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Revalúo: empresas, pendientes de posible cambio de índice

Con los niveles de inflación que se están registrando, el revalúo puede ser cada vez más atractivo, pero todo dependerá del indicador que elija el Gobierno

Si se actualiza por IPC, el revalúo será menos atractivo

Si se actualiza por IPC, el revalúo será menos atractivo

Si bien los contribuyentes miran al revalúo impositivo para bienes de uso que estableció la reforma impositiva para "comprar" no sólo inflación pasada, sino también inflación futura, por ahora esperan a ver qué índice se utilizará para la actualización, ya que existen versiones de que el Gobierno intentará incluir en la Ley de Presupuesto el reemplazo del Indice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) por el Índice de Precios al Consumidor (IPC), que es más bajo.

Marcelo Rodríguez, de MR Consultores, explicó que no sólo es importante que el revalúo impositivo corrija los efectos de la inflación pasada, sino que la ley admite el ajuste por inflación luego de 2018 para los bienes ingresados, y celebró que el Gobierno haya pasado el pago del impuesto especial a febrero de 2019, dado que la declaración jurada del Impuesto a las Ganancias por 2018 se presentará en abril o mayo próximo.

Pero alertó que el resultado del revalúo será distinto si se mantiene la actualización con el IPIM, que estableció la reforma, que si éste se cambia por el IPC.

El revalúo impositivo puede generar, a empresas e individuos, beneficios económicos reales muy importantes que deben ser evaluados, dijo Sebastián Mancuso, de GNP Consultores, pero añadió que "los rendimientos calculados del revalúo deberán compararse con otras alternativas de inversión internas o externas (reinversión de utilidades en el propio negocio, inversión en instrumentos financieros, entre otros)".

La posibilidad de deducir el revalúo a la tasa del Impuesto a las Ganancias vigente en cada momento (vía amortización o como costo impositivo de venta de los bienes) genera rendimientos potenciales que varían dependiendo de las categorías de bienes involucradas (inmuebles, bienes muebles, entre otras) y de su destino (tenencia hasta su amortización final o venta).

Dentro de los beneficios, es importante la posibilidad de ajustar por inflación las categorías de bienes ingresadas al régimen de revalúo fiscal, expresó Mancuso.

En otras palabras, el revalúo permite "comprar" no solo inflación pasada sino que también inflación futura sobre el stock de bienes que se incluyan en el régimen, enfatizó el especialista.

El revalúo fiscal genera rendimientos reales (ajustados por inflación) significativos, considerando la depreciación del bien hasta su agotamiento, precisó el especialista.

Por su parte, en el caso de operaciones que contemplan la venta futura de los bienes objeto de revalúo, el rendimiento, medido en términos anuales, se incrementa exponencialmente, dependiendo del caso.

Para cuantificar los beneficios económicos - financieros del revalúo, es clave considerar la estructura de bienes y estrategias de inversión, dijo Mancuso.

El análisis de la estructura de activos, debe efectuarse según las categorías definidas por la normativa de revalúo impositivo. De esta manera, se determinarán las categorías potenciales de bienes susceptibles de revalúo y las alícuotas aplicables sobre los mismos, a efectos del pago del impuesto especial asociado al régimen.

Luego, debe simularse en profundidad un modelo de flujos de pagos y deducciones bajo el régimen, que sirvan de base para determinar el beneficio económico - financiero que genera el revalúo.

Este análisis debe considerar, además de las categorías determinadas, la alternativa de incluir valuadores independientes y las opciones de inversión (mantenimiento de los bienes hasta su agotamiento y/o venta anterior a su agotamiento), indicó Mancuso.

Es muy probable que, en gran parte de los casos, el rendimiento del revalúo supere el beneficio que ofrezcan las alternativas de mercado, concluyó.