar “cómo Argentina puede subirse al mundo"

Un panel para pensar “cómo Argentina puede subirse al mundo

En el contexto del 53° Coloquio de IDEA, otro de los paneles organizados abordó sobre la necesidad que tiene la Argentina de "subirse al mundo".

El panel denominado “Subirnos al Mundo” estuvo conducido por el periodista y economista Pablo Wende y contó con la participación de Javier Einkman, jefe para América del Sur del HSBC Bank Argentina; Martín Tetaz, economista e investigador de la UNLP; y Roberto Bisang, economista e investigador de la Universidad Nacional de Buenos Aires.

A forma de introducción, Wende sostuvo que “no se le puede pedir todo al actual Gobierno”, sino que también “los empresarios tienen una responsabilidad de meter a la Argentina en el mundo”.

“No hay posibilidad de bajar la pobreza de forma consiste en Argentina sin competir, abrirnos al mundo, es decir, sin integración. Es muy difícil explicar por qué el país debe abrirse al mundo, ya que nos metieron en la cabeza que nos teníamos que cerrar durante mucho tiempo”, añadió.

En ese sentido, puso como ejemplo algunas firmas como la frutícola San Miguel; los bancos Macro, Galicia y Supervielle; el portal Despegar.com; y la cementera Loma Negra,  como firmas que consiguieron financiamiento a través de la colocación de acciones en el transcurso de 2017.

¿Qué dijeron los expositores?

Javier Einkman, jefe para América del Sur del HSBC Bank Argentina, remarcó que “subirse al mundo no es fácil. Desde 1990 sólo 6 países explican el fuerte aumento de la participación del mundo emergente en la fabricación de las manufacturas globales, equivalente a lo que perdió el grupo de los 7, es decir, el grupo de países más desarrollados. Esos países son China; Corea del Sur; India ; Indonesia; Polonia ; Tailandia que pasaron de un porcentaje de participación del 8% al 25%”, puntualizó.

“Lo que bajan son los costos de transporte, de transporte de ideas, personas y bienes pero no bajan de forma pareja. La interacción profesional con personas físicas tiene un valor alto, pero de a poco está bajando. Esto pone más presiones competitivas a la gente”.

Según Einkman, el país atraviesa "un período de Post-Transición complejo. Por transición entiendo al proceso en el que estamos ahora que consiste en desarmar ‘una especie de bomba económica’, que dejó el Gobierno anterior y hacerlo sin que explote”, explicó.

“Me refiero al desajuste de precios generalizado, en particular, dólar y tarifas y al fuerte deterioro de las cuentas públicas, que, entre otras cosas, son parte de la herencia del Gobierno que se hizo cargo sin beneficio de inventario”, remarcó.

El investigador remarcó que “el Gobierno liberó rápidamente al dólar y retornando al mercado de capitales globales”

“A partir de ahí, el ritmo de reformas se volvió más lento. Pero me parece que las elecciones le dieron razón al gradualismo en lugar del Shock de medidas que muchos pretendían. Gradualismo hoy en la transición es sinónimo de gobernabilidad”, añadió.

Por tal motivo, se preguntó si para subirse al mundo es necesario un dólar barato o caro.

“Sin dudas es importante saberlo en una economía dolarizada como la Argentina. La cuenta corriente Argentina, nuestra balanza de bienes y servicios más los intereses de la deuda, está claro que se está deteriorando rápido. Característica típica de las recuperaciones argentinas. Es decir, crecen más rápido las importaciones que las exportaciones”, precisó.

Comentó que hace unos días un ex ministro y una expresidenta compararon este proceso con los 90, pero yo estoy en completo desacuerdo.

“Voy a explicarlo en tres puntos. Uno. La red de protección social y la decisión política de no usar el trabajo como medida de ajuste. Los 90 fue una experiencia de shok, está es gradual. Dos. Desdolarización de pasivos privados y la ausencia de descalzes de monedas en el sistema bancario, que lo hace mucho más resiliente, sobre todo ante una depreciación. Tres. Flotación cambiaria. Para mí es mucho más importante que las metas de inflación. Flotamos por elección, en lugar de tener un tipo de cambio fijo. No sabemos si la Argentina va a poder vivir con volatilidad cambiaria como pudo hacerlo el resto de las economías de la región”, detalló.

El economista también preguntó si es necesaria la existencia de barreras comerciales y financieras.

