Primer balance y preparativos para el próximo debate

Mauricio Macri fue el primer candidato en abandonar el salón Paraninfo de la Universidad Nacional del Litoral. Desde las tribunas los fotógrafos reclamaban una imagen de los seis postulantes, pero no se pudo realizar. El Presidente se fue sin mirar atrás y se dirigió al aeropuerto de Santa Fe para abordar el avión que lo devolvería a Olivos. Allá lo esperaba Antonia, su hija menor, con mensajes de cariño en el espejo del baño, tal como mostró Juliana Awada a través de Instagram.

El día después del primer debate encontró a los candidatos reflexivos y activos. El lunes los alrededores de la universidad amanecieron sin vallas y con mucha menor presencia de fuerzas de seguridad que 12 horas antes. Macri había regresado a Buenos Aires a medianoche y pasó la mañana en la quinta presidencial sin agenda, aunque a la tarde ya tuvo actividad. Se trasladó a Paraná, Entre Ríos, donde encabezó una nueva marcha del #SíSePuede.

Por su parte, Alberto Fernández festejó con su equipo minutos después de bajar del escenario en el salón asignado por la organización para el Frente de Todos. Hubo arengas de "Alberto Presidente" y saltos entre sus colaboradores más cercanos como Santiago Cafiero y Matías Kulfas. Pasó la noche en un hotel del sindicato ATE muy cerca del río y temprano se lo pudo ver compartiendo el desayuno como un huésped más. El café de la mañana fue el momento de realizar una evaluación en frío con su equipo. En declaraciones al canal América 24 mandó a Macri a "gobernar" en lugar de participar de "caravanas". Cerca de las 11 dejó la capital provincial para trasladarse a Rosario. En tierra de Fontanarrosa se reunió con el intendente electo Pablo Javkin. Durante toda la jornada estuvo acompañado de cerca por el gobernador electo Omar Perotti.

Roberto Lavagna tenía previsto cerrar la noche de debate con cervezas y tragos en el Patio de la Cervecería de Santa Fe junto al gobernador Miguel Lifschitz y su candidato a vicepresidente, Juan Manuel Urtubey, pero a último momento su equipo canceló el encuentro aduciendo cansancio. El candidato de Consenso Federal habló temprano y reconoció que no se sintió "cómodo" porque "no es mi juego el de las chicanas". El ex ministro fue el candidato que más titubeó y que menos sólido se mostró en algunas temáticas. "Me cuesta aceptar esta pelea permanente entre los dos extremos de la grieta sin asumir ninguno de los problemas que existen y sin aceptar que hay que cambiar el rumbo. Sentí que estaba metido en un juego que no conducía a lo que uno puede esperar que sea un cambio en Argentina", afirmó. Tendrá una semana para prepararse para el segundo debate el próximo domingo en la Facultad de Derecho de la UBA. "Espero poder adaptarme de una mejor manera al formato", sostuvo.

A Macri y Lavagna, al menos, les espera otra semana de exposiciones importantes antes de reencontrase en el segundo debate. Ambos confirmaron su participación en el Coloquio de IDEA que se desarrollará desde el miércoles a la noche en Mar del Plata. Fernández, por su parte, aún no avisó si asistirá, pero los organizadores no pierden las esperanzas.

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