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Trump fijó aranceles para acero y el alumnio y Macri buscará negociar excepción

Se oficializaron los aranceles para ambos productos. Dura reacción local a la medida, mientras el mundo debate cómo minimizar el impacto de la sobreoferta

Trump fijó aranceles para acero y el alumnio y Macri buscará negociar excepción

Finalmente, la amenaza se hizo realidad. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó ayer la imposición de aranceles del 25% a la importación de productos siderúrgicos y del 10% en el caso del aluminio, desoyendo los reclamos de los países afectados. Según indicó una fuente de la Casa Blanca la medida deja afuera "por ahora" a México y Canadá. Desde algunos días antes de conocerse la decisión, varios gobiernos, entre ellos, Japón, China, Alemania, la Unión Europea, México y Brasil criticaron la medida y anunciaron represalias si se aplicara la norma.

En el caso de Argentina, la medida afecta exportaciones por unos u$s 800 millones. Son especialmente 200.000 toneladas de tubos de acero sin costura destinados a la industria petrolera, provistos por TerniumSiderar del Grupo Techint (u$s 300 millones) y productos de aluminio de Aluar (u$s 500 millones), según estimaciones del mercado. En cuanto a Aluar, de las casi 300.000 toneladas anuales que exporta, el 55% (159.300 toneladas) va a los mercados de Estados Unidos y México (no precisa cuánto a cada uno).

Si bien los aranceles estarán vigentes formalmente en un plazo de dos semanas, el gobierno de Estados Unidos precisó que está dispuesto a conversar "país por país" para negociar eventuales exenciones a la medida. La mirada está puesta en México y Canadá, cuya exclusión condiciona la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que atraviesa dificultades para alcanzar un entendimiento.

Fiel a su característica de duro negociador, Trump adelantó ayer que "si alcanzamos un acuerdo, lo más probable es que no vayamos a gravar a esos dos países con aranceles", una opción que fue rechazada de plano por el gobierno mexicano.

En nuestro país la aplicación de aranceles ya generó reacciones. Ayer mismo, el jefe de Gabinete Marcos Peña, se reunió con Paolo Rocca, presidente y CEO de la Organización Techint y Javier Martínez Álvarez, presidente de Tenaris Cono Sur, durante una recorrida a la planta de tubos de acero de Campana. Si bien se trató de una actividad por el Día de la Mujer, el tema de los aranceles al acero fue parte de la conversación.

El Ministerio de Producción comunicó ayer por la tarde que, ante la iniminencia del anuncio de los aranceles, la propia cartera y la Cancillería enviaron sendas notas al Departamento de Comercio y al Representante de Comercio estadounidense, explicando los motivos por los que la Argentina considera que nuestro país debería quedar exento de la norma arancelaria. El argumento de más peso es que las exportaciones argentinas de acero a Estados Unidos representan sólo 0,6% del total de importaciones de ese país, mientras que los envíos de aluminio llegan al 2,3%, por lo que el eventual impacto a la industria de ese país es mínimo.

La esperanza del gobierno argentino y de las empresas afectadas es que el presidente Trump cumpla con su palabra de excluir -eventualmente- a otros países. Frente a eso, hay que recordar que durante su alocución el presidente estadounidense precisó que "si no quieren pagar impuestos, traigan su planta a Estados Unidos". Esto podría beneficiar a Tenaris, que en diciembre abrió una planta en Texas.

Por otra parte, fuentes del sector indicaron que se buscará que el gobierno proteja a la industria nacional frente al excedente de producción que, en caso de no ingresar a Estados Unidos, buscará terceros mercados, lo que podría generar un impacto en los precios.

Los principales afectados por la medida de Estados Uidos son China, Brasil, México, Turquía, Rusia, además de Canadá y México. Tras conocer la decisión de Trump, el gobierno brasileño anticipó que tomará "todas las acciones necesarias" en foros bilaterales y multilaterales para proteger sus intereses. El argumento es que la medida es incompatible con las normas de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Para evitar una sanción en el organismo multilateral, Washington enmarcó la aplicación de los aranceles a estos metales en la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962, que establece la adopción de medidas de protección frente a situaciones que afecten la seguridad nacional.