“Una moneda local barata es una ventaja competitiva. Para empezar, un dólar caro reduce la utilización de ahorro externo, que hoy es utilizado bajo la forma de deuda y poco bajo la forma de inversión extranjera directa. La dependencia del ahorro externo nos hace más vulnerables a cambios en el humor internacional que pueden hacer más costosa la flotación cambiaria”, opinó.

Por otro lado, destacó que con la actual “abundancia de dólares” el Banco Central debería comprar más reservas, tal como tiene pensado, en torno a unos 30.000 millones de dólares

“Pero más importante es que el atraso cambiario favorece el consumo en el corto plazo abaratando productos importados. Una moneda más depreciada exigirá más moderación salarial, para que ellos no suban por arriba de la productividad. Exigirá una fuerte reinversión de las ganancias por parte de las empresas. No tiene sentido aumentar el ahorro interno para que este se dolarice”, agregó.

Según Einkman, para saber si vamos en la dirección correcta, hay que mirar dos indicadores. “Por un lado ‘crecimiento’, que debe ser sostenido, y, por el otro, las importaciones”.

Martín Tetaz, economista e investigador de la UNLP

Según el conferencista, en los 60, era más fácil saber cómo poder subirse al mundo o integrarse. Sin embargo, hoy en día existen diferentes formas de hacerlo.

En ese sentido, comparó que la actitud de la Argentina debería ser adivinar la posición hacia dónde van los mercados internacionales y lanzarse hacia allí, como si fuera un penal.

“Es cómo el éxito de un arquero que ataja un penal. El éxito de Goyco era adivinar donde iba a ir el penal. Se trata de adivinar la parábola, hacia qué mundo nos vamos a dirigir”, destacó.  

Según Tetaz, para que eso ocurra el país necesita contar con una serie de herramientas, y en ese contexto, destacó la importancia de la educación del futuro.

“Necesitamos a docentes que sepan hacer las preguntas correctas. Sólo cuando se saben hacer las preguntas para resolver un problema es que realmente se comprendió el problema”, remarcó.

A partir de ahí, el economista deslizó una serie de preguntas para intentar comprender cómo podría llegar a ser la creación de valor en la economía de los próximos 20 años; cómo será la estructura de derechos de propiedad en el nuevo neocapitalismo; cómo esa estructura de derechos obliga a pensar en un nuevo capitalismo; y qué impacto tendrá la descentralización de la producción con la popularización de las impresoras 3D; cómo se estructurarán las ciudades ya no en torno a la escuela y el trabajo; cómo serán las transacciones; y qué impacto tendrá la nueva economía distributiva, entre otras.

Resaltó que en los próximos años cambiará radicalmente la distribución de los ingresos. Algunos serán millonarios con la creación de una app. Y el resto quizá gane solo 2 mil dólares.

Roberto Bisang, economista e investigador de la Universidad Nacional de Buenos Aires

Enfatizo que “Argentina no puede quedarse afuera del mundo para crecer a tasas inclusivas y sustentables”.

"Hay que ver la forma de ingresar del país al mundo ya que depende de la forma de la estructura productiva, y la actual, debe cambiarse", sostuvo.

Para el economista, “debe haber una convergencia entre biotecnología y tecnología electrónica”.

También resaltó que la Argentina debe repensar donde está actualmente el beneficio y donde está el valor agregado.

“Hoy aparecen como más valiosos las puntas de innovación-diseño, por un lado, y comercialización, en el otro, que en la producción primaria que iría en el medio”, destacó.

Para Bisang en la Argentina hay un shock de nuevas palabras, lideradas por las nuevas generaciones y, todas ellas, haciendo plata.

“Sin embargo, cuando vemos nuestros PBI se observa que el 35% es de producción y el 65%, de servicios. Esa es la base de integración de argentina. Por eso, hay que repensar la base productiva para repensar, que nos da para pensar la reinsersión internacional. Hoy tenemos 6 productos clave para exportar y otros 10 para importar”, resumió.

En ese sentido, subrayó que se debe repensar esos 5 o 6 pequeñas naves de exportación con la creación de una nueva nave insignia.

“Así como la Argentina fue el Granero del mundo…¿Por qué no pensarla como una biofábrica global?”, preguntó.

En ese sentido, consideró que uno de los caminos sería empezar a pensar en cómo tener la mejor biotecnología del mundo.

“Hay que dejar de pensar sólo en bioalimentos , sino también en energía. También en cómo armar un nuevo esquema for export combinando el trabajo público y privado. Y, sobretodo, refundar el marco regulatorio y promocional”, completó.