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Siguen sin definirse subsidios a la fruta de Río Negro y Neuquén

La disposición de medidas gubernamentales para atender la crisis frutícola del Comahue sigue sin definición tras suspenderse la reunión agendada para ayer entre funcionarios de la Nación, Río Negro y Neuquén con productores y empresarios del sector.
Desde el Ministerio de Agroindustria, se informó a DyN que se evalúa la posibilidad de realizar "esta semana" un encuentro "en el sur con productores del Alto Valle" con el objeto de "definir" las medidas que se promoverían desde la Nación y las provincias.
"Nos avisaron, por intermedio del gobierno de Río Negro, que se postergaba la reunión, no que se suspendía, ya que se haría en los próximos días aunque no hay fecha confirmada, y existe la posibilidad que los funcionarios nacionales viajen al Valle: es muy importante esta semana tener esta reunión", explicó Marcelo Loyarte, director ejecutivo de la Cámara Argentina de Fruticultores Integrados (CAFI).
Según Loyarte, "la visión que tenemos (desde el sector privado) es que las medidas que se tomaron son positivas pero no alcanzan" para enfrentar la crisis comercial, financiera y económica que afronta el sector frutícola rionegrino y neuquino, tras ponderar decisiones tales como la eliminación de retenciones de 5% y la devaluación del peso.
El directivo de CAFI, quien realizó declaraciones la página de Internet Agrovalle, destacó la necesidad del sector productor de peras y manzanas de contar con medidas económicas y financieras "para evitar que suceda lo mismo que ocurrió en el 2015, cuando la fruta se quedó en las plantas y que se caigan los volúmenes de exportación".
Loyarte ofreció detalles de la suspensión de la reunión, la tercera que se iba a realizar entre las partes, para tratar las acciones gubernamentales requerida para enfrentar la crisis sectorial.
El sector solicitó hasta un monto de $ 1200 millones para atender los trabajos que se requieren para levantar la cosecha y atender las cuestiones sanitarias en las fincas, y además contar con créditos, que ya fue autorizados por parte del Banco Nación aunque aún resta estructurarlos.
A diferencia de otras producciones regionales, el sector admite no poder fijar un precio testigo para la fruta, debido a la existencia de diferencias tales como la calidad, calibre y variedad, hecho que hace que los montos ofertados por las empacadoras puedan presentar variaciones de hasta 30%.
La posibilidad de cerrar nuevas ventas a Brasil se ve trabada por los requisitos de calidad exigidos por el gobierno de Dilma Rouseff.