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Soja se hundió en Chicago por mayor tensión entre los EE.UU. y China

Prima la incertidumbre. Pero la mayor demanda de granos y procesados hacia Sudamérica puede beneficiar a la Argentina. Firmeza relativa en precios locales

Ayer también cayeron futuros de maíz y trigo a septiembre 2018

Ayer también cayeron futuros de maíz y trigo a septiembre 2018

La guerra comercial entre China y los EE.UU. está llevando a la soja a valores mínimos desde fines de 2008, debido a la incertidumbre que reina en el comercio global de alimentos, que tiene como trasfondo la revalorización del dólar. Con todo, la perspectiva de que aumente la demanda en los productos sudamericanos, entre ellos los argentinos, tanto de granos como de procesados, está haciendo que la baja de las cotizaciones locales sea relativamente menor que la producción estadounidense.

La tonelada de soja cerró en u$s 304,89 ayer, tras caer 8,3% diario, según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). Y desde que comenzó la guerra comercial, en marzo pasado, acumula una baja de 22%.

Los temores por la escalada de la guerra comercial con China redujeron los volúmenes e hicieron que los contratos bajistas dominaran la rueda, después de que Washington entregó una lista de importaciones de bienes chinos con un valor de u$s 200.000 millones a los que aplicará un arancel de un 10%. China, el mayor importador mundial de la oleaginosa, ha prometido represalias.

Además, los precios de la soja fueron presionados por un reporte en medios chinos que citó al presidente del operador estatal de granos COFCO, quien dijo que China podría aumentar sus compras de la oleaginosa de Sudamérica para reducir la dependencia de EE.UU.

Con todo, la caída del precio de la soja no implica necesariamente una mala noticia para la Argentina, que requiere las divisas para compensar su déficit externo y aún debate si reponer las retenciones a las exportaciones de este commodity.

Según un informe de Rabobank, replicado por la BCR, en lo que resta de la campaña 17/18, China puede cerrar todas sus compras proyectadas adquiriendo gran parte de los stocks desde Brasil y a pesar de la fuerte sequía que sufrió Argentina. EE.UU. sigue siendo un proveedor indispensable, ya que proporciona entre el 35% y el 40% de las importaciones de China, solo superado por Brasil.

El problema asoma en la próxima campaña 18/19 (octubre-septiembre), cuando China deberá importar desde destinos alternativos, procesar otro tipo de oleaginosas o importar harina de soja.

Para Patricia Bergero, subdirectora de Estudios Económicos de la BCR, se trata de una oportunidad de mercado para la Argentina. "Somos principalmente colocadores de productos procesados. Depende mucho de qué política va a seguir China. Si vira a comprar productos procesados, quizá nuestra ventaja es mayor", dijo.

Según analizó, los precios de exportaciones sudamericanas muestran una firmeza relativa, porque gozarán una mayor demanda, respecto de las estadounidenses. Al 5 de julio pasado, los precios FOB de la soja argentina había caído 0,8% interanual; la brasileña, 1,8%, y la de EE.UU., 13%.

Ayer también los futuros del maíz a septiembre 2018 tocaron mínimos (u$s 133,85, tras caer 3,1%), en tanto, los futuros del trigo anotaron su tercera sesión de declives, al cerrar u$s 173,34, tras caer 7,4%.

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