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Según un estudio, el campo recibió u$s 8000 millones con la devaluación y la quita de retenciones

El cálculo consta en un trabajo de la Universidad de Belgrano, que estimó que esa cifra representa un incremento de ingresos equivalente a un cuarto de su contribución a la economía nacional. La soja, responsable de la mitad de esos beneficios.

Según un estudio, el campo recibió u$s 8000 millones con la devaluación y la quita de retenciones

La devaluación y la quita de retenciones beneficiaron al campo en u$s 8.000 millones, según calculó el Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) de la Universidad de Belgrano. “Las medidas adoptadas por el Gobierno se tradujeron, de este modo, en un significativo beneficio para el sector de producción agropecuaria, pero también en un aumento de precios para los consumidores”, sostiene el informe.

En pesos, el beneficio bruto total asciende a 117.662,80 millones de pesos, es decir 8.115 millones de dólares. “Representa un 26% del valor agregado por el sector. En otras palabras: el sector recibió un incremento de ingresos equivalente a un cuarto de su contribución a la economía nacional”, calculó el CENE. 

De ese total, el 50% corresponde al efecto de la devaluación y la quita del 5% de las retenciones sobre la soja, agrega.

Para realizar la estimación, el CENE calculó el aumento de precios registrado por los principales productos agropecuarios entre fines de noviembre de 2015 y fines de abril de 2016. Ese beneficio bruto unitario lo multiplicó por la producción esperada de cada uno de ellos, para obtener el beneficio bruto total, como se observa en los siguientes cuadros.

El autor del trabajo, Víctor Beker, ex titular del Indec, explicó las contradicciones que están detrás de estos números. Beker advierte que la Argentina es uno de los países que participa de lo que se denomina “la maldición de los recursos naturales”, es decir la de aquellas naciones que expresarían una especie de ley de que a mayor abundancia y facilidad de acceso a los recursos de la naturaleza con fines de producción social, peor el estado general y social del país. Tal el caso de los países árabes, por ejemplo, repletos de petróleo y conflictos de guerra y pobreza.

La expresión local de esa maldición sería la de contar con tierras fértiles para la producción agropecuaria de clima templado, lo que se traduce un potencial exportador importante, pero cuyos precios condicionan los precios internos para mal de los consumidores. “Por lo tanto, un aumento de los precios del trigo, el maíz, el girasol o la carne vacuna es una buena noticia para los productores, pero una mala para los consumidores”, advierte el titular del CENE, quien recuerda que “la administración anterior creyó resolver el problema restringiendo severamente las exportaciones de estos productos y dejando libre sólo la de soja. De este modo, desvinculó los precios internos de los internacionales para los bienes cuya exportación fue cuotificada. Ello llevó a fuertes caídas en la producción de aquellos productos en beneficio de la soja”.

En cambio “las medidas adoptadas por la actual administración apuntaron a revertir esta situación. Ello se tradujo en un significativo beneficio para el sector productor, pero también en un aumento de precios para los consumidores”.