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Sebastián Galiani: "La tasa de pobreza está estancada desde 2011"

Los datos de pobreza, que afectan a 30,3% de los argentinos, trajeron confusión sobre con qué comparar. El secretario de Política Económica aseguró que está casi en mismo nivel que fines de 2015

Sebastián Galiani:

Para el viceministro de Hacienda, Sebastián Galiani, el nivel de pobreza actual es el mismo que a fines de 2015. Así lo afirmó en la entrevista con El Cronista en base a un estudio del Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (Cedlas) que homogeneiza la serie estadística (luego de los cambios introducidos por el Indec). "La tasa de pobreza urbana actual de 30,3% es inferior a la última medición disponible para 2015, que dio 30,5%", aseguró.

Además sostuvo que está estancada desde 2011 y que "en 1992 la pobreza alcanzó el 29,3%, cifra no mucho menor a la actual. Tenemos que cambiar esta historia".

– Esta semana el Indec publicó nuevas cifras de pobreza para el segundo semestre de 2016. ¿Con qué período es posible comparar?
– La pregunta es compleja pues el Indec hizo cambios en la medición de la tasa de pobreza. Por un lado, se corrigió la subestimación que se hizo durante la administración anterior del valor de la línea de pobreza. Por el otro, se aumentó el valor real de esta línea al ajustarse la canasta básica y el coeficiente que permite pasar del valor de esa canasta al valor de la línea de pobreza. El Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (Cedlas) de la Universidad Nacional de La Plata, que dirige Leonardo Gasparini, re estimó la serie histórica de pobreza, aplicando los cambios metodológicos adoptados por el Indec en 2016 y encuentran que la tasa de pobreza urbana actual de 30,3% es incluso inferior a la última medición disponible para 2015, que dio 30,5%.

– ¿Por lo tanto la pobreza hoy sería la misma que la que hubo a fines de 2015?
– Eso es correcto. Más aun, creo, y lo dije públicamente antes de sumarme al Gobierno, que la tasa de pobreza heredada es, como mínimo, la del segundo trimestre de 2016: esta incorporaba los desajustes dejados por la administración anterior en el mercado cambiario, los cuales impactan sobre la pobreza directamente.

– Tomando la serie de pobreza comparable que estimó el Cedlas, en 2006 la pobreza fue de 40,6%, ahora estaría 10 puntos por debajo. ¿Qué más surge de la comparación en el tiempo?
– Dos datos importantes son que en 2010 la tasa de pobreza trepaba al 32,1% de las personas. Se puede decir que esta estadísticamente estancada desde 2011. El otro dato importante es que en 1992 alcanzó el 29,3%, cifra no mucho menor a la actual. Tenemos que cambiar esta historia. Dentro de 25 años, tenemos que poder decir que la tasa de pobreza es muchísimo menor. Dos décadas de trabajar bien y seriamente pueden llevar a un país de ingreso medio a desarrollarse.

– ¿Es posible bajar la pobreza significativamente o hay un núcleo duro que es muy difícil de romper?
– En forma aproximada, la pobreza depende de tres variables. El ingreso medio, la desigualdad y el valor de la línea de pobreza. Si suponemos que no cambiamos el valor de la línea de pobreza, bajarla implica aumentar los ingresos y reducir la desigualdad. Ello requiere que la economía vuelva a crecer sostenidamente, algo que no pasa hace muchas décadas en Argentina, y, además, en ese contexto de crecimiento, que la política tributaria y de gasto público permita mejorar la distribución del ingreso. Ese es el proyecto de Macri. Tanto el crecimiento sostenido como las mejoras distributivas necesarias para bajar la pobreza requieren que reconstruir el capital humano de los argentinos, especialmente el de los chicos de los hogares de menos ingresos. En esa área el trabajo tiene que ser prioridad tanto del gobierno nacional como de los gobiernos nacionales.

– Hace poco publicó una nota sobre la ineficiencia del gasto en educación en su blog Foco Económico. ¿Puede mejorarse la educación con el gasto que se realiza?
– Sí, por supuesto. Debemos hacerlo. No es fácil, pero quién dijo que las cosas van a ser fáciles. Argentina gasta 6 puntos del PBI en educación, mucho más, por ejemplo, que Chile, y a la par con la OECD, y obtiene resultados muy inferiores. Para mejorar el sistema, habrá que avanzar en reformas de fondo, que asignen el gasto eficientemente. Es imprescindible avanzar hacia el manejo racional de los recursos humanos del sector.