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Terminó la fuga y ahora los condenados piden seguridad para que no los maten

Los hallaron a pocos kilómetros de donde el sábado apareció Martín Lanatta. Deshidratados y con golpes, dijeron al juez que tienen miedo y agradecieron la Policía por encontrarlos vivos

Terminó la fuga y ahora los condenados piden seguridad para que no los maten

Luego de 15 días de fuga e intensa búsqueda, los tres prófugos que se escaparon del penal de General Alvear ya se encuentran detenidos en Ezeiza. A la captura de Martín Lanatta, el sábado, ayer se les sumó las de su hermano Cristian y Víctor Schilacci, los otros condenados por el triple crimen de General Rodríguez, en 2008, quienes fueron detenidos por la Policía de Santa Fe en las cercanías de la localidad de Cayastá, a pocos kilómetros de donde había sido localizado Martín Lanatta. Los prófugos, ante el juez, pidieron seguridad ya que, argumentaron, temen por su vida.


Luego del fallido arresto del sábado, los condenados fueron hallados exhaustos, sedientos y fuertemente armados por dos efectivos provinciales. Tras comprobar su estado de salud, fueron trasladados a Buenos Aires, a los Tribunales de Comodoro Py, donde el juez federal Sergio Torres los notificó sobre los delitos cometidos durante las dos semanas de fuga, y desde allí fueron enviados al penal de Ezeiza.


Ante el juez, ambos mencionaron problemas de salud: Lanatta le dijo al magistrado que no tenía bazo y que no le funcionaba un riñón, mientras que Schillaci acusó una fisura en una costilla y un fuerte dolor en el brazo izquierdo. Además, Schillaci le planteó puntualmente a Torres que quería seguridad porque "temía por su integridad" en el penal, por lo que pidió que se extremaran las medidas de seguridad en su lugar de detención, donde deberá cumplir su pena por ser uno de los autores materiales del triple crimen de 2008, en la causa denominada "ruta de la efedrina".


Al igual que sucedió con Martín Lanatta, capturado el pasado sábado, la defensa de los dos delincuentes pidió que el juez federal Torres quede a cargo de todas las causas que los involucran, entre ellas, la de la fuga del penal de General Alvear, ya que hasta el momento el magistrado sólo investiga si los prófugos tuvieron connivencia por parte de bandas del narcotráfico.


La captura de Cristian Lanatta y Schillaci se produjo alrededor de las 8 de la mañana, luego de que los condenados fueran capturados en el predio de la firma arrocera Spalletti, ubicado a unos cuatro kilómetros del lugar donde detuvieron a Martín Lanatta. El arresto tuvo lugar luego de que los prófugos tomaran como rehén al encargado del establecimiento, quien había dado alerta a la policía local antes de llegar al lugar, por lo que pronto se presentaron allí dos efectivos santafesinos: Héctor García, de la comisaría de Helvecia, y el efectivo Bourgormer, de la seccional de Cayastá.


El procedimiento se hizo habitual entre varios comerciantes y trabajadores de la zona al abrir establecimientos que habían estado cerrados durante el fin de semana, ante las sospechas de que los prófugos seguían en los alrededores. El encargado del lugar se vio sorprendido después de que los dos prófugos lo encañonaran con armas 9 milímetros y comenzaran a ponerse la ropa que llevaba en un bolso: ante la tardanza del peón, los policías García y Bourgormer entraron al predio y arrestaron a los condenados, que no opusieron resistencia y fueron apresados.


Tanto Lanatta como Schillaci, antes de ser trasladados a Ezeiza, agradecieron al juez Torres y a las fuerzas de seguridad que "están con vida", contó uno de los abogados de los detenidos, Humberto Próspero, al finalizar la audiencia en los tribunales de Comodoro Py. De allí, fueron derivados al Complejo Penitenciario Federal de Ezeiza. "Los vi cansados, con el trajín lógico de estos días y deshidratados, precisó el letrado.