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Rafael "Cacho" Perrotta, el periodista y director que consolidó este diario y terminó desaparecido

Cada vez que se habla de derechos humanos, los periodistas recordamos que un centenar de integrantes de esta profesión hoy tan en el centro de la escena fueron desaparecidos durante la última dictadura militar. Y sólo uno de ellos fue director y propietario de un diario. Se trata de Rafael Andrés Perrotta, quien condujo la redacción de El Cronista entre 1950 y 1976. Ese año dejó su cargo abrumado por la situación que comenzaba a vivir el país y por el déficit que complicaba el futuro del diario. Apenas un año después, fue secuestrado, torturado y asesinado como otros miles de argentinos. Su padre había fundado este diario y él lo dirigió tanto en las décadas prósperas del ‘50 y del ‘60 como en la caótica década del ‘70. Su historia es poco conocida fuera del ambiente periodístico. Por eso es que hoy, justo el día en que El Cronista cumple 103 años, queríamos recordar la trayectoria de “Cacho” Perrotta.
Los Perrotta marcaron a fuego la historia de El Cronista. Don Rafael lo fundó en 1908; Rafael Andrés lo comenzó a dirigir en medio del gobierno peronista y uno de sus hijos, también llamado Rafael, estuvo esta semana en la redacción del diario para recordar esos momentos (ver página 13). Pero es “Cacho” quien le impuso su estilo cuando tomó la conducción de un matutino de perfil estrictamente económico y financiero, para comenzar a transformarlo en un diario reconocido por su veracidad y su seriedad para abordar los temas más sensibles de la inestable economía nacional.
Ya en 1971, Perrotta extiende el horizonte de El Cronista enriqueciendo el perfil editorial con temas de cultura y deportes. Nacido en una familia de posición acomodada y formado en escuelas católicas, “Cacho” se codeó de joven con dirigentes empresarios y políticos por lo que era considerado uno de los hombres mejor informados del país. Vivía en la avenida Quintana, del barrio de La Recoleta, y se casó con la arqueóloga Elena Bengolea, también perteneciente a una familia influyente.
En los años ‘70, además de extender la temática del diario que dirigía, Perrotta comenzó a mostrar cierta simpatía por las ideas progresistas lo que lo acercó a muchos dirigentes que nutrían las vertientes más radicales del peronismo y la izquierda. Estos contactos fueron la excusa de los represores del Estado para secuestrarlo el 13 de junio de 1977; interrogarlo en instalaciones del temible Batallón 601 de Inteligencia y hacerlo desaparecer luego de torturas y testimonios que aseguran haberlo visto en otros centros clandestinos de detención como El Pozo de Banfield o Coti Martínez, el lugar donde estuvo secuestrado otro periodista, Jacobo Timerman, quien pudo salvar su vida y exiliarse. Algunos de estos datos fueron investigados y publicados en el diario Clarín por la periodista María Seoane, quien desde hace tiempo trabaja en un libro que recoge la trayectoria de Perrotta.
Cacho” Perrotta desapareció antes de cumplir los 57 años. La amplitud de su mente y de su corazón hacía que pudiera jugar el golf con José Alfredo Martínez de Hoz (al menos hasta que éste se convirtió en el ministro símbolo de la dictadura), pero también discutir de política con los dirigentes políticos que simpatizaban con la lucha armada, tan de boga en esos tiempos.
Hacia 1974, El Cronista dirigido por Perrotta comenzó a sufrir las inclemencias de la economía inflacionaria del último peronismo y las finanzas del diario se volvieron cada vez más difíciles de sostener. Su hijo Rafael cuenta en esta edición como debieron pedirle a los suscriptores del diario que volvieran a pagar el abono anual para poder hacer frente a los sueldos. La situación se deterioró a tal punto que, en 1976, comenzó una negociación con el Grupo Sasetru que terminó en la venta del diario a quienes ya habían adquirido seis meses antes la revista Mercado. Raúl Sarmiento, Julián Delgado, Mario Sekiguchi y Raúl Borrini se hicieron cargo de la compañía que, en los años siguientes, sería adquirida por el empresario Eduardo Eurnekián, luego por el grupo español Recoletos y, finalmente, por el Grupo De Narváez.
Cuando Rafael, el hijo de “Cacho” Perrotta, cuenta que su padre convirtió a El Cronista en semilllero de periodistas no exagera. Por la redacción de este diario han pasado Roberto Guareschi, Ricardo Kirschbaum y Eduardo van der Kooy (luego integrantes de la conducción periodística de Clarín); profesionales de la talla de Mario Diament, Néstor Scibona, Juan Carlos De Pablo, Jorge Castro, Hugo Grimaldi o Jorge Fernández Díaz, sólo para citar algunos de los muchos nombres destacados. Pero el final abrupto de Perrotta y el silencio de los años del terror en el que se hundió el país hicieron que su paso quedara un poco desapercibido en la frágil memoria argentina.
Por eso es que rescatamos el nombre y el legado de “Cacho” Perrotta para celebrar este nuevo aniversario, el número 103 nada menos, de este sueño vigente que se llama El Cronista.

Comentarios1
Editor80 CMS Varela
Editor80 CMS Varela 21/03/2012 01:24:50

lamentablemente Perotta se extravió en los laberintos de los 70 y pago el precio de ser oficial de inteligencia del ERP. Ese es lamentablemente el precio que pagó con su propia vida.

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