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Fiona Mackie: "La inflación es el desafío principal que se debe resolver en Argentina"

La economista Fiona Mackie reconoce que restan abordar distintas cuestiones en la economía, pero que el Gobierno hizo un diagnóstico correcto de la situación

Fiona Mackie proyecta un crecimiento para la Argentina en 2017

Fiona Mackie proyecta un crecimiento para la Argentina en 2017

Para el Economist Intelligence Unit (EIU), consultora de la revista británica "The Economist", el PBI argentino se contraerá un 1,2% este año, aunque para el próximo pronostica una recuperación de 2,7%. Lo afirmó Fiona Mackie, economista del EIU especializada en la región y, en particular, en la Argentina. "Más allá del crecimiento, que sin ninguna duda ocurrirá en algún momento en los próximos cuatrimestres, nos preocupa en ver que las ganancias de productividad mantengan las tasas de crecimiento de mediano plazo más cercanas de 4% que de 2% ó 3%", señaló en diálogo con este diario desde Londres.


A su vez, Mackie, que va a estar en Buenos Aires para participar del Foro de Inversión de entre el 12 y el 15 de septiembre, identificó que la inflación es el principal desafío a resolver en la economía argentina. Por esta razón, dijo que "la estabilización macroeconómica es un prerequisito para una recuperación duradera en la inversión y en el consumo, que serán los que principales determinantes del sendero de crecimiento argentino".


–¿Cómo evalúa las medidas económicas que el Gobierno tomó en los primeros meses en el poder?
-Son positivas sobre todo porque es evidente que el gobierno de Mauricio Macri hizo el diagnóstico correcto de los problemas que estaban obstaculizando la economía, y que se está trabajando para corregirlas. La verdadera escala de los desequilibrios en la economía necesitó algunas medidas que son dolorosas para los consumidores, y a la vez, está claro que aún falta mucho por hacerse. Pero si se observan los pasos que el Gobierno ya tomó (haber terminado el default, virar hacia la libre flotación, reordenar las tarifas o al menos intentar hacerlo, mejorar los derechos de exportación y remover varios controles), es un montón para menos de un año. El problema es que la economía estaba a punto de entrar en una crisis de divisas antes de que asumiera Macri. De todos modos, hay mucho por hacer aún para volver a poner a la Argentina en sendero de crecimiento sostenible.


– ¿Cuáles son los principales desafíos que se deben atravesar?
-La inflación es claramente el desafío clave del momento. La estabilización macroeconómica es un prerequisito para una recuperación duradera en la inversión y en el consumo, que serán los que principales determinantes del sendero de crecimiento argentino. El énfasis ha sido en el ajuste de política macroeconómica para alinear el desequilibrio entre oferta y demanda. En este punto, es importante el desafío de una política fiscal contractiva. No obstante, asumimos que el Gobierno va a hacer algunos progresos en este aspecto: cada nueva iniciativa de gasto que es anunciada resaltan los riesgos en las finanzas públicas (y, de ahí, en la inflación), si es que las fuentes financieras (que puedan surgir, como por ejemplo, del blanqueo) decepcionan. Y hay un interrogante acerca del estímulo que necesita la oferta doméstica, que ha sido comprimida por el intervencionismo en la década pasada. Esto requiere de micro reformas para mejorar las condiciones para los inversores, reducir los trámites burocráticos y mejorar la confianza en la ley. El Gobierno sabe esto. El desafío es político, dada la necesidad de buscar consensos en el Congreso, caso por caso, y reconocer qué es posible y cuáles son las prioridades claves con menos de un año para las elecciones de 2017.


–¿Cuáles son las previsiones para la economía argentina desde el EIU para 2016 y 2017?
-Proyectamos una contracción en el PBI real de un 1,2% para este año y un crecimiento de 2,7% para el próximo. La caída de 2016 puede ser más pronunciada. Nuestra estimación es basada en que la economía se estabilice en el tercer trimestre y que haya algún crecimiento entre septiembre y diciembre. Y, en 2017, es importante resaltar que para mitad de año el crecimiento será mayor al 4%, en base anual, de acuerdo a nuestras previsiones actuales. Pero más allá del crecimiento, que sin ninguna duda ocurrirá en algún momento en los próximos cuatrimestres, nos preocupa en ver que las ganancias de productividad mantengan las tasas de crecimiento de mediano plazo más cercanas de 4% que de 2% ó 3%. La inflación va a terminar este año arriba del 40%, pero debería descender debajo del 20% el año próximo (proyectamos que será de 17,5%), debido que algunos de las principales subas en la primera mitad de este año quedará fuera del índice. El gran desafío, y más importante, será llevar la inflación debajo del 10% en los años posteriores, hecho que requerirá ciertos cuidados en la política fiscal y monetaria para ayudar a hacer descender las expectativas inflacionarias.


–¿Y para la región?
-La región está atravesando una etapa de contracción y este año caerá en torno a 0,3%. Si bien hay mucha divergencia entre los países, la mayoría de las principales economías continúan teniendo dificultades con la disminución en el crecimiento de China y la baja en los precios de los commodities. Menores ingresos fiscales (por caídas en las materias primas) forzó a un endurecimiento fiscal procíclico mientras que el debilitamiento de las divisas el año pasado dio pie a una política monetaria más contractiva en la mayoría de las grandes economías. Al mirar para adelante, la perspectiva es de alguna manera alentadora, con términos del intercambio que prometen mejorar y los efectos secundarios de un rebalance de China. La inflación debería empezar a morigerarse y la política monetaria se volverá más expansiva. La inversión y el consumo debería empezar a repuntar.

De hecho, estamos mirando de cerca ahora a los puntos de inflexión y esperamos que el crecimiento retome su paso en algunas regiones durante la segunda mitad del año. Para la Argentina, la recuperación de Brasil será particularmente importante: vemos que el crecimiento se volverá levemente positivo en el tercer o cuarto trimestre (en términos secuenciales), y aunque la recuperación de Brasil será muy, muy lento, al menos no seguirá siendo un fuerte viento de frente para la Argentina