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Rodríguez Larreta contrae la estructura de gestión porteña de cara al año electoral

El jefe de gobierno mandó a evaluar el desempeño de sus funcionarios. Suprimió 28 cargos y una veintena de áreas consideradas ‘prescindibles’

Rodríguez Larreta busca mostrar eficiencia en la gestión de la ciudad

Rodríguez Larreta busca mostrar eficiencia en la gestión de la ciudad

En su obsesión por mostrar eficiencia en la gestión, Horacio Rodríguez Larreta ordenó revisar el organigrama del Poder Ejecutivo y, con las conclusiones sobre la mesa, determinó reformar la estructura política y borrar una veintena de órganos ejecutivos. Con el reagrupamiento de competencias, 28 de las 320 autoridades superiores, ocupadas por funcionaron políticos, fueron suprimidas.

El alcalde delegó en el Jefe de Gabinete, Felipe Miguel, y en el ministro de Hacienda, Martín Mura, la revisión del organigrama de gobierno. La primera etapa del plan requirió entre seis y siete meses y concluyó en diciembre con la redacción del Decreto 675/16, publicado el primer día hábil de 2017.

Oficialmente, el alcalde justificó la reducción de oficinas en la necesidad de "optimizar la estructura orgánico funcional", y así contar con "mayor proyección operativa" y "mayor eficiencia administrativa". Las estimaciones del Gobierno porteño indican que la reducción de áreas ‘improductivas’ les permitirá una ‘eficiencia’ del gasto cercana al 8% en las áreas comprometidas. Ahora, aseguran, continuarán con la auditoría de todas las gerencias y subgerencias del Poder Ejecutivo. Es decir, centenares de oficinas, con sus respectivos presupuestos, patrimonio y personal.

Según fuentes del Gobierno, la reforma estructural solo pretendió "reorganizar funciones, programas y competencias de los ministerios". Aunque, de modo intencionado o no, también desnuda un sistema de ‘premios y castigos’ con los ministros involucrados y la nueva baraja de poder que Rodríguez Larreta pretende para sus colaboradores más cercanos en un año clave para revalidar la gestión.

Los ministros responsables del proyecto debieron dar el ejemplo. Felipe Miguel debió deshacerse de la subsecretaría de ‘Coordinación y Promoción de Eventos’ y de la dirección general de ‘Relaciones Instituciones y Promoción Cultural Ciudadana’. El jefe de Hacienda, Mura, relegó la dirección de Seguros y otras dos subdirecciones.

La cartera con más retoques fue Modernización, Innovación y Tecnología, a cargo de Andy Freire, un hombre resistido entre sus pares por su perfil alto. Pese a que muchos lo quieren de candidato –y de ese modo fuera del Poder Ejecutivo–,ya le avisó a Larreta que no será candidato.

Al Ministerio de Freire le cambiaron de nombre y funciones dos subsecretarías: Desarrollo Económico reemplaza al área de Economía Creativa, lo que provocó la salida de la académica del IAE Silvia Torres Carbonell, mientras que Ciudad Inteligente se fusionó con Innovación para dar lugar a la Subsecretaría de Micro, Pequeñas y Medianas Empresas. De las 16 direcciones generales que contaba el año pasado, nueve mantuvieron su forma, seis sufrieron modificaciones y una desapareció. Como consuelo, Freire tiene bajo su órbita la organización de los Juegos Olímpicos de la Juventud de 2018, el proyecto de Ecoparque y la recientemente creada Agencia de Bienes.

El Ministerio de Salud, a cargo de Ana María Bou Pérez, perdió cinco direcciones, entre ellas una dedicada a las Relaciones Institucionales, otra abocada a la Atención Ambulatoria, y otra diseñada para coordinar servicios y programas financiados por terceros. Otro ministerio con sangría fue Desarrollo Urbano y Transporte, a cargo de Franco Moccia, al que se le fueron tres direcciones generales. Hábitat y Desarrollo Humano, de Guadalupe Tagliaferri, restó tres direcciones, en tanto que Educación, bajo la impronta de Soledad Acuña, quedó con dos oficinas menos. Y Ambiente y Espacio Público, de Eduardo Macchiavelli, se quedó sin la intrascendente dirección de ‘Inspección del uso del espacio público’.

No todos restaron. El ministro de Justicia y Seguridad, Martín Ocampo, vio incrementada con creces su estructura ministerial. Dado el traspaso de la Policía y la transferencia de competencias de la Justicia ordinaria nacional, Ocampo sumó dos subsecretarías, seis direcciones generales y (entre ellas, la Dirección General Electoral) y cuatro organismos fuera de nivel. Quedaron ajenos a la purga el ministerio de Cultura, Ángel Mahler, y la cartera de Gobierno, de Bruno Screnci Silva.