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Se lograron desactivar algunas bombas

En el primer semestre se dio un proceso de ordenamiento y se desactivaron algunas bombas. Entre lo urgente estaba el cepo y arreglar con los holdouts, para evitar una crisis de la balanza de pagos. Por otra parte, se planteó un ordenamiento fiscal, con cierto alivio impositivo, que fue compensado con menos gasto por la reducción de los subsidios y de las transferencias a las provincias. En términos reales, el déficit fiscal es mucho menor. También se planteó una nueva relación con las provincias, que dependen menos del Tesoro. Este ordenamiento trae ciertos costos en el corto plazo. En ese sentido, el "sincericidio" en la inflación por el ajuste del tipo de cambio y de las tarifas. Era importante asumir estos costos, ordenar la casa. Si no se hacía, íbamos a una crisis.
El segundo semestre va a ser mucho mejor, con una inflación menor, salarios en los que empiezan a impactar las paritarias, tasa de interés más cerca del 25% y un tipo de cambio más estable, sin brecha. Además hay un camino liberado para el financiamiento externo. El Gobierno tiene que demostrar que el primer trimestre no fue un gasto si no inversión. Se generó cierta ridiculización de la recuperación en el segundo semestre. La Argentina tiene que romper con la volatilidad del crecimiento. Si no se recupera la inversión, no se va a crecer.